Diseño racional de la iluminación de museos: un aporte a la preservación del patrimonio (segunda parte)
La iluminación de obras de arte y bienes patrimoniales plantea un problema complejo que debe ser abordado desde perspectivas técnicas y culturales. Las primeras tienen que ver principalmente con lograr un equilibrio explícito entre exposición y protección de la obra, una delicada balanza que debe sopesar con mucho cuidado visibilidad y vulnerabilidad. La misma luz artificial que posibilita la contemplación representa una amenaza más o menos grave y explícita para la conservación a futuro de lo expuesto. Es indudable que este es uno de los aspectos fundamentales del problema, ya que no podemos aceptar que la iluminación dañe o comprometa la integridad de las obras de arte expuestas.
Segunda entrega del reportaje:
Temperatura de color: La Temperatura de color, expresada en grados Kelvin (escala absoluta), nos habla del color de la luz emitida por una fuente. La elección de la Temperatura de color de la fuente de luz, debe ser la más cercana a los colores predominantes en la obra. Esto enfatiza los colores propios del objeto. En la siguiente Tabla vemos una clasificación estándar de fuentes de luz en función de su apariencia de color.
Proximidad: la correcta exhibición y apreciación de piezas expuestas requiere condiciones adicionales. El control de la Proximidad nos plantea la posibilidad de observar las piezas muy cerca sin proyectar sombras sobre ellas. Por lo que será necesario determinar muy bien los ángulos de iluminación de estas piezas para evitar las sombras proyectadas por el propio observador.
Modelado: La iluminación de objetos tridimensionales debe contemplar en su diseño luz direccional que tenga en cuenta y valore las características morfológicas del objeto, como ser forma, color, textura, tamaño, material, etc.
Esta iluminación debe permitir la apreciación de su forma por medio de luz predominantemente unidireccional (Luz principal o clave, key light) Esta dirección depende de la orientación de la o las superficies principales del objeto que lo distinguen, respecto a las posibles direcciones de observación. Así iluminado se generarán en el objeto sombras muy duras, lo que conlleva la necesidad de una luz secundaria (Luz de relleno, fill light) Esta última debe ser de considerable menor intensidad que la anterior. Habitualmente se puede usar una tercera luz o contraluz (backlight), para despegar el objeto del fondo.
b) De la arquitectura: las demandas principales en este sentido son:
Integración y protección del Entorno o Arquitectura:
La luz ingresa en el espacio museístico de dos maneras principales: a través de aberturas al exterior de varios tipos y por medio de fuentes artificiales eléctricas. Las aberturas son fácilmente entendidas como elementos de la arquitectura y como dispositivos para la iluminación. Con la luz eléctrica podríamos pensar de la misma manera: gargantas, luz rebotada en planos horizontales o verticales, etc. Por otro lado, estos elementos y la luz resultante se vuelven una parte importante de la expresión de la arquitectura y el espacio. De allí que luz y espacio es una relación indivisible y juntos proporcionan la base para un buen resultado del proyecto de iluminación.
Luz eléctrica y luz natural son complementarias. La primera es fácilmente controlable y sumamente versátil, la última es “natural” en apariencia y color pero también muy cambiante y potencialmente riesgosa. La combinación de ambas es otro problema. Algún tipo de sistema de control de luz natural normalmente es necesario en ámbitos museísticos.
Las simulaciones en computadora proporcionan un método alternativo al estudio de este problema. La herramienta, cualquier sea la que se use, debe permitir estudiar los efectos de la luz natural y la mezcla con luz artificial.
Por otra parte hay una gran cantidad de museos que son ellos mismos, el edificio, patrimonio histórico o artístico, lo que impone una serie de limitaciones en relación a la ubicación de equipos, su impacto visual, la posibilidad de fijaciones en sus paredes, etc. En estos casos hay que tratar al edificio como una obra de arte en sí misma, que hay que exhibir y preservar y debemos analizar dicha situación en los términos que venimos presentando para obras individuales.
Al respecto, la Carta de Cracoviai explicita: “Por autenticidad de un monumento se entiende la suma de los caracteres sustanciales e históricamente probados desde la situación original hasta la actual, como consecuencia de las distintas transformaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo”. Y en otro pasaje dice: “La intención de la conservación de edificios históricos y monumentos, estén estos en contextos rurales o urbanos, es mantener su autenticidad e integridad, incluyendo los espacios internos, mobiliario y decoración de acuerdo con su conformación original. Semejante conservación requiere un apropiado “proyecto de restauración” que defina los métodos y los objetivos. En muchos casos, esto además requiere un uso apropiado, compatible con el espacio y significado existente. Las obras en edificios históricos deben prestar una atención total a todos los periodos históricos presentes”.
Aspectos funcionales:
En este sentido, debemos tener en cuenta que nuestra instalación de iluminación, conlleva una adecuada instalación eléctrica en términos de carga de potencia y sistemas de control de la misma. Estos controles deberán estar accesibles para su operación por parte del personal del museo. Así mismo, la instalación toda deberá ser mantenida con una determinada periodicidad. Por lo tanto debemos pensar previamente en el funcionamiento de la instalación, en su mantenimiento y en la capacitación del personal que deba estar a cargo de la tarea.
c) De los usuarios: las demandas principales en este sentido son:
Fisiológicas:
Un conocimiento del funcionamiento del Sistema Visual Humano (SVH) nos proporcionará una base fundamental para resolver ciertas situaciones en ambientes museísticos. Como ya mencionamos, características tales como adaptación del ojo, sensibilidad al contraste, agudeza visual, etc. nos permitirán proporcionar al visitante de museos una experiencia confortable en el recorrido y apreciación de obras de arte expuestas.
Perceptuales:
En este sentido, el museo o la exposición deben transformarse en una experiencia sensible. La CONCEPTUALIZACIÓN DEL DISEÑO DE ILUMINACIÓN se transforma en la herramienta fundamental en este caso. Sin duda, la confección de un “guión” de iluminación, absolutamente coherente con el guión museológico es fundamental. Si no trabajamos paralelamente al museólogo o curador de la exposición elaborando este guión, iluminar será una tarea que se limitará a resolver problemas de visibilidad y conservación. Es deseable aquí definir el resultado de nuestro diseño de iluminación en términos perceptuales. En este camino, podemos utilizar diversas estrategias, entre las que podemos citar a las categorías de luz o funciones que define Richard Kellyi: luz para ver (ambient light), luz para mirar (focal glow) y luz para contemplar (play of brilliance).
La primera categoría y fundamental forma de luz (ambient light) tiene las siguientes funciones:
-Proporcionar iluminación general del entorno.
- Asegurar visibilidad del espacio circundante, objetos y personas.
- Es de carácter amplio y uniforme.
- Proporciona posibilidad de orientación y manejo general.
- Es la base de un proyecto de iluminación más complejo.
La segunda categoría (focal glow):
- Tiene función de transmisión de información.
- Permite ordenar la información del entorno por medio de niveles de iluminación diferenciados.
- Las áreas con información esencial son focalizadas.
- Brinda información rápida y segura.
- El entorno visual es percibido en sus estructuras y en las jerarquías de los objetos presentes.
Y finalmente la luz para contemplar (play of brilliance):
- Constituye información en sí misma.
- Integra el diseño creativamente.
- Se crean efectos por fuentes de luz puntuales sobre materiales reflectantes o refractantes.
- Brinda atmósferas y climas en espacios representativos.
- El brillo de superficies verticales es fundamental para la percepción.
Como posible herramienta de medición, control y evaluación de los resultados de diseño de iluminación en términos perceptuales podemos usar un sistema para describir la arquitectura y el medio ambiente construido iluminados en términos perceptuales.
Para ello es posible realizar encuestas entre grupos de usuarios, con escalas de adjetivos y aplicar técnicas estadísticas (tipo análisis de factor) Se utilizan adjetivos relacionados cada uno a una o más de las siguientes ocho dimensiones o cualidades perceptuales: Agrado (Pleasantness), Complejidad (Complexity), Unidad (Unity), Contención, (Enclosedness), Potencia, (Potency), Estatus social (Social status), Afección (Afection), Originalidad (Originality).
Estas ocho cualidades perceptuales son ahora usadas como un medio para caracterizar la arquitectura y el medio ambiente construido iluminado. Como se involucran emociones el objetivo es encontrar dimensiones emocionales básicas. Como resultado de distintos estudios se encontró que una esfera de cuatro dimensiones emocionales básicas es necesario considerar para las variadas emociones que los sujetos experimentan: Activación, Atención, Evaluación y Control.
Conclusión:
El diseñador debe considerar este proceso como un acto creativo, respetuoso de las obras de arte, sean estas de cualquier época y valor. Debe distinguir claramente entre la luz como una “escritura funcional” o como una “escritura creativa” y saber adecuar cada una de las categorías de la luz al ámbito y función que esta deba desarrollar. No debe limitarse a hacer visibles las cosas, ya que la tarea del especialista queda limitada al ámbito funcional solamente.
Debe recurrir a la luz como material e instrumento para producir valores estéticos.
Más información:
Autores: Humberto S. Alonso, José D. Sandoval
Institución: Departamento de Luminotecnia, Luz y Visión - Universidad Nacional de Tucumán
Dirección postal: Perú 935 - Yerba Buena - CP 4107 - Tucumán - ARGENTINA
E-mail: oainf@yahoo.com




