Lamp desarrolla el diseño lumínico de la exposición 'Seny i Rauxa' en el Disseny Hub Barcelona
Lamp ha desarrollado el diseño lumínico de la exposición 'Seny i Rauxa. Notícia de l'arquitectura catalana', en el Disseny Hub Barcelona, donde la iluminación se integra en el recorrido expositivo para destacar las piezas, favorecer su conservación y acompañar la experiencia del visitante.
La iluminación desempeña un papel fundamental en la forma en que se percibe una exposición. Más allá de hacer visibles las piezas, una propuesta lumínica adecuada permite dirigir la mirada, establecer jerarquías y acompañar al visitante a lo largo del recorrido, al mismo tiempo que contribuye a la conservación del patrimonio.
Esta función adquiere especial relevancia en ‘Seny i Rauxa. Notícia de l'arquitectura catalana’, una exposición que puede visitarse hasta el 6 de septiembre en el Disseny Hub Barcelona. La muestra reúne más de un siglo y medio de arquitectura catalana a través de centenares de piezas, entre planos, maquetas, fotografías, documentos históricos y obras de arte, organizadas en un recorrido temático que establece conexiones entre distintas épocas y formas de entender la arquitectura.
En este proyecto, la compañía ha desarrollado el diseño lumínico de la exposición, afrontando el reto de iluminar una gran variedad de materiales y formatos bajo un mismo mensaje general. La propuesta combina aspectos técnicos, criterios de conservación y sensibilidad espacial para integrarse en el conjunto expositivo.
En una exposición temporal, la luz acompaña el discurso de las piezas, establece jerarquías visuales y facilita que el visitante comprenda el recorrido de manera intuitiva. “Una buena iluminación no llama la atención en sí misma; hace que las obras sean las protagonistas. Cuando el visitante se siente guiado por el espacio, la iluminación está haciendo bien su trabajo”, explica Jordi Arasanz, director técnico de Lamp.
En ‘Seny i Rauxa’, donde conviven documentos, maquetas, fotografías y piezas artísticas de diferentes épocas, el diseño lumínico busca mantener ese equilibrio: destacar cada pieza y, al mismo tiempo, respetar el conjunto expositivo para favorecer una percepción clara de la propuesta.
Cinco principios para iluminar con estrategia una exposición
La experiencia de la compañía en proyectos museográficos es extensa y se aborda bajo algunos principios esenciales que deberían guiar cualquier proyecto de iluminación de estas características:
- La obra marca la luz. Cada pieza tiene unas necesidades específicas en función de su material, dimensión, textura o acabado. Por ello, una maqueta arquitectónica, un plano original de siglos pasados o una escultura contemporánea no requieren necesariamente el mismo tipo de iluminación.
- Conservación y visibilidad. La conservación tiene la misma importancia que la visibilidad. Algunos materiales presentes en los museos, como el papel, los tejidos, las fotografías o los pigmentos, son sensibles a la radiación luminosa. Por este motivo, el diseño debe controlar los niveles de iluminación y eliminar emisiones innecesarias para evitar su deterioro.
- Confort visual. Evitar deslumbramientos, reflejos sobre vitrinas o contrastes facilita una observación confortable. La experiencia del visitante depende tanto de aquello que se ilumina como de aquello que se mantiene en penumbra.
- Flexibilidad y adaptación. Las exposiciones temporales pueden experimentar cambios, por lo que un sistema de iluminación debe poder ajustarse mediante ópticas intercambiables, regulación de intensidad y diferentes distribuciones lumínicas. Esto permite adaptar el espacio a posibles modificaciones sin alterar la infraestructura.
- La eficiencia también forma parte del diseño. La incorporación de tecnología LED de alta calidad permite reducir el consumo energético, minimizar el mantenimiento y ofrecer una reproducción de los colores de las piezas precisa. Esto es fundamental para mostrar las obras tal cual son.
La exposición pone de manifiesto que el diseño lumínico no debe abordarse como una fase final del proyecto, sino como una herramienta que participa desde el inicio en la construcción del discurso expositivo. En espacios culturales, la iluminación puede contribuir a reforzar la arquitectura del lugar, guiar la atención y preservar el patrimonio expositivo. “Para Lamp, cada proyecto museográfico nos ofrece la oportunidad de demostrar que la luz no solo ilumina las obras, sino que también ayuda a conservarlas, comprenderlas y a recordarlas”, concluye Arasanz.














