La luz como relato espacial en los teatros Apolo y Nuevo Alcalá de Madrid
Los proyectos desarrollados en los teatros Apolo y Nuevo Alcalá de Madrid por Lola Rúa sitúan la luz como herramienta narrativa y arquitectónica, articulando una experiencia sensorial que comienza antes de que se levante el telón
Lola Rúa redescubre la esencia del Teatro Apolo de Madrid a partir de una iluminación con marcado lenguaje Art Déco.
La reciente transformación de los teatros Apolo y Nuevo Alcalá introduce una lectura contemporánea de sus espacios interiores a partir de un trabajo en el que la iluminación, el tratamiento de los techos y la materialidad adquieren un papel estructural. La intervención, firmada por la diseñadora y arquitecta Lola Rúa, se apoya en una aproximación escenográfica al diseño interior, donde la luz deja de ser un recurso funcional para convertirse en un elemento que construye atmósferas, acompaña el movimiento del público y dialoga con la memoria arquitectónica de ambos edificios.
En el Teatro Apolo, el proyecto parte de una reinterpretación del carácter histórico del recinto, mediante un lenguaje que combina referencias al Art Déco, ecos pseudobarrocos y una sensibilidad contemporánea vinculada a la escena. La intervención recorre los distintos ámbitos del teatro, desde los salones VIP hasta las áreas de bar y circulación, construyendo una secuencia espacial en la que la iluminación articula la experiencia.
El elemento central es un sistema de techos de celosías suspendidas que actúan como filtro lumínico, modulando la intensidad de la luz y generando una percepción cambiante del espacio. Estas estructuras, presentes tanto en el bar como en uno de los salones VIP, funcionan como un velo que tamiza la iluminación y remite a las artes decorativas originales del teatro desde una lógica de abstracción y ligereza.
El proyecto se completa con una paleta cromática contenida, dominada por dorados atenuados, tapizados rojizos y papeles pintados, que refuerzan la intimidad de los espacios y subrayan su carácter teatral.
Los techos, tratados como superficies activas, evocan un cielo escénico construido a partir de la superposición de capas y materiales. “Siempre pensé que la luz del Apolo debía volver a contarse, no como un foco que ilumina, sino como una trama que respira. Las celosías y el trabajo en los techos y las artesanías de las piezas especiales son ese lenguaje: dejan pasar la historia, pero también la transforman en algo ligero y actual”, explica la diseñadora y arquitecta, Lola Rúa.
Recorrido sensorial en el Nuevo Teatro Alcalá
En el Nuevo Teatro Alcalá, la intervención adopta un enfoque distinto, aunque igualmente centrado en la luz como hilo conductor. El proyecto dialoga con el origen Art Déco del edificio, construido en los años veinte, y combina referencias a la teatralidad italiana, la sobriedad británica y la tradición artesanal española. El resultado es un recorrido sensorial que acompaña al espectador desde su llegada al teatro, con nuevos espacios lounge, un piano bar y áreas de encuentro que funcionan como antesala del espectáculo.
La iluminación, cuidadosamente integrada en techos, columnas y luminarias diseñadas específicamente para el proyecto, refuerza la lectura escenográfica de cada estancia. La luz adquiere una cualidad casi narrativa, subrayando geometrías, texturas y materiales, y construyendo una atmósfera que oscila entre la elegancia contenida y la expresividad teatral. La presencia de elementos artesanales es determinante en este proceso, desde las columnas que estructuran los espacios hasta las lámparas flor, ya características del trabajo de Rúa, y los techos ornamentados, dibujados previamente a mano y ejecutados en colaboración con artesanos locales.
“Crear estos espacios ha sido una fantasía —explica la diseñadora—, bares y lounges con aire teatral, pero con acabados sofisticados y de una calidad exquisita”. En el Nuevo Alcalá, cada elemento lumínico se concibe como parte de una composición mayor en la que la artesanía y la contemporaneidad conviven, y donde cada luminaria actúa como un foco que dirige la mirada y marca el ritmo del espacio.
Las intervenciones en el Apolo y el Nuevo Alcalá plantean una reflexión sobre el papel de la iluminación en los espacios culturales, entendida no solo como un recurso técnico, sino como un instrumento capaz de activar la memoria del lugar y generar nuevas formas de habitarlo. Bajo esta premisa, el trabajo de Lola Rúa propone una continuidad sensible entre pasado y presente, en la que la luz se convierte en el medio para reinterpretar el patrimonio escénico y construir una experiencia arquitectónica que se despliega más allá del escenario.







