Lluvia Interactiva: Instalación efímera de Luz Interruptus en Londres
El pasado septiembre pudo contemplarse y “palparse” la instalación efímera Lluvia Interactiva de Luz Interruptus. Lo destacado de este proyecto, además del gran impacto estético de su resultado final, es que la iluminación se consiguió sin una sola lámpara. Para realizarla se utilizaron dos elementos muy originales, a la vez que curiosos: agua y preservativos. Además de un escenario muy atractivo para pasear por él, se convirtió en un espacio de intercambio y participación social.
El Centro de Arte Waterman, durante el festival Totally Thames de Londres, fue el escenario escogido para instalar la ya conocida Lluvia Interactiva de Luz Interruptus. Hace dos años, en 2013, esta instalación efímera pudo verse en el Campo de la Cebada de Madrid, donde tuvo un trasfondo dentro de la vida social y política de este barrio de la capital española. Sirvió, de algún modo, como crítica a la construcción de un mercado de lujo y ocio para turistas en el mismo lugar donde anteriormente había una piscina pública.

Este pasado septiembre de 2015, en cambio, Luz Interruptus aprovechó que la temática del festival londinense giraba entorno al agua para darle otro enfoque conceptual a su instalación. En este caso, el objetivo final era concienciar a la sociedad sobre la imporancia del agua en la vida de las personas. Al mismo tiempo, también trataba de ser una crítica a la privatización yal lucro de las grandes compañías que comercian con este bien de primera necesidad.
Una lluvia llena de vida
Para conseguir el propósito, se crearon gotas de luz de gran tamaño mediante un producto poco utilizado habitualmente en el sector de la iluminación: el agua fue recogida dentro de preservativos. Este objeto pareció adecuado al estudio de Luz Interruptus porque a nivel conceptual esconde una objetivo muy apropiado para el proyecto. En palabras de la propia organización “los profilácticos han sido diseñados para conservar en su interior la verdadera fuente de vida …”.

La puesta en escena fue la misma que se utilizó para vestir La Cebada, pero en Londres se han utilizado 3.000 preservativos, de los extragrandes y extrafuertes, a los que añadimos agua azul para convertirlos en grandes gotas, con tacto y forma de pecho de silicona, muy agradables de palpar y apretar.
El resultado ha sido un espacio cúbico, delimitado por gotas iluminadas y suspendidas en el que uno se puede sumergir y acariciar los elementos, escuchando el suave sonido del agua al moverse.
Un proyecto participativo, divertido y espontáneo
Este concierto de gotas se colocó delante de la puerta principal de Watermans, para que todo el mundo tuviera que pasar por él antes de acceder al interior del edificio. Pero quizá lo mejor de todo ha sido la activa participación que se le proponía a los trabajadores del centro y visitantes en este proyecto: durante 3 días, todo el que allí se acercaba intrigado, ponía su granito de “luz” en la instalación llenando uno o varios preservativos con agua y colgándolo, posteriormente.

Incluso los más pequeños fueron partícipes de esta iniciativa, con sus propias gotas. Los de menos edad, se diviertieron tocándolas y los mayores también ayudaron a llenar “globos” con agua y dárselos a los miebros del equipo de Luz Interruptus para que los colgaran.

Un dato curioso a destacar es que las avispas que por allí paseaban, se dedicaron a pinchar los globos inocentemente, como si de bolsas de polen se trataran. Esto dificultó un poco el trabajo del equipo de Luz Interruptus pero también incorporó un toque de espontaneidad y alegría a la ocasión.

Fotos de Lola Martínez.




