Diseño racional de la iluminación de museos: un aporte a la preservación del patrimonio (Primera parte)
La iluminación de obras de arte y bienes patrimoniales plantea un problema complejo que debe ser abordado desde perspectivas técnicas y culturales. Las primeras tienen que ver principalmente con lograr un equilibrio explícito entre exposición y protección de la obra, una delicada balanza que debe sopesar con mucho cuidado visibilidad y vulnerabilidad. La misma luz artificial que posibilita la contemplación representa una amenaza más o menos grave y explícita para la conservación a futuro de lo expuesto. Es indudable que este es uno de los aspectos fundamentales del problema, ya que no podemos aceptar que la iluminación dañe o comprometa la integridad de las obras de arte expuestas.
En este aspecto, la pertinencia, adecuación y calidad de iluminación proporcionada en Museos, Galerías de Arte y Centros de Exposición, en cualquier tipo de montaje expositivo, ya sea temporal o permanente, ya de obras patrimoniales de alto valor histórico o arte contemporáneo, es fundamental, hasta el punto de que una iluminación inadecuada o incorrecta puede distorsionar significados, quitar relevancia, producir una percepción distorsionada o disociar de su contexto (histórico, geográfico, cultural) y aún ocasionar daños físicos impensados a aquello que se esté mostrando y a la comunidad toda.
Dicho de otra manera, el mal manejo de la iluminación artificial de una obra de arte, arquitectónica, un espacio urbano de alto valor patrimonial o un conjunto de esculturas o pinturas puede distorsionar completamente el mensaje original y comunicarnos valores opuestos a los que percibimos durante el día y constituyen la esencia misma de la obra.
En la historia del diseño de iluminación, los museos y galerías de arte han sido, en ciertos aspectos, los precursores de avanzadas y, a veces, osadas soluciones a problemas de diseño. La base principal de este avance fue la arquitectura museística, qué se desarrolló fuertemente durante el siglo XIX. Desde entonces la arquitectura y el arte han sufrido enormes cambios, pero el problema esencial de la iluminación de arte y patrimonio expuesto, ha permanecido, y quizás se ha tornado más severo que antes, debido al uso profuso e inadecuado de nuevas tecnologías.
Los organismos nacionales e internacionales que estudian, administran y conservan el patrimonio cultural, redactan y actualizan periódicamente normas que deben verse reflejadas en los proyectos de iluminación. Para evitar que el alumbrado artificial cause daños a veces irreparables, hay que recurrir a las disciplinas científicas como la química, física y una serie de otras especialidades y a técnicos y expertos capaces de determinar cuál es el comportamiento más adecuado ante la superposición de la luz sobre las obras de arte.
La intervención del proyectista o equipo de proyectistas de iluminación es casi siempre la última de una serie de etapas en un proceso museográfico. Para tratar de avanzar en las definiciones de las recomendaciones objeto de este trabajo, entenderemos al proyecto de iluminación, tanto en la faz de diseño como de realización y montaje, totalmente comprendido en las definiciones de conservación y exposición que aquí se enunciarán.
Vamos a desarrollar en este artículo los aspectos principales del Diseño de Iluminación de obras de Arte y Patrimonio artístico expuesto en Museos, Galerías y Centros de Exposición, presentando los últimos avances del conocimiento en el tema.
Objetivos
En primer lugar tenemos que considerar tres componentes fundamentales del proceso de comunicación que tiene lugar en un espacio expositivo, para entender y analizar el tema en cuestión: a) las obras de arte expuestas, b) la arquitectura, espacio o entorno museístico y c) el usuario o visitante. Estos tres componentes presentan cada uno, sus propias demandas y consideraciones de diseño a la hora de exhibir y disfrutar obras de arte expuestas.
a) De las obras de arte expuestas. Las demandas principales en este sentido son:
PRESERVACIÓN: no comprometer el estado de conservación de lo expuesto
EXHIBICIÓN: centrar la atención del usuario en lo que se exhibe
Este objetivo puede ser logrado con una amplia variedad de estrategias y métodos, dependiendo de los materiales a exponer.
Preservación:
La luz, que es radiación electromagnética visible, es potencialmente nociva para los materiales usados en arte. Por consiguiente los límites de exposición a la luz deben ser considerados en el diseño de iluminación. Estos valores han sido recientemente revisados por la CIE (COMMISSION INTERNATIONALE DE L'ECLAIRAGE) y ellos dependen de la sensibilidad de los materiales, que han sido divididos en 3 clases. Los parámetros a tener en cuenta son la máxima iluminancia y la exposición anual a la luz permitida (ver Tabla 1). La radiación Ultravioleta (UV) debajo de 400 nm debe ser totalmente suprimida (<75μw x lm) y la radiación Infrarroja (IR) debe ser controlada estrictamente.
Clasificación del material expuesto
A) Insensible
B) Baja sensibilidad
C) Sensibilidad media
D) Alta sensibilidad
Ejemplos de materiales
Metal, piedra, vidrio, cerámica
Madera, cuero, lienzos, frescos
Papeles varios, acuarela, pastel
Pigmentos sensibles, papel de diario, seda
Iluminancia límite (Lux)
Sin límite
200
50
50
Exposición anual límite (Lux.hora/año)
Sin límite
600.000
150.000
15.000
Datos: Iluminancias límites y exposición anual para materiales según sensibilidad. (CIE Div. 3 TC3-22. “Museum lighting and protection against radiation damage”) (2004).
La dosis anual de luz es un parámetro altamente significativo, ya que nos limita la Iluminancia en función del tiempo de exposición, y puede servir para decidir la política de exposición de un objeto. El tiempo de exposición puede compensar potenciales situaciones de sobre exposición. Por supuesto que esto obliga a los responsables de museos, a un estricto relevamiento del tiempo de exposición de cada pieza, en una “historia” registrada del objeto.
En síntesis, para preservación deben controlarse la Iluminancia máxima, la exposición anual límite y las radiaciones UV e IR.
Exposición:
En este sentido, las demandas expositivas requieren el control de Luminancia, Uniformidad, Deslumbramiento directo y reflejado, Índice de Reproducción cromático (IRC), Temperatura de color, Contraste, Proximidad y Modelado (para piezas tridimensionales)
Luminancia: En museos y exhibiciones temporales, el esquema de iluminación debe permitir la completa y adecuada apreciación de las obras de arte expuestas. Generalmente se debe garantizar una correcta percepción de la luminancia que distinga la obra de arte. En este sentido, cuando los niveles de iluminación son bajos, como los requeridos para preservación, deberá tenerse en cuenta otros factores como las luminancias de las zonas aledañas a lo expuesto y el nivel de adaptación del ojo del observador. Deberá prepararse al observador a estos bajos niveles para el completo goce de la obra de arte, con zonas de tránsito que permitan la total adaptación del ojo a los niveles propuestos.
Uniformidad: El control de la uniformidad depende de varios factores:
Requerimientos de interpretación de la obra u objeto
Distribución de reflectancias (luminancias) del objeto
Tamaño del objeto
En el caso de objetos bidimensionales, deberá garantizarse las siguientes relaciones:
Emín/Em > 0,5 - Emáx/Emín < 5 - ΔE0,3≤0,20Em
Donde Emín: Iluminancia MÍNIMA en un plano, Emáx: Iluminancia MÁXIMA en un plano, Em: Iluminancia PROMEDIO en un plano y ΔE0,3: Iluminancia DIFERENCIAL entre dos puntos de un plano separados 0,30 cm.
Esto es válido para objetos cuyo tamaño permite al observador una visión general del mismo. Las mediciones de Iluminancia deberán realizarse sobre una grilla cuya división dependerá del tamaño del objeto y de la distancia del centro de la fuente de luz a dicho objeto.
Contraste: En cuanto al control del contraste entre la pieza observada y su fondo o entorno próximo, deberá evaluarse la siguiente expresión:
C = (Lf-Lo)/Lf
Donde Lf: Luminancia del fondo y Lo: Luminancia del objeto. El punto de equilibrio se encuentra para un valor de C=0,3. Un valor mayor indica alto contraste y un valor menor, bajo contraste. Este valor es adecuado para percibir la obra “despegada” de su fondo.
Para evitar la acentuación del contraste de luminancias propio de la obra, en objetos grandes, se recomienda que el valor máximo de iluminancia se prevea para la zona más oscura de la obra y el valor mínimo para la zona más clara.
Deslumbramiento: El deslumbramiento, tanto directo como reflejado, es inadmisible en una instalación de iluminación de calidad. Estos fenómenos deben eliminarse por completo o limitarse fuertemente en una instalación de Iluminación de Museo.
El deslumbramiento directo se produce por la observación de fuentes de luz de alta luminancia, mientras que el deslumbramiento indirecto o reflejado se produce por el reflejo de estas fuentes sobre superficies brillantes.
Una de las normas más recientes en este campo, la inglesa CIBSE LG3, clasifica las luminarias de interior según tres categorías de acuerdo al ángulo de apantallamiento de las mismas. Fija una luminancia máxima de 200 cd/m2 en ángulos de 55º, 65º y 75º respecto de la vertical respectivamente para las categorías 1, 2 y 3.
El uso de luminarias de clase 1 o 2 garantiza bastante el control del deslumbramiento directo.
En algunos casos el deslumbramiento se produce por la particular posición de los proyectores que iluminan las obras expuestas. El posicionamiento y enfoque de los mismos, en relación a la dirección de visión del observador debe ser estudiado detenidamente. El uso de proyectores de haz muy estrecho puede ayudar a solucionar este problema.
Índice de Reproducción Cromático (IRC): el IRC es un índice que mide un promedio de la reproducción de color de una fuente comparada con una limitada serie de muestras de color. En iluminación de arte es deseable que este índice sea lo más alto posible, obedeciendo a obtener la más fiel reproducción posible de los colores de pinturas y esculturas, especialmente en piezas multicolores. El mayor índice en la escala es de 100.
En los datos siguientes vemos la clasificación de las dos primeras categorías de IRC (1A y 1B), únicas admisibles en iluminación de arte.
Grupo
1 A
IRC
> 90
Fuente
Luz natural
Incandescencia
Fluorescencia trifósforo
Halogenuros
Aplicación
Pintura, frescos, tapicería
GRUPO
1 B
IRG
80 - 90
FUENTE
Fluorescencia
Halogenuros
Sodio blanco
APLICACIÓN
Estatuas, mármol, objetos monocromáticos, vidrio multicolor, mosaicos
Datos: valores de IRC, fuentes relacionadas y aplicaciones típicas.
A veces, este índice aislado, no es suficiente para tomar decisiones proyectuales. No expresa totalmente la habilidad de una fuente para reproducir un color determinado. Un IRC mejorado a veces se logra por la mezcla adecuada de fuentes con distintas Temperaturas de Color, en cuyos espectros se encuentren los colores dominantes del objeto.
La semana que viene, en iCandela, la segunda entrega del reportaje.
Más información:
Autores: Humberto S. Alonso, José D. Sandoval
Institución: Departamento de Luminotecnia, Luz y Visión - Universidad Nacional de Tucumán
Dirección postal: Perú 935 - Yerba Buena - CP 4107 - Tucumán - ARGENTINA
E-mail: oainf@yahoo.com









