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Grandes cultivos

La transformación digital del sector agrario español. Hacia una agricultura digitalizada en una sociedad digitalizada

Redacción laagriculturadigital.com29/01/2019

(GUÍA DIGITAL DE COAG)

Las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) están cambiando nuestra economía y nuestra sociedad. El mundo de internet, basado en el manejo en tiempo real de información digitalizada, está creciendo de forma exponencial y ocupa cada día, un mayor porcentaje de nuestra vida. Es el llamado mundo virtual, en el que nos sumergimos para trabajar, ocupar nuestro tiempo de ocio o mantener las interacciones sociales. Especialmente, para los más jóvenes, es su entorno natural, pasando la mayor parte de su tiempo en este mundo virtual de una u otra forma.

Estos cambios resultan disruptivos para los modelos de negocio tradicionales, obligando a las empresas, en un primer momento a una adaptación al nuevo entorno, pero en una segunda fase a realizar un cambio radical en su modelo de negocio si quieren sobrevivir. De hecho, en 2018, la clasificación de empresas con mayor capitalización bursátil mundial está liderada por las grandes empresas tecnológicas de EEUU y China, postergando a los sectores económicos tradicionales. En la tabla adjunta podemos observar una comparativa de las 10 mayores empresas del mundo por capitalización bursátil entre los años 2008 y 2018.

Esta revolución tecnológica está obligando a las empresas y a todos los sectores económicos a acometer la transformación digital, que supone básicamente comenzar a trabajar de otra manera, incorporando en los distintos procesos todas las posibilidades que ofrecen las TIC para el manejo de grandes volúmenes de datos. Lo más importante de todo este cambio disruptivo no es la incorporación de nuevas tecnologías a nuestra empresa o sector, sino el profundo impacto de esta nueva forma de trabajar sobre el modelo de negocio, la organización de las empresas, los procesos de producción, las habilidades necesarias y las relaciones con nuestros clientes y proveedores. Todo ello para aprovechar de forma estratégica las oportunidades que las nuevas tecnologías digitales nos brindan y estar preparados para los cambios actuales y futuros en la sociedad y la economía.

Por tanto, la transformación digital es importante para el conjunto de la economía y la sociedad, y en concreto también para el agro español. Existe un claro interés en la Unión Europea por esta materia. Es una de las principales cuestiones de futuro y así ha quedado patente en diversos documentos y posicionamientos. Por ejemplo, la Comisión Europea en la Comunicación “El futuro de los alimentos y de la agricultura”1 ha definido cuatro retos para la agricultura europea en el horizonte 2020: conseguir un sector agrícola inteligente y resiliente, aumentando el valor añadido; reforzar el cuidado del medio ambiente y la acción climática; fortalecer el tejido socioeconómico de las zonas rurales y abordar las expectativas de la sociedad con respecto a la producción sostenible de alimentos, en particular en lo que respecta a la inocuidad y calidad de los alimentos, el medio ambiente y las normas de bienestar animal. A su vez, afirma que “el desarrollo tecnológico y la digitalización permiten dar grandes pasos en el ámbito de la eficiencia de los recursos, reduciendo el impacto de la agricultura en el medio ambiente y el clima, aumentando la resiliencia y la salud del suelo y reduciendo los costes para los agricultores. No obstante, la adopción de nuevas tecnologías en la agricultura sigue estando por debajo de las expectativas y no está presente en la misma medida en toda la UE; hay una necesidad específica de abordar el acceso a la tecnología de las explotaciones pequeñas y medianas”. Por este motivo, la UE propone la necesidad de un cambio hacia una agricultura apoyada en el conocimiento, sobre la base de la investigación y la innovación, poniendo el foco en llevar el proceso a las explotaciones medianas y pequeñas.

Incluso, más concretamente, en la propuesta de la Comisión para una nueva PAC se establece que las ayudas han de tener como objetivo transversal la modernización del sector a través del fomento y la puesta en común del conocimiento, la innovación y la digitalización en las zonas agrícolas y rurales y promover su adopción2.

Para afrontar con éxito los retos de la agricultura del futuro, necesitamos un cambio en el paradigma actual, con el objetivo de conseguir una actividad agraria sostenible en todas sus facetas: una producción suficiente, diversificada y adaptada al mercado, de alta calidad, gestionada a través de una cadena agroalimentaria más coordinada, transparente y equitativa, que permita un ingreso justo y digno a los agricultores y con un proceso de producción respetuoso con el medio ambiente (con una gestión eficiente de los recursos de suelo, agua y aire, protegiendo la biodiversidad y reduciendo las emisiones que contribuyen al cambio climático). La transformación digital se configura en este marco, como un elemento clave para conseguir establecer el nuevo paradigma de la agricultura sostenible.

El reto consiste en dotar de protagonismo al agricultor y a la agricultora en este proceso de transformación digital que, de realizarse de la manera adecuada, debería servir para mantener el modelo europeo de agricultura, con agricultores profesionales a pie de explotación, favoreciendo una mejora de la rentabilidad por reducción de costes (disminuyendo el uso de insumos, energía y agua) y por incremento de productividades, en cantidad y calidad, pero además permitiendo mejoras en la calidad de vida, rompiendo la brecha del medio urbano con el rural y en el impacto de la actividad sobre el medio ambiente.

El grado de implantación de estas tecnologías aún es incipiente. Todavía es pronto para hablar de adopción por parte de los agricultores y agricultoras, aunque haya ejemplos destacados y necesarios, pero no debemos dormirnos para evitar que nuestro modelo social y familiar de agricultura se quede obsoleto. Esta situación es lógica ya que a la tecnología le queda camino por recorrer en cuanto las utilidades que se pueden ofrecer y en cuanto al retorno de las inversiones a realizar. Por otro lado, aunque el sector agrario es innovador por naturaleza, también necesita un tiempo de adaptación a lo que se nos viene encima. Ahora estamos en pleno proceso de posicionamiento. Podríamos decir que estamos intentando alcanzar la primera posición para cuando se dé la salida, y cuando la adopción de la tecnología tenga un carácter exponencial estar en la vanguardia. En ese momento sería fácil quedarse atrás si no hay un caldo de cultivo suficiente para avanzar. También necesitamos que las empresas y el sector científico estén en la punta de lanza y, en definitiva, generar un ecosistema propicio para cuando llegue la oportunidad.

En el contexto actual se dan las condiciones para que se produzca un importante impulso en la transformación digital del sector agrario y alimentario, en base a dos factores que han sido identificados por el GRUPO FOCAL sobre digitalización y Big Data en el sector agrario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA)3.

1º.- La existencia de tecnologías habilitadoras digitales:

a). Internet of the Things (IoT) (“Internet de las Cosas” en español): se basa en la conexión permanente de los objetos cotidianos entre sí y con repositorios donde 'depositan' la información y los datos relevantes que recogen de su entorno para su análisis posterior. Por tanto, podría entenderse como las capacidades ampliadas de los productos inteligentes y conectados y los datos que generan lo que está iniciando una nueva era.

b). Big Data: actualmente ya se está generando una gran cantidad y variedad de datos por diferentes dispositivos. Big Data es un término que describe el gran volumen de datos veraces, tanto estructurados como no estructurados, que no puede ser procesados o analizados utilizando procesos o herramientas tradicionales, dado que requieren una gran velocidad. Permite analizar los datos procedentes de fuentes diversas (variedad) que conduzcan a la mejora de los procesos de toma de decisiones.

c). Blockchain: de forma sencilla, es una combinación de tecnologías que permiten actuar como notario en el proceso de intercambio de datos entre varias partes. Ofrecen un sistema seguro de registro de transacciones en una base de datos digital que elimina terceros intermediarios, reduce los costes de transacción, y permite transacciones más rápidas e incluso en tiempo real, asegura entradas de datos inmutables y proporciona acceso a la base de datos para todos los participantes en la red.

d). Inteligencia Artificial (IA): es la simulación de procesos de inteligencia humana por parte de máquinas. Su uso combinado con otras tecnologías habilitadoras refuerza las oportunidades para ofrecer servicios de valor al sector agrario.

e). Realidad Virtual (RV): es una simulación artificial o una recreación de un entorno o situación de la vida real. Sumerge al usuario haciéndole sentir que está experimentando la realidad simulada de primera mano, principalmente estimulando su visión y audición. Esta tecnología se está utilizando de forma experimental para acciones demostrativas y formativas fundamentalmente dirigidas a asesores agrarios y agricultores, de forma que se puedan observar de forma directa simulaciones de operaciones agronómicas a realizar en las explotaciones.

f). Realidad Aumentada (RA): es una tecnología que permite superponer elementos virtuales sobre nuestra visión de la realidad. La realidad aumentada es la mezcla del entorno real con el virtual en un dispositivo tecnológico (Smartphone, Tablet, etc.).

g). “Cloud computing” o “Procesamiento en la nube”: también llamada “la nube” es un modelo para permitir el acceso ubicuo, a conveniencia y bajo demanda a un conjunto compartido de recursos informáticos configurables en internet (por ejemplo, redes, servidores, almacenamiento, aplicaciones y servicios).

2º.- La puesta a disposición del sector de tecnologías accesibles y fiables.

a). Programa Copernicus y su familia de satélites Sentinel. Permite disponer de imágenes de satélite y de sensores remotos avanzados. De hecho, el Servicio de Monitoreo de la Tierra de Copernicus (CLMS), proporciona información geográfica sobre la cobertura del suelo y sobre variables relacionadas, por ejemplo, con el estado de la vegetación o el ciclo del agua. Admite aplicaciones en una variedad de dominios como la planificación espacial, la gestión forestal, la gestión del agua, la agricultura y la seguridad alimentaria.

b). Sistemas de navegación global.

c). Drones.

d). Sensores.

e). Robots.

Asimismo, el GRUPO FOCAL sobre digitalización y Big Data en el sector agrario del MAPAMA ha identificado a los principales actores y roles implicados en la transformación digital del sector agrario y alimentario en España.

I.- Sector (agricultores, ganaderos, cooperativas, empresas agroalimentarias, otras empresas del medio rural): representan el papel central, no se puede desarrollar con éxito ninguna iniciativa sin tener en consideración la visión del sector y sin abordar procesos de co?desarrollo de las tecnologías y servicios con la participación directa de estos agentes. Las organizaciones agrarias y las cooperativas tienen un importante papel que desempeñar como agregadores de datos y agregadores de la demanda de tecnología y servicios.

II.- Empresas tecnológicas. Este sector, en cierto modo nuevo en su interacción con los distintos actores que operan en el sector agroalimentario y forestal y el medio rural, tienen un papel fundamental en el codesarrollo de las tecnologías y servicios que permitan responder a las demandas e inquietudes del sector, actuales y futuras, y la conformación de un ecosistema digital innovador para el sector.

III.- Administraciones públicas: se les atribuyen roles vinculados fundamentalmente a los datos. El fomento del uso de datos públicos como palanca para la digitalización del sector y como garante de la calidad y confiabilidad de los datos como premisa básica para su uso y análisis será determinante. También han de jugar un papel determinante en velar/acompañar por la inclusión del modelo profesional y familiar de agricultura europea en el proceso de transformación digital.

IV.- Las entidades de asesoramiento agrario se vieron identificadas con los roles de facilitadores y también con los orientados a identificar los problemas y soluciones en las explotaciones agrarias. En este sentido hay que destacar el papel de los asesores agrarios en el codesarrollo de tecnologías y servicios, y algo fundamental: en el proceso de formación continua.

V.- Investigación y formación (universitaria, profesional y continua). Los actores procedentes de la academia y la investigación, además de los roles tradicionales orientados a la generación del conocimiento e innovación, y en la formación (reglada y no reglada), se ha podido identificar el rol de potenciador de los efectos de red de gran relevancia para incentivar el proceso de digitalización del sector.

VI.- Las entidades de la cadena agroalimentaria: proveedores, industria y distribución. El nuevo ecosistema digital implica colaboración e interoperabilidad (intercambio y análisis conjunto de datos) en el seno de la cadena agroalimentaria, generando un nuevo modelo de negocio agroalimentario en el que el aprovechamiento conjunto de información y datos aporta valor al producto final y posibilita un proceso de innovación continuo. En consecuencia, las relaciones entre los agentes de la cadena alimentaria tendrán que ser necesariamente mucho más profundas y complejas. En este capítulo, también es destacable el papel de las entidades de financiación para posibilitar el acceso a las inversiones necesarias para la digitalización.

1 Comunicación COM(2017)713 final de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones “El futuro de los alimentos y de la agricultura”

2Artículo 5 “Objetivos Generales” de la Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establecen normas en relación con la ayuda a los planes estratégicos que deben elaborar los Estados miembros en el marco de la política agrícola común (planes estratégicos de la PAC), financiada con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA) y al Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), y por el que se derogan el Reglamento (UE) n.º 1305/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo y el Reglamento (UE) n.º 1307/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo (COM(2018) 392 final)

3En el marco de la EIP?AGRI, el MAPA decidió lanzar un Grupo Focal sobre digitalización y big data en el sector agroalimentario y forestal y en el medio rural. El principal objetivo de este Grupo Focal ha sido explorar soluciones prácticas innovadoras que respondan a problemas u oportunidades vinculadas a la digitalización del sector agroalimentario, forestal y el medio rural