Luz y tensión en arquitectura
La exactitud geométrica y la arquitectura de formas simples o de escasez decorativa realzan, junto con la luz, el volumen de las formas en las que el arquitecto trabaja. Y para que esto ocurra la luz, tanto artificial como natural, debe manifestarse en el proceso de proyectar desde el mismo momento en que el arquitecto dibuja los primeros croquis o realiza la primera maqueta.
En los casos menos acertados, la luz es utilizada únicamente para resaltar la superficie de un objeto, convirtiéndose en una herramienta secundaria que afecta poco al resultado final. Sin embargo, las situaciones más interesantes ocurren cuando la luz se utiliza como un objeto arquitectónico en sí y se eleva al mismo nivel que la propia composición volumétrica de la que los arquitectos nos servimos para acotar el espacio.
¿Y cuál es el parámetro que relaciona la masa construida (o sustraída) y la luz? La tensión.
Tensión será el concepto que más veces repetiré voluntariamente durante el desarrollo de este artículo. La tensión entendida como el conjunto de fuerzas internas e inestables que cualquier proyecto debe contener y cuya máxima expresión se alcanza cuando entran en armonía.
Este hecho puede asemejarse a otras situaciones más tangibles, como sucede entre un imán y su campo magnético. Todos conocemos que el imán posee una polaridad diferente en cada uno de sus extremos, la positiva y negativa. Dependiendo de la distancia en que posicionemos otro imán con los polos invertidos, una serie de fuerzas magnéticas comenzarán a actuar y los atraerá. Si están demasiado lejos, el campo magnético no interviene; pero si están demasiado cerca, se unirán irremediablemente. El instante que me interesa se produce cuando ambos imanes se encuentran a una distancia tal que ni se separan ni se acercan, sino que ambos comienzan a vibrar, entran en tensión y mantienen el sistema en un cierto colapso suspendido. Ese instante es el verdaderamente sugerente, donde las fuerzas de atracción y repulsión se equilibran y la vibración es el hecho físico que materializa el balance de tensiones.
Densidad y masividad, porosidad, geometría… serán propiedades físicas también de la luz que nos ayudarán a entender su uso como herramienta de proyecto abstraído al mismo nivel que la propia forma arquitectónica y que desde sus propiedades debemos encontrar la misma tensión o equilibrio inestable que el descrito anteriormente en un campo magnético.
La abstracción en la configuración de espacios interiores a través de las formas geométricas y la luz no tiene su origen en el siglo XXI. Encontramos ejemplos tan alejados en el tiempo como el Panteón de Agripa en el Siglo II d.c., donde la luz natural acaricia los paramentos interiores de la cúpula semiesférica sobre un tambor circular y el pavimento dotan al espacio de una tensión, de una vibración sublime.
Iluminación del Castillo de Buitrago de Lozoya
Buitrago de Lozoya se localiza a escasos 80 kilómetros al norte del centro de Madrid. Rodeada por el río Lozoya, la ciudad fue fundada en el siglo XI y todavía preserva su muralla completa, posicionándose como uno de los conjuntos amurallados más importantes de la Comunidad de Madrid. El castillo se sitúa en un extremo de la muralla para reforzar defensivamente una de sus esquinas.
Hoy día, su patio de armas alberga espectáculos culturales, acogiendo a casi mil quinientas personas. Con un presupuesto únicamente de ochenta mil euros, el programa requería dotar de una iluminación artística y polivalente al conjunto arquitectónico con la flexibilidad suficiente como para albergar desde un concierto de jazz hasta el conocido Belén viviente que se realiza todos los años durante las fechas navideñas.
Sobre el plano de la villa, podemos distinguir tres elementos arquitectónicos que destacan por su geometría: la Iglesia, localizada en una de las esquinas; el castillo en el extremo contrario y tres bases cilíndricas donde se localizaba el armamento pesado utilizado para defender la ciudad por el norte. En le interior del castillo se puede también apreciar una segunda corona circular como parte del graderío de la plaza de toros que ha recogido festejos durante el pasado s. XX.
Los tres materiales principales utilizados durante su construcción fueron la piedra, cerámica y cal. Un cuarto material, el hierro, fue también muy importante durante aquella época; pero no para construir la ciudad, sino para defenderla a través de la fabricación de todo tipo de armas y balística.
La luz dramática de nuestra latitud provoca una vibración de luces y sombras en los paramentos pétreos que ofrece unos matices de textura apreciables en los muros de la iglesia.
La continua necesidad de reforzar la defensa de la población propició que las viviendas continuasen construyéndose adosadas al muro para reforzar la muralla.
Para el proyecto de iluminación, las leyes de protección del patrimonio histórico impedían la posibilidad de excavar. Por tanto, la distribución del cableado eléctrico debía ser superficial y protegido contra las inclemencias del tiempo y manipulación de cualquier usuario. Además, era necesario pensar en un equipo de alimentación ininterrumpida (SAI) que, en caso de emergencia, activase una iluminación y así poder evacuar a todos los espectadores.
Las restricciones económicas desencadenaron una solución en tres fases, pensada desde la longitud mínima de cableado necesaria para llegar a cada esquina del Patio de Armas del castillo.
En primer lugar, la forma circular es la distancia mínima que rodea un perímetro, por lo que la ejecución de una corona que ocupase una fila de asientos del tendido resolvía la distribución del cableado de manera eficiente. La protección de todo el cableado se resolvió mediante la fabricación especial de una canaleta metálica, cuya tapa de acero perforado beneficiaba tanto para la ventilación del cableado, como para la instalación de una iluminación continua LED en todo el perímetro que crease una iluminación ambiental.
La forma circular también realza el antiguo graderío de la plaza de toros en contraste con la forma cuadrada del perímetro del patio de armas, creando una situación de proximidad y lejanía entre ambas geometrías que las tensiona. Aparece, por tanto, un énfasis en las formas geométricas simples que dotan al espacio de un nuevo carácter.
En segundo lugar, se decidió a instalar en cada una de las cuatro esquinas una columna de la misma chapa perforada que la corona circular dispuesta en forma de “L”. La altura de las piezas materializaba la altura virtual del volumen original construido en el interior del castillo y, además, continuaba con la misma idea de refuerzo de las esquinas con la que originalmente comenzó la construcción del castillo: con estas luminarias, además de conseguir una iluminación perimetral que ofrecía un volumen de luz igual al volumen de masa construido originariamente, la chapa plegada frenaba el deterioro de la esquina.
Por último, la disposición de focos LED de luz dinámica tipo RGB en cada uno de los muros permite la iluminación de los paños de piedra y adobe de manera muy versátil, pudiendo responder a cada una de las necesidades que se planteen en cada uno de los eventos. Las hornacinas y huecos del muro son iluminados de manera diferente para conseguir una mayor tensión entre la porosidad de la piedra y un nuevo contraste entre la masividad de los paños pétreos durante el día que recuerdan su carácter defensivo, frente a la porosidad
Estos tres niveles de iluminación que componen el global de la intervención consiguen además una nueva relación entre figura-fondo que contribuye a una lectura tridimensional del recinto, más allá del carácter plano de las murallas que había anteriormente.
La luz natural, como cuarto elemento que cierra la composición lumínica, subraya el contorno y geometría del castillo, ofreciendo un diálogo entre la luz artificial del interior y la luz natural que desciende lentamente sobre el horizonte.
El usuario no únicamente tiene una percepción del anillo en su totalidad como nueva identidad, sino que dependiendo de su posición y movimiento en el espacio, su percepción cambia. La luz circular que se aprecia desde los puntos más altos, desaparece y se convierte en luz horizontal. Movimiento y percepción en este proyecto mantienen una relación muy próxima. Y la canaleta perforada transmite la vibración de la piedra al tensar la luz. La iluminación adquiere el carácter denso de la masa.
Cementerio de Robregordo
La importancia de mostrar la tensión de la luz en el proyecto de arquitectura se refleja a cualquier escala. En el proyecto de acceso y columbario en el cementerio de Robregordo, ejecutado anteriormente, el volumen de hormigón apoyado sobre el muro de granito existente libera una pequeña grieta de siete centímetros que ofrece una lectura clara entre lo prestablecido y la nueva actuación. La tensión entre los dos mundos, el terrenal y el celestial, o el existente y lo añadido, se concentra en esa pequeña grieta. Y los habitantes del pequeño municipio pueden subir al cementerio, paseando para descansar bajo la pérgola que les cobija al tiempo que enmarca las vistas de su municipio en el valle del Lozoya.
Según avanza el día y la luz natural deja paso a la artificial, una gran variedad de matices y texturas enriquecen el paisaje. Por la noche, la luz horizontal realza las formas orgánicas y sinuosas de la sierra que se esconde tras él. El diálogo, contraste o tensión entre naturalezas diferentes en el proyecto de arquitectura forman una orquesta donde la luz será el director que los armonice.
De regreso al proyecto de iluminación del castillo, la magia de la luz artificial en contraste con la natural vuelve a recordarnos el imán que vibra incansable en estado de agitación, como cada una de las piedras que componen los muros de la fortificación al paso de la luz. Y es que las formas geométricas sencillas contienen la mayor complejidad en cuanto a matices, tensión y contraste que cualquier pieza de arquitectura, por muy modesta que sea, como la humilde intervención en el castillo, debe buscar.
Edificio Dipoli
Reima y Raili Pietilä construyeron el proyecto de Dipoli en la península de Otaniemi, muy cerca de la capital finlandesa. El paisaje natural rodea el edificio de tal forma que oculta la forma global del proyecto. Podemos distinguir claramente dos volumetrías principales: una forma de geometrías más libres -lo que podríamos denominar como forma orgánica- mientras que en contraste aparece una traza ortogonal.
Durante la noche, la luz artificial que ilumina el edificio no pretende destacar la volumetría exterior enfatizando la geometría de la fachada. Sino que la luz del interior emerge hacia el exterior a través de la grieta entre la cubierta y el plano del suelo.
Este artículo forma parte de la conferencia ofrecida por Moisés Royo Márquez en Montreal el 06 de octubre de 2013 para el Congreso Internacional de Iluminación, IALD Enlighten Americas 2013.
Entrevista al autor del Reportaje, Moisés Royo Márquez (MUKA arquitectura).
http://www.icandela.com/es/notices/2014/01/moises_royo_en_muka_arquitectura_afrontamos_un_proyecto_de_iluminacion_de_igual_manera_que_u_1537.php




