El espacio inmersivo de Tokyo ofrece una experiencia inmersiva de última generación
teamLab Planets, el espacio donde la iluminación se integra en un sistema experiencial y multisensorial
Periodista especializada en arquitectura y construcción · Interempresas Media
16/09/2026
teamLab Planets TOKYO es, desde su inauguración en 2018, uno de los centros de experimentación sensorial a través de la luz y la materia más remarcable del mundo. En sus más 10.000 metros cuadrados se acogen exposiciones artísticas donde la delgada línea que separa realidad y ficción se diluye. Y en este escenario, la iluminación actúa como elemento narrativo, pero no como un recurso aislado, sino que se integra de forma natural a este sistema multisensorial.
Arquitectura, materia e iluminación se convierten en un único sistema de exploración sensorial en teamLab Planets TOKYO.
Cuando se accede por primera vez a teamLab Planets TOKYO se deja de lado el ser para vivir una experiencia sensorial y corpórea 360º casi de forma orgánica. La luz contribuye de forma activa a participar de esta experiencia, dejándose llevar en cada una de las instalaciones. Así, la luz deja de ser un elemento que simplemente ilumina un espacio para convertirse en materia, arquitectura, interacción y narrativa.
Esta propuesta se completa con sonido, sensores, programación, superficies reflectantes y, muy especialmente, la interactuación del propio visitante para construir entornos que no permanecen estáticos, sino que responden a quienes los recorren.
El jardín floral de teamLab Planets TOKYO es uno de los espacios más populares y un buen ejemplo de cómo la tecnología y la naturaleza se integran en una misma experiencia.
teamLab Planets TOKYO está formado por distintas áreas que permiten explorar distintas materialidades. De este modo, desde un hall central, los vistantes tienen libertad absoluta de iniciar el recorrido por el Garden, Athletic Forest o Water. Una oferta explorativa que se completa con espacios al aire libre, gastronómicos y corpoativas.
La luz como materia espacial
Una de las propuestas más populares de teamLab Planets es ‘Floating Flower Garden: Flowers and I are of the Same Root, the Garden and I are One’ donde se utilizan más de 13.000 orquídeas vivas. Las flores se elevan cuando el visitante se aproxima y vuelven a descender cuando se produce el movimiento que, lejos de ser un movimiento robótico parece que ‘bailen’ en una coreografía casi hipnótica. Un buen ejemplo de cómo la tecnología y la naturaleza se integran en una misma experiencia.
Aquí, la iluminación deja de ser un recurso aislado y pasa a formar parte de un sistema multisensorial. El visitante no percibe solamente una escena visual: percibe profundidad, movimiento, proximidad, sonido… en definitiva, cómo un elemento vivo responde a su presencia, ya que esta instalación también se huele con el característico olor estas flores vivas.
Vídeo resumen de PlanetLab Planets que estará abierto en el distrito de Toyosu en Tokyo hasta finales de 2027.
Otra de las áreas del jardín permite descubrir la luz dependiendo de la hora del día, sobre todo en franjas como la puesta de sol y el amanecer. Es decir, ‘Moss Garden of Resonating Microcosms - Solidified Light Color, Dusk to Dawn’ destaca por un espacio de musgo en el que reposan uno ovos multiforme que cambian de aspecto con la salida y la puesta del sol. El espacio de la obra se transforma de forma interactiva bajo la influencia del viento, la lluvia y el comportamiento de las personas que se encuentran en él, lo que convierte al entorno y a las personas en parte de la obra.
Estas instalaciones destacan por la plena implicación de la naturaleza, sin alteraciones injustificadas, poniendo de relieve que la luz no se diseña por separado de los materiales, la vegetación, el sonido o la interacción humana en estas piezas artísticas, sino como parte de un único sistema.
Del control de la luz a la interacción
Una de las áreas que requiere una mayor participación es, sin duda, Athletics Forest compuesto por varias instalaciones interactivas donde la luz consigue crear la atmósfera ideal para evadir cuerpo y mente y reaccionar ante los estímulos que se presentan. El resultado no es una sucesión de escenas iluminadas, sino un entorno en el que la percepción del espacio cambia continuamente.
Aquí aparece una primera lección: la iluminación dinámica adquiere una dimensión completamente diferente cuando deja de responder únicamente a una programación temporal y empieza a acompañar al usuario.
Esta lógica se repite en otras instalaciones de teamLab Planets como en ‘Expanding Three-dimensional Existence in Transforming Space’, las esferas luminosas modifican su color cuando las personas interactúan con ellas y emiten un tono asociado a ese color. El propio espacio puede pasar de percibirse como un conjunto tridimensional de esferas a convertirse en una superficie cromática, donde destaca la estrecha relación entre la luz y el comportamiento humano.
Otro de los ejemplos más representativos es ‘The Infinite Crystal Universe’, la instalación que emplea esculturas de luz LED suspendidas en un espacio que multiplica su percepción mediante superficies reflectantes. El conjunto genera una percepción espacial en la que resulta difícil establecer dónde termina la creación artística y dónde comienza su reflejo.
Como si de un cielo estrellado se tratara, este espacio implica una interacción por parte de los visitantes para completar esta gran obra de arte en constante evolución.
La escena no se construye únicamente mediante luminarias independientes, sino mediante el comportamiento coordinado, cuya sincronización permite generar estructuras visuales.
El agua como espacio de ilusión
Desde su apertura en 2018, teamLab Planets se ha concebido como un espacio inmersivo corporal. El visitante recorre las instalaciones descalzo, entra en contacto con el agua, atraviesa espacios de luz y se encuentra con obras que reaccionan a su presencia. Una experiencia en la que se difuminan los límites entre el cuerpo, la obra y el entorno.
Uno de estos elementos tiene en el agua su principal aliado. En ‘Drawing on the Water Surface Created by the Dance of Koi and People – Infinity’ se combina agua real con imágenes digitales de peces koi que interactúan con la presencia de los visitantes. De hecho, el movimiento de las carpas se ve influido por la presencia de personas en el agua y también por la de otras carpas en esta innovadora instalación interactiva.
La obra se genera en tiempo real mediante un programa informático, así que la interacción entre el espectador y la instalación provoca patrones visuales únicos.
La proyección sobre un elemento como el acuático que no actúa como pantalla convencional permite vivir la experiencia como ‘real’, ya que el elemento físico forma parte de esta propuesta artística y lumínica donde los límites entre la verdad y ficción quedan completamente diluidos.
Detalle de la laguna con las carpas koi proyectadas en el agua.
Previo a la ‘laguna’ de carpas koi, el visitante se adentra en ‘Waterfall of Ephemeral Crystals’, uno de los clásicos de teamLab Planets. Una instalación que recuerda una cascada natural de las montañas de Shikoku y que también debe recorrerse descalzo. Así, a través de un pasillo con mínima luz, el visitante se adentra a lo desconocido y se abre a la exploración sensorial. Aquí, las partículas de agua de la propia cascada tienen entidad propia dejando un rastro de luz a su paso.
Además de la construcción artística del espacio, aquí la importancia radica en cómo la iluminación o, mejor dicho, la ausencia de ella permite a los visitantes a adentrarse a una experiencia extra corpórea, convirtiéndose en protagonista indiscutible de este espectáculo.
El dato
teamLab Planets fue reconocido por Guinness World Records como el museo más visitado del mundo dedicado a un único grupo artístico, tras registrar 2.504.264 visitantes entre abril de 2023 y marzo de 2024.
Pero, sin duda, el espacio donde se requiere de la intervención humana es en ‘Catching and Collecting Forest’ tecnología, ilusión e iluminan crean un concepto global para vivir una experiencia inmersiva 360º. El visitante se traslada a un bosque fantástico donde ‘dar caza’ de forma virtual a animales tanto terrestres como acuáticos extintos.
A través de una APP y con el uso de un smartphone, los visitantes pueden ‘coleccionar’ y almacenar los animales capturados no solo frente a un lienzo sino también aquellos que aparecen en el suelo para formar parte de este juego virtual.
La experiencia de teamLab demuestra que una instalación puede diseñarse para que el visitante no sea únicamente receptor de la luz, sino uno de sus agentes. Su movimiento modifica el entorno; el entorno modifica su percepción; y esa interacción genera una experiencia que no puede repetirse exactamente de la misma manera. Lámparas LED, sensores, proyectores, aplicaciones, sistemas de control y programación son solo herramientas. El auténtico valor aparece cuando forman parte de una concepción espacial coherente y en teamLab Planets la luz construye espacios, responde al movimiento, interactúa con el sonido, transforma superficies, dialoga con elementos naturales y modifica la percepción del visitante. En definitiva, en imaginar qué experiencias nuevas pueden construirse cuando la luz deja de estar al servicio del espacio y comienza a formar parte de él.
Galería de imágenes de teamLab Planets TOKYO.


























