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"Los espacios culturales suelen ser al tiempo un objeto de valor cultural en sí mismos con arquitecturas muy intencionadas"

Entrevista a Ignacio Valero, arquitecto especializado en diseño de iluminación

Laia Quintana26/02/2019

Ignacio Valero entró en el mundo de la iluminación de forma casual, tal y como el mismo afirma, y se acabó conviertiendo en su vocación. No solo arquitecto, sino también docente, se encargó de trasladar esta pasión por la luz a estudiantes de arquitectura y futuros diseñadores de interior. Hoy en día, desde su estudio, enfocado al diseño de iluminación para la arquitectura, participa en diversos y muy diferentes proyectos.

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Ignacio Valero, arquitecto especializado en diseño de iluminación.

Arquitecto, pero enfocado a proyectos de iluminación… ¿puede explicarnos sus inicios? ¿Por qué la luz?

Los arquitectos de mi generación, al menos en España, no teníamos ni idea de que existía una profesión de consultor de iluminación, de modo que todos nosotros evolucionamos hacia esto de una manera más o menos inesperada. En mi caso, llegó a través de la actividad docente, cuando me enfrenté a la necesidad de dotar de contenido e interés a unas clases de iluminación para futuros diseñadores de interior. Luego, cuando empiezas a trabajar con la luz, el 'material' resulta muy adictivo, y en poco tiempo se convierte en una actividad muy pasional, que te descubre una vocación de la que fui el primer sorprendido.

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Fachada sede Abanca en Madrid, Calle Recoletos 4. Foto: Estudio Ignacio Valero.

Por tanto, ¿diría que trabaja de forma transversal y multidisciplinar?

Necesariamente. La iluminación ocupa siempre un territorio intermedio, de frontera o de transición, como quiera verlo: está entre lo visual y lo tecnológico, atiende objetivos funcionales y emocionales, se interactúa con arquitectos y diseñadores, por una parte, y con ingenieros por otra, etc. Desde el punto de vista de proyecto, la iluminación tiene siempre un potente componente narrativo y emocional, que se despliega en un entorno prestacional, y se atiende desde un material cada vez más tecnológico.

Actualmente, ¿está inmerso en algún proyecto?

Afortunadamente sí, nuestra oficina está trabajando en muchos proyectos. Si hubiera que destacar dos proyectos, serían dos iglesias, porque son espacios donde el componente simbólico de la luz es especialmente importante. Ambos templos son de muy diferente condición y tamaño, pero cada una de ellas nos está planteando retos de iluminación verdaderamente atractivos: la iluminación de la Catedral de Santiago de Compostela, por una parte, y la Iglesia del Espíritu Santo en Granada, obra ésta de la arquitecta Elisa Valero, por otra.

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Arvo Pärt Centre, Estonia. Nieto Sobejano Arquitectos. Foto: Estudio Ignacio Valero.

Entre sus proyectos hay varios museos y espacios culturales, ¿a qué retos se enfrenta el arquitecto y el diseñador de iluminación en esos espacios? ¿Precisan de algo en especial?

Los espacios culturales suelen ser al tiempo un objeto de valor cultural en sí mismos con arquitecturas muy intencionadas, normalmente de gran calidad, y contenedores neutros de otras piezas artísticas que son las verdaderas protagonistas. El proyecto de iluminación debe entonces servir a la arquitectura en la que se integra adaptándose con ella a estas dos realidades, esto es, subrayando las intenciones de la propia arquitectura del espacio allí donde corresponda, y dando un paso atrás para servir de modo flexible y neutro las piezas expuestas donde eso sea necesario. Más allá de este criterio inicial, lo cierto es que suelen ser proyectos tan singulares que cada uno de ellos acaba requiriendo una aproximación de proyecto de iluminación propia.

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Edificio Banco Popular Abelias, Madrid. Arquitectos Ayala. Foto: Lluis Casals.

Museos, pero también restaurantes, entre otros. ¿Qué diferencias hay a la hora de enfrentarse a proyectos tan distintos? ¿Y existen similitudes?

Claro que hay similitudes, pero se dan a un nivel elemental, profundo. Ciertamente el comportamiento de la luz en su interacción con los materiales, así como la respuesta del ser humano a estos estímulos son unas invariantes. Y entender estos principios es la base de la profesión. Pero también es cierto que los objetivos particulares (prestacionales y emocionales), la arquitectura y el diseño, los condicionantes de todo tipo, el lugar o los usuarios, son únicos de cada proyecto.

De todos los proyectos en los que ha participado, ¿destacaría alguno en concreto? ¿Por qué?

Todos nuestros proyectos se hacen con igual cariño, me temo que no puedo destacar ninguno sobre los otros. Trabajamos no tanto por lo espectacular del resultado visual, como por ofrecer una experiencia de uso suficientemente intensa y ajustada a las expectativas de cada proyecto.

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Blue Glass Bar, IED Madrid. Galán Lubascher Arquitectos. Foto: Estudio Ignacio Valero.

¿Hay algún tipo de proyecto que no haya hecho y que le haga especial ilusión?

Siempre resultan más estimulantes, si cabe, aquellos proyectos que requieren una dosis extra de investigación. La tipología o el tamaño no son relevantes.

¿Cree que la iluminación tiene la capacidad de cambiar la forma de ver un proyecto?

Desde luego que sí, rotundamente. La experiencia visual de un proyecto de arquitectura puede cambiar de modo determinante por la iluminación.

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Sede central Seguros Ocaso, Madrid. Estudio Álvarez-Sala Arquitectos. Foto: Liven Photography.

¿Tiene algún referente en cuanto al tratamiento de la luz en sus proyectos?

¡Muchos! Afortunadamente hay una comunidad grande de profesionales haciendo muchas cosas estupendas. Y, de alguna manera, para todos nosotros la referencia en cuanto a investigación visual con luz son aquellos artistas que utilizan este material como base de su trabajo, que son también muchos. Aunque si tuviera que destacar a uno que me resulte especialmente próximo sería el maestro Luis Barragán.

Fue fundador y responsable del taller de proyectos del Máster DIA, el máster con más prestigio del sector y del que han salido grades profesionales. ¿Cómo vivió esa etapa? ¿Qué supone para usted que hayan nacido grandes profesionales a partir de dicho máster?

Con mucho cariño. Fue una etapa especialmente intensa y comprometida con la formación. Es una satisfacción enorme encontrar ahora como compañeros, con éxito en su práctica profesional, a aquellos alumnos de entonces.

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Museo de San Telmo, San Sebastián. Nieto Sobejano Arquitectos. Foto: Roland Halbe.

¿Por qué decidió creer esa máster? ¿Falta de formación quizá?

En aquel momento, no había casi oferta formativa específica de Lighting Design en Europa. Había dos programas, uno en Suecia y otro en Alemania, tan sólo con un par de años de antigüedad, y ambos en inglés. Parecía claro que había un espacio para una formación equivalente, de alta calidad, y en español.

Ahora que el máster ha desaparecido, ¿cree que se queda coja la formación en cuanto a iluminación en la arquitectura? ¿Qué retos hay que afrontar?

¡De ninguna manera! Afortunadamente hoy tenemos una oferta fantástica de master y postgrados, tanto en Madrid como en Barcelona. Quizá lo que queda pendiente es lo más elemental, que es ampliar la formación del resto de los agentes implicados en un proyecto de iluminación, especialmente arquitectos, interioristas o ingenieros, con contenidos más específicos de diseño de iluminación. En esa línea, otro reto claro es incorporar a la práctica cotidiana del diseño de iluminación todas las posibilidades de la luz natural, que sigue siendo el “patito feo” de esta disciplina. Y esto es así ya desde las demandas de los clientes, que raramente incluyen algo relativo a iluminación natural.
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Sede central Seguros Santa Lucía, Madrid. Berriochoa Arquitectos. Foto: Estudio Ignacio Valero.

Para finalizar, y en general, ¿qué futuro le augura al diseño de iluminación dentro de la arquitectura?

Pues un futuro amplio, diversificado y exigente. Amplio, porque el interés y el conocimiento de la iluminación está creciendo en todos los niveles, desde los usuarios (que ya empiezan a saber qué es una temperatura de color, por ejemplo) hasta los promotores, que identifican los efectos positivos de una buena iluminación, pasando por toda la cadena de agentes intermedios. Diversificado, porque la iluminación arquitectónica está ampliando su alcance y posibilidades en muchos ámbitos distintos: la luz como experiencia artística, la luz de inspiración escénica, la frontera difusa entre matrices de led e iluminación, la luz como parte de una experiencia digital más compleja, o las aplicaciones emergentes del IoT. Exigente, porque en ese escenario de clientes cada vez más entrenados y tecnologías cada vez más profundas y complejas, la evolución de nuestra profesión tiene mucho de reto. ¡Muy atractivo, por otra parte!

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Edificio Torre 30, Madrid. Ruiz Barbarín Arquitectos. Foto: Estudio Ignacio Valero.

“Cuando empiezas a trabajar con la luz, el 'material' resulta muy adictivo, y en poco tiempo se convierte en una actividad muy pasional, que te descubre una vocación de la que fui el primer sorprendido”

“Desde el punto de vista de proyecto, la iluminación tiene siempre un potente componente narrativo y emocional”

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