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"La digitalización en sí misma no es un objetivo, es una herramienta"

Entrevista a Joaquín Olona, consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón

Ángel Pérez20/07/2018

Aragón está preparada para el reto de la Agricultura 4.0, "y no sé si con demasiada prontitud", matiza entre sonrisas el consejero de Desarrollo Rural del Gobierno autonómico. Para Joaquín Olona, la digitalización "es una herramienta" muy útil para alcanzar diferentes objetivos, entre ellos el afianzamiento del modelo de agricultura familiar, del que es firme defensor.

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La transformación digital es una realidad que invade a prácticamente todos los sectores de la actividad económica. ¿Qué aspectos diferenciadores presenta en el sector agroalimentario aragonés?

Es una realidad que está ahí y debemos incorporar como una herramienta. En Aragón, el sector agroalimentario es muy proclive a la incorporación de nuevas tecnologías, sobre todo en mecanización, a veces puede que hasta excesiva. Por tanto, es un terreno particularmente abonado para su rápida utilización. Todo lo que venga desde la maquinaria se absorbe rápidamente y una de las razones es su necesidad de aplicación en distintos cultivos. Esto demuestra su capacidad de adaptación a los cambios y de incorporar nuevos enfoques y sistemas de producción.

¿Está preparada Aragón para afrontar el reto de la Agricultura 4.0?

Desde luego que sí, y ya digo que no sé si con demasiada prontitud. Estamos perfectamente preparados. Otra cosa es si podemos sacarle partido para que sea útil en favor del agricultor. En este aspecto es donde deberemos trabajar

¿Han detectado los cultivos o tareas más proclives a la digitalización de sus procesos?

Los cultivos extensivos de regadío, donde ya tienen un elevado nivel de mecanización. Me refiero al maíz, la alfalfa… cultivos herbáceos. En estos ámbitos la digitalización ya es una realidad.
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“Me gustaría que procesos como la digitalización sirvieran para afianzar y proteger el modelo de agricultura familiar, no para expulsarlo”.

En esta primera fase de la expansión digital en que nos encontramos en el sector agrícola, ¿no corremos el riesgo de que precisamente la proliferación de estas herramientas pueda terminar convirtiéndose en una barrera para un cierto perfil de profesionales acostumbrados a técnicas ‘tradicionales’ o incluso también a los de menor poder económico, como muchos de los casos de la agricultura familiar, mayoritaria en Aragón?

Me gustaría que procesos como la digitalización sirvieran para afianzar y proteger el modelo de agricultura familiar, no para expulsarlo. Porque esto, ¿para quién va a ser útil?, ¿para quien vende la tecnología o para el agricultor? O incluso diría que ¿para qué modelo de agricultura? Para modelos de agricultura corporativa desde luego que sí, pero a mi lo que me interesa como enfoque político por el que apostamos en Aragón es que sea útil para el modelo de agricultura familiar, que tampoco tiene por qué estar siempre representado por explotaciones microscópicas, y no debe quedarse al margen de las nuevas tecnologías y adaptarse a las realidades actuales.

Mientras se habla de reducir la brecha digital existente entre los distintos territorios, la realidad es que acceder a ciertas herramientas supone inversiones que no son asequibles para todo el mundo. En un escenario tan globalizado, ¿a escala mundial no acentuará las diferencias entre regiones? ¿En qué medida puede salir favorecida su Comunidad?

Otro reto por el que ya apostábamos y que la Agricultura 4.0 puede favorecer es la cooperación. Hay herramientas muy potentes que pueden prestar una gran ayuda, pero no aplicadas directamente al agricultor a título particular, sino a través de las cooperativas, de las comunidades de regantes, empresas de servicios, etc.

Muchos expertos coinciden al señalar que la digitalización puede ser una gran aliada para atraer a los jóvenes a las tareas del campo y reducir el despoblamiento. ¿Está de acuerdo con ello? Porque dicho así puede parecer correcto, pero habrá que implementar otro tipo de acciones complementarias.

A medias. La digitalización en sí misma no es un objetivo, es una herramienta. En la política agraria estamos convirtiendo en objetivos lo que son meros instrumentos, empezando por la simplificación. ¿Es una manera de atraer a los jóvenes? Tampoco hagamos trampas. ¿Les estamos poniendo un cebo? Debemos ser cuidadosos. Prácticamente, el agricultor ha comenzado a utilizar las app de los móviles sin haber pasado por el ordenador. Por lo tanto, ya lo están utilizando.

Otro gran reto en el que estamos avanzando mucho es el del prestigio de la profesión de agricultor. Una cosa es que en general no sean jóvenes, pero no son niños. Los agricultores jóvenes de hoy no son tan diferentes a como podían serlo hace 50 años respecto al resto de jóvenes y de la sociedad. Un agricultor joven actual ha perdido los complejos que el propio sector tenía.

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“Tenemos una PAC injusta, ineficaz, con unos problemas de gestión brutales”.

No es lo mismo hablar de digitalización en zonas rurales y urbanas, básicamente porque en las primeras el simple acceso a internet de alta velocidad supone un primer obstáculo, en ocasiones insalvable. ¿Cómo y cuándo serán realidad los planes anunciados que permitan a los profesionales de cualquier punto de la geografía nacional estar en condiciones de utilizar con fluidez soluciones digitales?

Que hoy no podamos decir que está resuelto ya es un problema. No me atrevo a decir cuando lo tendremos resuelto en Aragón, pero es un compromiso de Gobierno. El hecho de que ahora mismo en Aragón haya puntos donde no hay acceso a Internet es un problema que hay que resolver reforma urgente. Eso sí que es una obstrucción y un impedimento. Conectando con la pregunta anterior, en este caso no se trata de convencer o atraer a los jóvenes, es que si no tienen ese servicio no van a poder estar en su pueblo.

Por ejemplo, en nuestro departamento todas las convocatorias de ayudas ya pueden hacerse telemáticamente, incluso la solicitud única de la PAC, y el año que viene será obligatoria y no habrá posibilidad de hacerla de otra forma. Por tanto, no podemos ser incoherentes.

En pleno proceso de negociación de la futura PAC, y a tenor del primer borrador, ¿cree que la digitalización tiene el protagonismo que merece y necesita la agricultura europea?

En esto soy bastante radical. Con la PAC hay que coger el toro por los cuernos y el problema no es la digitalización, sino que no podemos seguir con un modelo como el vigente, basado en derechos históricos. Tenemos una PAC injusta, ineficaz, con unos problemas de gestión brutales. Hemos patrimonializado la ayuda hasta el punto es llamarse ‘derecho’, transmitiéndose vía herencia, por no hablar de la especulación. En la PAC hablar de digitalización y de simplificación, es una manera de no afrontar el verdadero problema. La PAC tendrá que ser ágil, flexible, fiable, digital, telemática… pero lo primero es que sea justa y eficaz.
Joaquín Olona Blasco (Zaragoza, 4 de septiembre de 1959) es Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid (1981). Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco entre 2009 y 2015, ocupó cargos técnicos y directivos en la empresa privada desde 1982 a julio de 2015 cuando se convierte en consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón (PSOE).

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