Gustavo Avilés: “la arquitectura en sí misma es luz y emana una luz propia”
Afirma que en Iberoamérica tienen tanta luz que es imposible llegar a verla. Gustavo Avilés, arquitecto de formación, llegó al Diseño de Iluminación de forma accidental hace más de dos décadas y se enamoró de una profesión que define como “maravillosa”. Para Avilés, cada proyecto de iluminación es un proceso pedagógico para descubrir la naturaleza de la luz.
En la vídeo-entrevista que realizamos hace unos meses, usted comentó que la luz es un elemento estructural del espacio, ¿por qué?
En esencia la luz, y en su manifestación la iluminación, son los elementos-substancia que permiten percibir la realidad existencial que nos contiene.
La luz no es un accesorio de forma o función del espacio y por menos está al servicio de iluminar las cosas, contar historias o decir que es bueno o que es malo.
Por más, es el elemento que permite que las cosas y el espacio se manifiesten y desenvuelvan por sí mismos.
En este sentido, su función es esencialmente estructural en la manifestación de textura, color, forma, dimensión, velocidad, dirección y demás variables y parámetros perceptivos del espacio.
Adicional a manifestar el campo de lo visual, integra en su sinergia; aroma, tacto, gusto, sonido como variables contenidas en las limitantes de nuestros sentidos.
Es esta dirección, la luz es el elemento estructural del espacio.
Citando al arquitecto Alberto Campos Baeza, usted también ha afirmado que “la luz es como la sal”, ¿Cuál es su justa medida o cuando resulta excesiva?
Admiro el trabajo arquitectónico de Alberto Campos Baeza. Leyéndolo descubrí la relación de la sal y la luz.
Sinceramente recibí un fuerte impacto al reconocer que la luz existe antes que la vida y es generadora de ésta. La sal es el condimento más antiguo usado por el hombre y su importancia para la vida es tal que ha marcado el desarrollo de la historia.
La luz es origen, la sal es conservación.
Cuando la luz se dosifica con precisión, como la sal en su medida, la arquitectura alcanza su mejor proporción y el alimento su mejor sabor.
La falta de sal deja los alimentos insípidos y planos y el exceso de sal los arruina.
Como cuando la luz es pobre o excedida es el principal destructor de la arquitectura. Y de esta receta mágica me atrevo decir que la luz es alimento y la sal es construcción.
¿Cuál es la relación ideal entre iluminación y arquitectura? Cite algún ejemplo.
Más que una relación, es la manifestación de co-existencia de una en la otra siempre en tiempo presente en la dimensión tiempo-espacio.
Arquitectura en sí misma es luz y emana una luz propia.
Es casi imposible e ilusorio pensar en iluminar arquitectura. La arquitectura en si ya está iluminada en la presencia de su propia naturaleza. Recordemos que luz es una dimensión que integra en su existencia la obscuridad.
Somos unos cuantos aficionados optimistas los que pretendemos iluminarla, y solamente en algunos buenos ejemplos hemos logrado presentarla con la luz propia que ya tiene.
Los mejores ejemplos son la arquitectura de Louis Khan, Tadao Ando o Luis Barragán.
¿La cultura de la luz está muy arraigada en México o los profesionales del sector, como usted, deben realizar pedagogía en cada proyecto que realizan?
Mi taller en realidad es una academia de aprendizaje para crear profesionales en iluminación.
La luz, a pesar de ser la fuente ancestral del conocimiento y supervivencia, como disciplina contemporánea del diseño es realmente nueva. Cada proyecto requiere de un proceso de investigación y el despertar de la curiosidad por descubrir su propia naturaleza de luz.
Este proceso incluye y es en sí un proceso pedagógico.
Hablando de diseño en iluminación arquitectónica en México ha surgido con gran ímpetu a partir de los últimos diez años.
Aún no empieza a pagar sus consecuencias.
Usted estudió Arquitectura, ¿qué le llevó a dedicarse al Diseño de Iluminación?
Fue un inicio de alguna manera accidental. Como anécdota, recuerdo a Don Enrique Rojas, director de una importante empresa naviera a quien como arquitecto e interiorista le diseñaba su departamento. Don Enrique tenía una importante colección de óleos holandeses con temas marinos. Me encargó iluminarlos y fracasé varias veces en lograrlo y no había a quien preguntarle.
Conocí a John Case en San Diego California, especialista en iluminación de arte y landscape.
John me ayudó a resolver exitosamente el tema de los cuadros de Don Enrique y desde ese momento, hace ya 26 años, descubrí este maravilloso oficio.
Pensé que la especialización cerraría oportunidades de trabajo, pero como ángulos opuestos por el vértice, la apertura fue y es cada vez mayor.
Cómo arquitecto, ¿cómo le influye trabajar como Lighting designer en espacios generados por otros compañeros de profesión?
Considero mi participación en el ejercicio de iluminación como la extensión de todas las profesiones.
Trabajar con luz es trabajar con la manifestación de todas las disciplinas.
Desde las funciones más simples y sencillas hasta las especializaciones complejas. En la oportunidad de trabajar con arquitectos, la iluminación es el medio de interpretación del arquitecto en significados de luz. La relación de trabajo es intensa y creativa siendo la iluminación, un material constructivo estructural del espacio.
¿Ha cambiado mucho la profesión desde que inició su trabajo como Diseñador de Iluminación?
Progresivamente es más intensa y abarcante. La iluminación en arquitectura es ahora más que antes un medio de comunicación, imagen, tecnología, sostenibilidad. Está ligada a la flexibilidad y transformación de los espacios. Ha dejado atrás la idea de rigidez e inmovilidad.
Cercana también en riesgo a volverse cosmética y superficial, carente de significado y simplemente especulativa.
Normalmente se asocia al Lighting Designer con la iluminación artificial, pero ¿qué relación debe existir con la iluminación natural? ¿cree que debe entenderse como un todo?
La iluminación artificial surge en consecuencia de la luz natural. Es un cambio de estafeta sostenido en la estaticidad del Sol en relación al movimiento de todo el sistema.
La relación es evidente y se manifiesta en el tiempo-espacio. Tiempo no entendido como horario y espacio no entendido como lugar.
¿La sostenibilidad está condicionando, en exceso, la utilización de algunas lámparas? Por decirlo de otro modo, y con semejanza a la pintura: ¿disminuye la “paleta de colores” a utilizar por el Lighting Designer?
Existe una falla fundamental en la idea de sostenibilidad al estar marcada y medida sólo en unidades cuantitativas de ahorro y de consumo.
Ahorrar energía no es solamente ahorrar watts o unidades de consumo. El verdadero ahorro está en el cuerpo humano con visión humanista en el sentido de la ergonomía orgánica.
En iluminación, el ahorro de energía no solo se mide en watts. Personalmente yo nunca he visto uno. Tampoco he visto un lumen, y menos un lux. Todas esta unidades cuantitativas son pacificadoras de medición pero nada tienen que ver con el fenómeno en sí de percepción visual.
No es pesimismo o mala noticia simplemente, es un hecho que no podemos apreciar iluminación por medidas cuantitativas de una supuesta sostenibilidad.
El LED ha sido el protagonista absoluto de la feria más importante del sector de la iluminación, Light+Building 2012, celebrada en Frankfurt, Alemania, el pasado mes de abril. ¿Los avances tecnológicos están cambiando la concepción de la iluminación?
Sí. Ahora la iluminación en arquitectura puede provocar un guión temático en el desarrollo de las ideas.
La dinámica apocalíptica de la prisa en el mensaje, condiciona a la iluminación a tomar la misma ruta.
Pero en realidad, la luz es la misma y no cambia sus propiedades porque ella es y seguirá siendo el pacificador universal.
Alrededor de ella todo gira o se detiene y la concepción de la luz en la iluminación es la misma desde el origen hasta el fin.
Posiblemente, condiciones de época influyan en condiciones de presentación, pero esto no cambia la naturaleza original.
Usted participó como ponente en el Encuentro Iberoamericano de Lighting Design, EILD 2012, que tuvo lugar a finales de octubre en Querétaro, México. Hace unos meses nos avanzó que en su ponencia hablará del sol, ¿qué relación establece entre el sol y la iluminación?
El Sol lo entendemos y conocemos como el principal promotor de las vacaciones y el turismo.
Es un excelente vendedor de cremas protectoras para la piel y exitoso comisionista en la venta de lentes obscuros.
Casi nada sabemos nada sobre el Sol. Los ingenieros aparentemente lo usan para vender sus aparatos de ahorro de energía y los diseñadores para elevar su arrogancia.
Será conveniente recuperar la humildad y reconocimiento del Sol como fuente de vida, y el único elemento existente que nos permite entrar en el campo de la pregunta y el análisis de nuestra cotidiana existencia.
Como un ejercicio de trabajo en el diseño de iluminación, el estudio de sus implicaciones es determinante para medir sus consecuencias.
El EILD 2012 ha sido un espacio de reflexión e intercambio de ideas entre los diseñadores de iluminación iberoamericanos, ¿Cómo valora esta experiencia? ¿Cree que hay mucha diferencia entre el diseño de iluminación que se realiza en América Latina con el de firma española?
Desde hace tiempo he sentido las ganas de experimentar la naturaleza de la luz Latina.
Así como es clara esta luz del oriental de Japón, los países Nórdicos, la luz adimensional de la Europa del Norte o la luz de una sola sombra en el Ecuador. Así existe una luz Iberoamericana.
Luz cortante, de sombra dura y definida, marcadora de mensajes y símbolos en tiempo-espacio.
Luz construida en la sombra y abatida en el brillo.
En Iberoamérica, tenemos tanta luz que es imposible llegar a verla.
Usted compagina su labor profesional con la docencia universitaria. Destaque alguno de los consejos que explica a sus alumnos.
Despertar su curiosidad, deseos e insatisfacción.
Quien desea trabajar con luz debe estar atento a la relación con sus sentidos y dispuesto a perder el tiempo, a no concentrarse y sentirse cómodo con cierta dosis de frustración.
La luz es una condición no medible, demandante y celosa. Muy ligada a la naturaleza femenina, no pronosticable y ciertamente frecuentemente insatisfecha.
En España, la crisis económica está llevando a arquitectos y diseñadores de iluminación a buscar trabajo en el exterior. Su estudio también realiza proyectos fuera de México, ¿es ésta también su apuesta de futuro?
He tenido la oportunidad de realizar proyectos en Finlandia, Alemania, Francia, Brasil, Estados Unidos. Siempre han sido intensas y fantásticas experiencias.
En mi taller Lighteam siempre tenemos arquitectos o profesionales de varias partes del mundo. Precisamente ahora colaboran jóvenes colegas de Brasil, Alemania y Japón.
Tocando el tema, en México somos expertos en crisis y creo nunca hemos salido de ella. Mi generación es hija de la crisis y padre de ella y ya pronto seré abuelo.
Tal vez esto nos ha fortalecido y dado cierta capacidad de improvisación, creatividad y resistencia.
Veo la actual condición Española como una excelente oportunidad de revaloración y aprecio por las cosas. ¡Experimento en mis colegas españoles la fuerza y la proyección de esa poderosa luz roja!
Más información:
http://lighteam.eu







