Workshop Luz y Arte 2013: luz para renacer
El mágico estado de Veracruz (México) abrió las puertas al Taller de iluminación Papantla 2013 en el marco de la Cumbre Tajín, festival artístico y cultural que eligió como tema del evento el renacer del ser; argumento que desencadenó un proceso de introspección en los más de 60 asistentes al Workshop Luz y Arte 2013. El objetivo fue iluminar 14 obras de artistas plásticos provenientes del Centro de Artes Indígenas de Papantla (CAI). La diversidad en las obras comprende desde alfarería, tejido en palma, textil y zacate hasta trabajo en madera y bambú. La inspiración de estas obras surge de diversas artes totonacas como: el idioma, la poesía y narración oral, la danza y la música.
Los artistas plásticos nos confiaron sus obras para realizar una iluminación acorde a sus conceptos generadores durante cinco días de trabajo. La idea del Taller surge a través del Centro de Artes Indígenas de Papantla en alianza con su coordinador el Arq. Mario Núñez y la visión de las diseñadoras Yazmín Villagrán, Carolina Salman y Nuri Mouriño de aprovechar una oportunidad única y enriquecedora que agrupa tres elementos fantásticos: arte mexicano, luz y espacio público.
Las instalaciones lumínicas de carácter efímero fueron realizadas por alumnos de la Universidad Veracruzana, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Iberoamericana y la Universidad Tecnológica de México de las carreras de arquitectura e ingeniería mecánica eléctrica. Los equipos de trabajo estuvieron liderados por cuatro expertos nacionales e internacionales en diseño de iluminación: Lara Elbaz (España), Luisa Fernanda Medel (México), Picasso Domínguez (Colombia), y Magali Méndez (México) quienes aportaron su fuerza y entusiasmo al contagiar el cariño, dedicación y amor que tienen por su trabajo.
El trabajar en un entorno como el del festival de Cumbre Tajín fue un reto desde el inicio, la escala del parque Takilhsukut aunado a la cantidad de eventos que se gestaban al mismo tiempo en el área de trabajo así como las expectativas del resultado final en un evento con gran relevancia a nivel nacional fueron alicientes que impulsaron todos los días al máximo desempeño. El trabajo se realizó durante el día y buena parte de la noche cuando es posible apreciar los efectos con pruebas. “El tercer día supimos que el Workshop Luz y Arte iba a ser todo un éxito… los chicos no dejaban de moverse quitando, moviendo y poniendo luminarias, experimentando y debatiendo sobre las mejores soluciones” cuentan Carolina, Yazmín y Nuri al hablar sobre el proceso creativo.
La metodología desarrollada durante el Taller fomentó el trabajo interdisciplinario en equipo, el debate y la reflexión, la amistad, el cumplimiento de retos personales y profesionales; creamos un laboratorio de ideas abierto y horizontal. Dentro del reto intentamos comprender el renacimiento del ser (complejo tema que sugirieron los organizadores de la Cumbre), interiorizar un significado y permitir que la luz fuera la guía del proceso creativo.
Durante el Workshop los artistas fungieron como cómplices y guías para comprender sus creaciones, cada uno significo a través de su pieza lo que simboliza para ellos el renacer del ser.
Las obras plásticas
Nombre de la obra: Hombres enmascarados - Tarakatlokg
Artista: Neri Escalante
Equipo: Picasso Domínguez (lider), Erika Carrasco Cruz, Zulma Sadai López Vázquez, Nayeli Paola Garcés, Sara Anahi Ríos Hernández, Mariana Huergo Aguirre, Raymundo Diaz Alvarado, Samuel Ivan Herrera Sanchez, Jose Luis Hernandez Arellano, Omar Hernandez Villeda, Luis Felipe Jimenez Vazquez, Gerardo Olvera Cortes, Francisco Manuel Ayal Berumen, Rodolfo Ramirez Sanchez
Descripción:
Las mascaras se han utilizado en diversos pueblos primitivos representando deidades, seres mitológicos, espíritus malignos, dioses o demonios; en cada caso con significados ceremoniales distintos. Pueden representar seres sobrenaturales, ancestros, retratos, figuras reales o imaginarias. La razón de ser de una máscara es ser el habitáculo temporal de un espíritu; el cambio de identidad en el usuario de esa máscara es vital, porque si el espíritu representado, no reside en la imagen de la máscara, el ritual en el que se use será poco eficaz y las plegarias, ofrendas y peticiones, no tendrán significado ni sentido.
De igual forma, las máscaras pueden funcionar para contactar poderes espirituales de protección contra las fuerzas desconocidas del universo y el triunfo de la vida. Las máscaras son usadas generalmente en festividades, están asociadas a las fiestas o conmemoraciones religiosas y a cambio de estaciones, fin de ciclos, etc. También han sido usadas universalmente en representaciones teatrales como elementos de comunicación de nuestras costumbres y nuestras leyendas.
En la obra plástica de Neri Escalante los hombres enmascarados simbolizan una procesión en donde diversas características positivas y negativas representadas de cada personaje se mezclan y comparten el espacio conectadas mediante lazos de colores. Las mascaras no tienen un emplazamiento fijo salvo el inicio y el fin que simbolizan al diablo y la muerte.
Nombre de la obra: Sentir
Artista: Imelda Isais Hernández
Equipo: Picasso Domínguez (lider), Erika Carrasco Cruz, Zulma Sadai López Vázquez, Nayeli Paola Garcés, Sara Anahi Ríos Hernández, Mariana Huergo Aguirre, Raymundo Diaz Alvarado, Samuel Ivan Herrera Sanchez, Jose Luis Hernandez Arellano, Omar Hernandez Villeda, Luis Felipe Jimenez Vazquez, Gerardo Olvera Cortes, Francisco Manuel Ayal Berumen, Rodolfo Ramirez Sanchez
Descripción:
Pieza realizada con barro cocido en forma de móvil donde más de 100 alas se mueven al ritmo del viento, comunicándose con un sonido característico del barro sonoro alimentado por el Xilix: cristal natural que diestramente nuestras alfareras combinan con la arcilla para crear campanas y elementos sonoros. El móvil se sostiene mediante mecate y lazos de colores indicando una conexión entre la tierra y el viento.
“La naturaleza nos llama, escuchemos al viento,
Sintamos la tierra, observemos a los animales,
Levantemos la vista hacia el sol, despertemos nuestros sentidos
Adormecidos por la abrumadora vida actual, es tiempo del renacimiento
De la sagrada línea de comunicación, entre la naturaleza y el hombre”
Nombre de la obra: Lengua Tutunaku - Tachiwin tutunaku
Artista: Reymundo Vega Vázquez
Equipo: Picasso Domínguez (lider), Erika Carrasco Cruz, Zulma Sadai López Vázquez, Nayeli Paola Garcés, Sara Anahi Ríos Hernández, Mariana Huergo Aguirre, Raymundo Diaz Alvarado, Samuel Ivan Herrera Sanchez, Jose Luis Hernandez Arellano, Omar Hernandez Villeda, Luis Felipe Jimenez Vazquez, Gerardo Olvera Cortes, Francisco Manuel Ayal Berumen, Rodolfo Ramirez Sanchez
Descripción
Obra que celebra la lengua totonaca como patrimonio lingüístico que se enseña hoy en día dentro del Centro de Artes Indígenas de Papantla (CAI) y que se transmite de forma continua y permanente de generación en generación.
“En la actualidad nos hemos propuesto escribir, leer, hablar y escuchar con mucho gusto nuestra lengua, hoy por hoy es patrimonio de la humanidad”. Se pretende conquistar terrenos perdidos lingüísticamente y conocer a los demás hablantes que dejaron de usar su propia lengua
Reymundo Vega representa la lengua mediante vírgulas y formas circulares que se comunican y acomodan en el paisaje del parque. Esta obra nos hace reflexionar sobre la importancia de la palabra y su significado.
Nombre de la obra: Nuevo sol de Tajín
Artista: Mario Nuñez
Equipo: Picasso Domínguez (líder), Erika Carrasco Cruz, Zulma Sadai López Vázquez, Nayeli Paola Garcés, Sara Anahi Ríos Hernández, Mariana Huergo Aguirre, Raymundo Díaz Alvarado, Samuel Iván Herrera Sánchez, Jose Luis Hernández Arellano, Omar Hernández Villeda, Luis Felipe Jiménez Vázquez, Gerardo Olvera Cortes, Francisco Manuel Ayal Berumen, Rodolfo Ramírez Sánchez
Descripción:
Hoy como hace miles de años las estrellas señalan nuestro destino y el sol ilumina nuestro andar, como en un juego en donde somos solo una pieza más, formamos parte del cosmos.
Cuenta una historia que “en un pueblo en tinieblas, vivía un niño inteligente pero flojo, fue reprendido por su madre y lo corrió de su casa, con una bola de masa cruda, en medio de la oscuridad, éste fue buscando una casa donde le preparan una tortilla a cambio de masa cruda, pero no encuentra nada, cansado se sentó sobre una roca que con el tiempo se calentó tanto que lo hizo levantarse de ella y se puso a cocinar su masa, su madre a la distancia olió la masa cocida y fue a buscarlo, lo regañó de nuevo y rompió la piedra, el niño lloró y de sus lágrimas se formó en su dedo índice un anillo de oro que al calor de las piedras fracturadas, se encarnó en su mano, el chico siguió buscando ayuda y llegó a una casa, donde vivían doce ancianos, que al ver el anillo, le dieron de comer y le dijeron que él era el elegido, para llevar la luz a su pueblo, así que el niño aceptó y no volvió a llorar más, fue caminando al oriente hasta el momento en que su cuerpo se hizo fuego y luz para vivir eternamente en el firmamento”
La obra de Mario Núñez representa el espíritu infantil y el poder del Dios sol, dándose el lujo de asomarse ante los ojos del hombre, aun en las tinieblas y jugar con los astros que rigen nuestro futuro.
La obra del artista es una metáfora sobre el cielo, el cosmos y la relación con el sol. En el que se asoma el radiante chichí formado por varas rústicas dispuestas en formación radial, de donde se suspenden 12 esferas de carrozo y manta pigmentada en colores cálidos como el fuego, representando la relación del sol con el resto del sistema solar y con el hombre como centro del universo en la cosmovisión totonaca.
Nombre de la obra: Sanación
Artista: Marcelo Bartolo Pérez
Equipo: Luisa Fernanda Medel (líder), Eduardo Trinidad Olarte, Ana Reyna Flores Hernández, Cristian Iván Vega Álvarez, Gerardo Mendoza, Rommel Castaño, Daniel Juárez Herrera, Guadalupe Irais González Méndez, Miguel Ángel Ruiz Torres, Claudia Regina Fernández Hernández, Josué Desayl Meza Martínez, Jorge Ulises Sánchez Hernández, Alí García Ibarra, Diana Karen Jiménez Almora, Jonathan Jasso Lezama
Descripción
El conocimiento totonaco vincula el espacio de lo sagrado, la limpieza, la ceremonia, los rezos y la armonía para encontrar el orden natural del espíritu a través de los cuatro elementos primarios: aire, fuego, agua y tierra. La solución a los problemas, enfermedades y dolencias suceden cuando se establece el equilibrio de todos los elementos y su integración con el humo como quinto elemento, permite secuenciar un ritmo cíclico para volver eternas y puras las almas, permitiendo renacer en armonía con los hombres.
Nombre de la obra: Tierra mojada - Chitwa-tiyat
Artista: María Julia de Luna Santes
Equipo: Luisa Fernanda Medel (líder), Eduardo Trinidad Olarte, Ana Reyna Flores Hernández, Cristian Iván Vega Álvarez, Gerardo Mendoza, Rommel Castaño, Daniel Juárez Herrera, Guadalupe Irais González Méndez, Miguel Ángel Ruiz Torres, Claudia Regina Fernández Hernández, Josué Desayl Meza Martínez, Jorge Ulises Sánchez Hernández, Alí García Ibarra, Diana Karen Jiménez Almora, Jonathan Jasso Lezama
Descripción
María Julia es alfarera y habitante de la comunidad de Chumatlán en Veracruz, la pieza de tierra mojada es una composición triangular de campanas suspendidas por medio de un mecate que susurran al oído de quienes visitan la pieza. La composición finaliza con listones rojos atados a cada una de las piezas representando la unión del ser humano con la madre tierra, quien nos reclama en cada uno de nuestros actos. La artista, por medio de su creación, pretende destacar la labor de las alfareras de las sierras veracruzanas.
“La lluvia deslavo la tierra, el barro apareció y la fuerza de mis manos el lodo recogió.
Solo el tacto de mis dedos de la arcilla las piedras saco, con arena y xilix el barro se revolvió, el olor a tierra mojada mis sentimiento plasmo, forma y color esta producción un regalo floreció, porque el barro se quemó y dió paso al renacer de una tierra de color. Soy mujer indígena de amor y de valor, si la lluvia mi cuerpo mojo, como a la tierra al fuego me seco”
Nombre de la obra: La raíz de la vida
Artista: Moisés Velázquez
Equipo: Luisa Fernanda Medel (líder), Eduardo Trinidad Olarte, Ana Reyna Flores Hernández, Cristian Iván Vega Álvarez, Gerardo Mendoza, Rommel Castaño, Daniel Juárez Herrera, Guadalupe Irais González Méndez, Miguel Ángel Ruiz Torres, Claudia Regina Fernández Hernández, Josué Desayl Meza Martínez, Jorge Ulises Sánchez Hernández, Alí García Ibarra, Diana Karen Jiménez Almora, Jonathan Jasso Lezama
Descripción
La tierra es la raíz de la vida y el sustento del árbol. El árbol es vida, la vida es acción y amerita descanso. El árbol es la materia viva que al morir se transforma para renacer en el mueble que nos brinda el descanso. El carpintero totonaca ama el árbol y la naturaleza y los respeta porque no olvida que el trabajo de sus manos proviene del árbol que se enraíza en la tierra. El hombre ha transformado el árbol que muere por un instante… lo hace renacer y permanecen siempre juntos y de esta forma el árbol nunca muere.
La visión del artista se centra en la relación entre la naturaleza y el hombre ambos en servicio reciproco y permanente.
Nombre de la obra: Sentir por sí mismo - Ollas de barro
Artista: Andrés de la Cruz Jiménez
Equipo: Luisa Fernanda Medel (líder), Eduardo Trinidad Olarte, Ana Reyna Flores Hernández, Cristian Iván Vega Álvarez, Gerardo Mendoza, Rommel Castaño, Daniel Juárez Herrera, Guadalupe Irais González Méndez, Miguel Ángel Ruiz Torres, Claudia Regina Fernández Hernández, Josué Desayl Meza Martínez, Jorge Ulises Sánchez Hernández, Alí García Ibarra, Diana Karen Jiménez Almora, Jonathan Jasso Lezama
Descripción
La pieza se compone por una sucesión de ollas bocabajo en formación de espiral, a diferentes niveles y despegadas del suelo. De estas ollas cuelgan listones de color rojo que representan la protección divina y sirven de punto focal para el espectador, todas las ollas están ligadas por un bejuco que las une con la tierra representando un ciclo de vida.
El artista totonaco de Chumatlan Veracruz cuenta: “crecí con sabiduría y fuerza para transformar lo que nos rodea, consiente y respetuoso amo a la naturaleza donde oculto o protegido surge el aprendizaje y así mis pies descalzos consiguen identidad y raíz que me complacen”.
Nombre de la obra: El origen
Artista: Carlos Hernández
Equipo: Magali Méndez (líder), Ángel Oviedo, Moramay Ávila Luna, Analy Pineda Cobos, Alma Rosa Ferral Hervel, Laura Elena Pérez, Sinai Juárez Castán, Antonio Luna Lozada, Herenoldo Rocha Betanzos, José Luis Araiza, Raymundo Torres Máximo, Jorge Serrano Anaya, Gonzalo Hernández, Facundo Adolfo Santillán Vidal, Irving Contreras Álvarez, Rodrigo Ángel Ruiz Rivera
Descripción
Se trata de un pabellón informativo sobre las 13 instalaciones artísticas que se encuentran en el Parque Takilhsukut. La estructura se realizó con bambú, yute, costales, malla, hojas de maíz y textiles. Es la primera pieza dentro del parque y funciona como guía en donde se encuentra información museográfica sobre cada una de las piezas.
Nombre de la obra: La reina de la cosecha. La mazacuata.
Artista: Carlos Olmedo Hernández
Equipo: Magali Méndez (líder), Ángel Oviedo, Moramay Ávila Luna, Analy Pineda Cobos, Alma Rosa Ferral Hervel, Laura Elena Pérez, Sinai Juárez Castán, Antonio Luna Lozada, Herenoldo Rocha Betanzos, José Luis Araiza, Raymundo Torres Máximo, Jorge Serrano Anaya, Gonzalo Hernández, Facundo Adolfo Santillán Vidal, Irving Contreras Álvarez, Rodrigo Ángel Ruiz Rivera
Descripción
Se trata de una pieza que invita a reflexionar sobre los cambios que ha sufrido nuestra alimentación a través del tiempo, es una crítica hacia el uso de la tecnología y los productos químicos que han roto los esquemas alimenticios de las culturas prehispánicas; parte de la tesis sobre la cual cada vez comemos menos productos naturales.
La guardiana de la cosecha es una serpiente de grandes dimensiones llamada popularmente “mazacuata”, se encargaba de cuidar los productos del campo de roedores y depredadores por lo que era venerada con fervor. En la obra de Carlos Olmedo, la mazacuata está hecha de zacate y totomoxtle, en la parte central de la pieza se encuentra una milpa de maíz como origen y elemento sagrado.
Nombre de la obra: Voladores y Huahuas
Artista: Gaspar Hernández
Equipo: Magali Méndez (líder), Ángel Oviedo, Moramay Ávila Luna, Analy Pineda Cobos, Alma Rosa Ferral Hervel, Laura Elena Pérez, Sinai Juárez Castán, Antonio Luna Lozada, Herenoldo Rocha Betanzos, José Luis Araiza, Raymundo Torres Máximo, Jorge Serrano Anaya, Gonzalo Hernández, Facundo Adolfo Santillán Vidal, Irving Contreras Álvarez, Rodrigo Ángel Ruiz Rivera
Descripción
Las ceremonias en la cultura totonaca son fundamentales para rendir petición y agradecer a los dioses por las bendiciones que nos brindan. Una de estas ceremonias, son las danzas que ejemplifican el sentido de la creación y la relación que guarda el hombre con la naturaleza.
La semilla como parte fundamental de la existencia totonaca, es el fruto que nos hace renacer como especie, puesto que es necesario pedir protección a los dioses para que esta prevalezca y nos proteja de energías negativas. Así la danza del Volador se fusiona con la danza de los Huahuas para realizar petición de protección al dios Chichini a través de pasos rítmicos y música armónica que se conjugan con el cosmos abriendo el portal que los lleva directamente hacia el creador generando así una lazo entre dos mundos diferentes.
Las estructuras de madera con listones de colores colgando representan el movimiento y ritmo de las dos danzas, que por su valor espiritual para el pueblo totonaca, son de suma importancia y representan los ciclos de la fecundidad de la tierra.
Nombre de la obra: El jardín cósmico
Artista: Beatriz Leal Ascencio
Lara Elbaz (líder), Nora Mercedes Juárez Franco, Carolina Bok García, Silvia Sierra Cruz, Angélica de Jesús García Cadena, Maria Esther Cerecero, Josué Eduardo Huerta Solís, Oscar San Martin Rivera, Juan Carlos García López, Javier Eduardo González Torres, Eduardo de Jesús Zamora Martínez, José Manuel Cessarretti Xochihua, Eduardo Ricaño, Nemorio Su Resendiz, Raúl Méndez Trejo.
Descripción
El concepto del jardín cósmico se basa en la fecundidad, la atracción de opuestos para gestar vida y renacer. La flor en este contexto simboliza el amor y el sexo. La unión amorosa que se recibe con alegría y risas, la unión sexual y la procreación se transforman en metáfora cósmica.
“La alegría, la sexualidad y las lluvias se unen en un mismo discurso simbólico, expresión de la unión de opuestos: de lo masculino y lo femenino, de la lluvia y la tierra, del arriba y el abajo, uniones de las que depende el florecimiento y la expresión de la vida”.
La obra se basa en el concepto de fertilidad y su interpretación dentro de la cosmovisión totonaca. Dentro del jardín cósmico se genera movimiento entre energías celestiales y terrenas. Es importante resaltar la incorporación del azul índigo de la planta de añil (pigmento natural) que nutre y enriquece nuestra alma de pintores.
Nombre de la obra: Stawana - Mujeres tejedoras
Artista: Julia Contreras
Lara Elbaz (líder), Nora Mercedes Juárez Franco, Carolina Bok García, Silvia Sierra Cruz, Angélica de Jesús García Cadena, Maria Esther Cerecero, Josué Eduardo Huerta Solís, Oscar San Martin Rivera, Juan Carlos García López, Javier Eduardo González Torres, Eduardo de Jesús Zamora Martínez, José Manuel Cessarretti Xochihua, Eduardo Ricaño, Nemorio Su Resendiz, Raúl Méndez Trejo.
Descripción
La pieza celebra a la mujer totonaca y su labor dentro de la comunidad; representa a las mujeres tejedoras de algodón por medio de troncos y tallos de plátano, ataviadas con tocados en la cabeza y fajas en el vientre de color rojo, representando la feminidad y la protección.
La mujer tejedora utiliza el algodón, y otras fibras naturales como las cortezas de los arboles, tallos y bejucos para elaborar textiles que protegieran a la comunidad del intempestivo clima. Los telares de cintura eran ensamblados por las mujeres indígenas para fabricar mantas, que bajo un proceso de diseño se convierten en vestimenta como: el huipil, enaguas, manteles, mantos y cobijas, etc.
En la obra de Julia Contreras estos textiles no solo fungen como vestimenta, también son símbolo de fertilidad: la faja retiene y vigila la fertilidad en la mujer, también protege su fuerza al trabajar y el lugar en el que se gesta la vida.
Nombre de la obra: Mensaje divino. Voladores.
Artista: Ricardo Pérez Chavela
Lara Elbaz (líder), Nora Mercedes Juárez Franco, Carolina Bok García, Silvia Sierra Cruz, Angélica de Jesús García Cadena, Maria Esther Cerecero, Josué Eduardo Huerta Solís, Oscar San Martin Rivera, Juan Carlos García López, Javier Eduardo González Torres, Eduardo de Jesús Zamora Martínez, José Manuel Cessarretti Xochihua, Eduardo Ricaño, Nemorio Su Resendiz, Raúl Méndez Trejo.
Descripción
En la cosmovisión totonaca existe una leyenda acerca de la danza de los voladores, se dice que fue en Coxquihui durante la feria anual del poblado en donde se desarrollaban ceremonias, juegos y bailes. Al cuarto día de la fiesta, los danzantes que participarían como voladores efectuaron la danza ritual anterior al vuelo. Luego ascendieron al palo volador a ocupar sus lugares. El danzante central comenzó a invocar a los cuatro puntos cardinales. De pronto, cuando se disponían a girar para descender, el grupo entero de danzantes con el equipo, el cuadro y las sogas, se desprendieron del palo volador y ascendieron girando hacia el cielo sin interrumpir la música ni la danza. Al poco tiempo cesaron de verse y escucharse.
El pueblo se reunió en torno al palo volador y decidieron derribarlo, pues los hombres que ascendieron difícilmente regresarían. Sin embargo, para asombro de todos, cuando transcurrieron otros cuatro días, en la lejanía volvió a escucharse la música de la flauta y el tambor. Los hombres y mujeres del pueblo comenzaron a distinguir el cuadro y descubrieron que eran los mismos danzantes que regresaban girando al compás de la música. Pero el palo ya no se encontraba en su sitio y los voladores otra vez giraron hacia el cielo y no regresaron. Todos en el pueblo lamentaron no haber dejado el palo en su sitio, pues hubieran tenido la oportunidad de conocer por boca de los danzantes el mensaje de las mansiones celestes.
Los totonacos de ahora saben que algún día otros voladores se elevarán girando hacia el sol para que después, a su regreso, el pueblo conozca el mensaje divino.
En la pieza de Ricardo Pérez Chavela, se yergue un palo del que penden piezas de pájaros de colores, las luces se reflejan en el suelo símbolo de la promesa del regreso de los voladores que a la lejanía escuchan su canto.




