Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento
“La forma de hacer agricultura ha cambiado radicalmente”

Fernando Miranda Sotillos, director general de Producciones y Medios Agrarios

Ángel Pérez14/02/2018
Sequía, situación en los principales cultivos, Brexit, PAC, internacionalización, Plan PIMA-Tierra, FIMA… Muchos temas son los que se abordan en esta entrevista en profundidad con el director general de Producciones y Medios Agrarios, dependiente del Ministerio de Agricultura, Fernando Miranda.
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Fernando Miranda, en su despacho de la calle Almagro, en Madrid.

Sequía: “el regadío es nuestra máxima preocupación”

Un otoño extremadamente seco ha dejado paso a un invierno donde han aparecido las precipitaciones. ¿Qué perspectivas manejan para la próxima campaña en el escenario de sequía actual, tras un segundo semestre de 2017 con precipitaciones reducidas?

Sufrimos un año 2017 con muy pocas precipitaciones y un otoño en el que se redujo la reserva de agua dadas las pocas precipitaciones. Con las últimas nieves se almacena agua, pero eso no quiere decir que las reservas de los embalses se recuperen rápidamente. Seguimos todavía preocupados por lo que pueda pasar con la próxima campaña de regadío y, por tanto, aunque las últimas nieves y lluvias van a venir bien para los pastos, no se puede asegurar lo mismo para el regadío, ya que depende de las reservas de agua y de la rapidez de recuperación. Habrá que observar la evolución y comprobar si efectivamente habrá disponibilidad para cubrir todas las necesidades de regadío en 2018, que ahora es nuestra máxima preocupación.

Hace unas semanas, el Congreso aprobó por unanimidad el proyecto de Ley por el que se adoptan medidas urgentes para paliar los efectos producidos por la sequía en algunas cuencas hidrográficas, que además modifica el texto refundido de la Ley de Aguas. ¿Estamos ante una situación extraordinaria o los agricultores y ganaderos deben comenzar a planificar el futuro a partir de un escenario con escasez de recursos hídricos?

Las sequias en España son cíclicas. Tenemos ciclos aproximadamente cada década y pueden durar cuatro o cinco años. Es decir, estamos en un ciclo de sequía. Lo que venimos observando es que el volumen de las precipitaciones es cada vez más irregular, e incluso tendiendo a la baja como consecuencia de los efectos del cambio climático. Eso es lo que nos dicen los datos de los expertos, con lo cual desde luego que el regadío en España pasa por mejorar la eficiencia del uso del recurso escaso que tenemos. Ahora más que nunca tenemos que medir cada gota de agua y utilizarla de una manera más eficaz. Regadíos modernos que hagan un uso eficiente del recurso siempre serán una prioridad del Ministerio.

Olivar: “los precios seguirán en la banda alta”

España es el primer país productor y exportador de aceite de oliva en todo el mundo. No hace tanto que estableció el récord en 1,8 millones toneladas. ¿Qué datos manejan en el Ministerio respecto a la campaña recién acabada?

Estamos aproximadamente en 1,1 M/t. El enlace va a ser un algo más alto que la campaña pasada y, por tanto, vamos a seguir dentro de la tónica de una oferta bastante escasa en general, muy alejada de las campañas récord. Vamos a poder atender las necesidades de nuestros clientes, pero desde luego se va a notar en los precios, que creo seguirán en la banda alta como consecuencia de una oferta escasa, por mucho que se recuperen otros países. Pensamos que todavía el mercado mundial presentará una oferta tensa.

Vino: “se está comportando muy bien y vive un buen momento”

España es uno de los principales países europeos en cuanto a producción, con unos 40 millones de hectolitros. Aproximadamente la mitad se destina a exportación, pero no toda, ni mucho menos, se hace de forma embotellada. La última campaña registró una caída de la producción del 14%, con subida de precios del 15%. ¿Qué medidas se están aplicando ante esta dicotomía en aras de buscar un valor añadido? ¿Es verdaderamente interesante para el productor exportar la uva y que otros países se beneficien de la calidad para hacer su propio vino?

El año en el que se produjo el punto inflexión fue 2014, cuando el sector del vino se concienció de que los excedentes de producción no tenían que destinarse a la destilación, sino que debían buscar salidas en los mercados exteriores. A partir de ahí crecieron muchísimo nuestras exportaciones, que suponen ya más de la mitad de la producción. El reto ahora es ser capaces de transformar también en valor esas exportaciones, no solamente en volumen. Es un periodo bastante bueno para el sector, porque las cosechas cortas en España, Francia e Italia han hecho que la disponibilidad en el mercado mundial haya bajado y, por tanto, los precios han subido. Somos un país que abastece vino de volumen de calidad y lo estamos aprovechando también, aunque es cierto que nuestros precios se están acercando a los de Francia e Italia y comienzan a no ser tan atractivos.

El panorama de cara a la próxima campaña parece alentador.

Estamos lejos de la próxima cosecha, pero ya sabemos que en el hemisferio sur también va a ser corta y mientras estemos en un escenario como el actual, en torno a los 36 millones de hectolitros de producción en España, podemos pensar que el precio de la uva va a ser bueno. En cualquier caso, nosotros siempre vamos a ser ya un país exportador. Tenemos margen de mejora en valor porque todavía seguimos haciendo mucho en volumen. Hay quien dice que lo que exportamos en volumen es como un ‘fallo’ de nuestra capacidad exportadora y yo lo veo al revés, es decir, como una capacidad de mejora, porque ese volumen lo podemos transformar en valor. Todavía estamos lejos de Francia, pero si observamos las cifras de los últimos años hemos incrementado el valor en 1.000 M€ en siete u ocho años, es decir, tenemos margen de recorrido para mejorar en valor, contamos con la materia prima y una producción de calidad, tanto embotellado como en vino a granel. Si tenemos una meteorología excelente somos capaces de superar la barrera de los 40 millones de hectolitros, pero cuando no es así estamos en campañas cortas de 35-40 millones de hectolitros que se comercializan a mejor precio. Los retos son cuando nos vengan esas campañas muy cargadas y haya que manejar volúmenes grandes.
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Calidad y exportación a través de la promoción son los ejes del Programa Nacional de Apoyo al Sector Vitivinícola

Desde luego, es un sector puntero de la economía nacional que traslada también la imagen de país al exterior. ¿Se cuida especialmente a los productores?

A partir de 2014 hemos intentado ofrecerles mucha más información de gestión a través de lo que llamamos el Sistema de Información de Mercado del Sector Vitivinícola (INFOVI), para hacer un seguimiento de todo lo que se comercializa mes a mes y de los volúmenes de existencias. Probablemente, ningún otro país dé una información tan detallada, pero de esa manera ayudamos al sector para que sea capaz de calibrar la comercialización de los volúmenes, sobre todo cuando vienen campañas de alta producción. El sector del vino se está comportando muy bien y está viviendo un buen momento.

En los últimos meses se han sucedido distintos ataques a camiones españoles cargados de vino en Francia. Desde las autoridades se realizaron varias llamadas de atención al gobierno francés. ¿Qué respuesta ha habido? ¿Está la situación controlada?

Las relaciones con el gobierno francés y su colaboración son extraordinarias. Cuando tuvimos los incidentes fue el propio ministro de Agricultura francés quien, en la sede del Ministerio de Agricultura español, pidió disculpas a los productores españoles por los incidentes y se comprometió a poner todos los medios a su alcance para combatir a estos casi terroristas del vino porque en realidad son grupos que atacan violentamente al sector. Hace unos días se anunciaron detenciones de los autores de los últimos ataques contra intereses del vino español e incluso contra intereses de comerciantes franceses que trabajan con vino español. Desde ese punto de vista, la colaboración de las autoridades francesas es totalmente satisfactoria. Una de las cosas que se han puesto de manifiesto en estos contactos es que Francia necesita nuestro vino. En su balance de auto-abastecimiento necesita importar cada año entre 7 y 8 millones de hectolitros y el mercado más cercano para conseguir ese volumen es España. Además, nosotros exportamos un vino de calidad.

Al margen de esto, en Francia se produce un fraude de algunos comerciantes que toman un vino español y lo etiquetan como si fuera francés, pero no es un problema ni una falta de los operadores españoles, sino de los franceses. Nosotros tenemos vocación de vender nuestro vino como español, no como francés. Nunca hemos querido vender nuestro vino con otro origen que no sea el español. Si hay algún comerciante francés que le pone otra etiqueta, nosotros no estamos de acuerdo con esa práctica queremos que se combata.

Hace unos meses se empezó a elaborar el Programa Nacional de Apoyo al Sector Vitivinícola para el periodo 2019-2023. ¿Podría indicarnos las principales líneas estratégicas que seguirá esta normativa?

En líneas generales va a ser una continuación del anterior. Los dos ejes del programa van a ser calidad y exportación a través de la promoción. Intentamos como fin último cambiar la tendencia hacia vinos con más valor. Probablemente, el sector del vino sea el que más apoyo a la promoción reciba. Buscamos también la reestructuración precisamente para tender hacia variedades y producciones más orientadas al mercado. Seguiremos manteniendo la medida de destilación de sus productos porque tiene carácter medioambiental y a la vez tiene cierta capacidad de regulación del mercado y evita que se sobrepensen las uvas y peores calidades. También contemplamos la medida de inversiones como cauce adicional a las bodegas para introducir mejoras.

Brexit: “las corrientes de comercio deben mantenerse”

Lo que más exportamos son frutas y hortalizas, donde somos líderes en invierno, ya que tenemos un producto muy difícil de sustituir porque muy pocos países lo pueden ofrecer.

Algo parecido sucede con el vino y el aceite, que se compran en función del origen. Si además tenemos en cuenta que es un país que necesita importar para alimentarse, es difícil que haya cambios significativos en las grandes corrientes de comercio agroalimentario. Otra cosa es que tengamos productos con los que compitamos con terceros países con los que Reino Unido mantenga acuerdos, por lo que tendremos que estar alerta en ciertos segmentos. Pero entendemos que, si las relaciones tras la salida de la UE se mantienen cercanas y estrechas, las corrientes de comercio deben mantenerse. En la negociación del acuerdo comercial intentaremos minimizar los efectos de la salida. Luego hay otras cuestiones transitorias, como los trámites aduaneros, que deberemos abordar para que no haya disrupción.

Frutas y Hortalizas: “el mejor ejemplo para la exportación”

El sector de Frutas y Hortalizas constituye otro de los bastiones de la industria agroalimentaria española, con un liderazgo claro en exportación. ¿No es extrapolable su modelo a otros sectores que trabajan, con menor éxito, para su expansión internacional?

Este sector es el mejor ejemplo para la exportación. Tenemos una gran fortaleza porque somos la huerta de Europa en invierno y difícilmente sustituibles por otros orígenes. Somos también el proveedor de cítricos por excelencia, siendo los cuartos exportadores mundiales de cítrico en fresco, con muy buena calidad y una logística extraordinaria, lo cual nos hace tener una ventaja competitiva. En la fruta de hueso hemos tenido una crisis importante, pero somos prácticamente los líderes europeos mientras que en fruta de pepita somos algo más débiles, aunque es cierto que es un sector que por tecnología, calidad y logística ha sido capaz de llegar a todos los rincones de Europa y de exportar a otros mercados.
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Miranda insta al sector de Frutas y Hortalizas a “organizarse mejor”.

COAG promueve un proceso de movilizaciones por las regiones productoras de fruta ante la “insuficiencia” de las medidas urgentes planteadas por el Ministerio dirigidas a paliar la “critica” situación de las explotaciones familiares frutícolas. ¿Qué valoración hace?

Básicamente, reivindican que se ponga en marcha un plan de arranque de fruta de hueso financiado en parte por el Ministerio de Agricultura. Nosotros entendemos que ellos son los que sienten en primera persona las dificultades que llevan arrastrando durante más de cuatro años, antes del veto ruso ya estaba el sector de la fruta de hueso en crisis.

Queremos decirles que el sector de frutas y hortalizas, y el de la fruta de hueso también, tiene un esquema de apoyo a través de la Política Agrícola Común (PAC), que son los programas operativos de frutas y hortalizas. A través de ellos, las organizaciones de productores y sus asociaciones pueden establecer medidas que permiten ajustar la oferta a la demanda. No solo retirando productos, sino, por ejemplo, haciendo reconversión de plantaciones. Entonces, queremos transmitirles que es difícil justificar presupuestariamente el tener que acudir a fuentes presupuestarias fuera de la PAC cuando, con el dinero de ésta, se puede resolver el problema. Eso sí, para resolverlo con el dinero de la PAC le pedimos al sector que se organice de manera que puedo utilizar los recursos financieros de los que ya dispone, para hacer ya reconversiones varietales, que es el equivalente a un arranque y, de esa manera, ajustar mejor la oferta que tienen de producto a las necesidades de mercado. Esa es realmente la gran diferencia, pero no parece razonable que, teniendo problemas como el de la sequía, que necesita muchos recursos financieros, tengamos que pedir más para problemas que podemos resolver ya con el dinero de la PAC. Eso es lo que es difícil de justificar e intentamos hacérselo llegar al sector.

Además, creemos que el sector debe aprovechar la ocasión para organizarse mejor. Muchos de los problemas que tenemos en España en el sector de la fruta se debe a la competencia que nos hacemos nosotros mismos. España no compite en fruta de hueso contra ningún otro país, sino contra sí misma, y eso es porque son demasiadas organizaciones de productores comercializando el mismo producto y eso hace que nos hundamos el precio a nosotros mismos. Tenemos que convencernos de que hay que mejorar en comercialización, hay que concentrarla, y eso se tiene que hacer a través de organizaciones de productores o de asociaciones de organizaciones de productores que concentren la comercialización.

Porcino: "un sector moderno y homologable a lo mejor del mundo"

Uno de los sectores más potentes de la industria agroalimentaria española ha sido protagonista de un programa de televisión donde se denuncian ciertas prácticas que lo han puesto en el punto de mira. ¿Qué valoración hacen desde el Ministerio?

Vaya por delante que ante toda práctica irregular en cualquier sector somos favorables a que se denuncie y apliquen las medidas pertinentes. Dicho esto, el porcino es uno de los sectores más innovadores de la ganadería española, en genética, alimentación o bienestar animal, donde estamos por encima de la media comunitaria. Lo del programa ‘Salvados' no es representativo, es un enfoque totalmente sesgado. Es un sector que ha invertido mucho en tecnologías de alimentación, medioambiental, genética, logística, comercialización, mataderos... Y eso es lo que ha hecho que desde los años 90, cuando éramos un país que teníamos cerradas las exportaciones por la peste porcina africana, hemos pasado en poco más de 20 años a ser el cuarto exportador mundial de carne de porcino. Eso quiere decir que se ha hecho un esfuerzo y se ha hecho bien. Cuando se dice que la carne se vende demasiado barata es porque se ha llegado tecnológicamente a hacer muy bien y ser muy competitivos. En este campo estamos compitiendo con Alemania o Dinamarca. ¿Alguien cree en sus países están haciendo algo muy diferente a lo que hacemos nosotros aquí? De hecho, en ocasiones nos visitan para observar cómo trabajamos. Tenemos un sector moderno y homologable a lo mejor de la Unión Europea, que es tanto como decir que es homologable a lo mejor del mundo. Eso no quiere decir que los casos puntuales, como el que se vio en ese programa, no haya que denunciarlos y aplicar las correspondientes medidas.

Comunicación: “necesitamos más profesionales especializados”

En el sector agroalimentario necesitamos cada vez más comunicación y profesionales especializados. Cuando se aborda desde medios generalistas el sector agroalimentario generalmente se hace desde los lugares comunes más negativos. A nivel de sociedad se conoce poco el sector agrario y en muchos casos se asimila que la agricultura está como hace 20 años. Por ejemplo, todavía me encuentro con gente que piensa que en España se hormona al ganado, cuando no es así, o que se aplican los productos fitosanitarios igual que hace 20 años. La forma de hacer agricultura ha cambiado radicalmente, lo que pasa es que ese cambio no ha llegado todavía a la sociedad. Hace 20 años la agricultura integrada era la excepción y ahora es la norma. La gestión medioambiental en todos los sentidos comienza a ser la norma. Llegaremos mucho más lejos y lo haremos con tecnología e innovación.

Cereales: “la influencia del mercado internacional es muy grande”

La oferta mundial de cereales en la campaña 2017/18 llegará a unos 2.100 millones de toneladas, una de las cinco mejores, con unas existencias que aumentarán por quinta campaña consecutiva. Parece un escenario tranquilo a nivel global.

Ahora mismo, en cereales y soja estamos en situación plena de oferta. Los stocks están bajando algo respecto al año anterior, pero partimos desde muy alto. Por tanto, podemos decir que los mercados mundiales de cereales y soja están abastecidos en el corto y medio plazo. No hay señales de alarma en el aprovisionamiento.
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La influencia internacional es muy importante en el mercado cerealista.

Sin embargo, estas cifras tan positivas no son extensibles a España. ¿Qué mensaje positivo se les puede trasladar a nuestros productores españoles?

El sector de los cereales en España depende mucho del precio en puerto, es decir, estamos abiertos al mercado mundial y nuestros precios están algo por encima. En este mercado, aunque la cosecha sea corta —como ocurrió la última campaña— los precios no suben tanto porque la influencia del mercado internacional es muy grande. Hay que tener en cuenta que en vino y aceite somos actores mundiales, pero, sin embargo, en cereales no lo somos. Por tanto, en este sector las fluctuaciones de precios van a estar totalmente condicionadas a lo que ocurra en los mercados internacionales y ahora mismo están enviando señales de estabilidad, así que no podemos esperar muchas variaciones respecto a lo que tenemos.

Lácteo: “podemos volver a encontrarnos con una situación de desequilibrio del mercado”

Han transcurrido dos años desde la retirada de la cuota láctea. Con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, ¿puede decirse que España estaba preparada para la finalización de dicho sistema?

Nadie estaba preparado. En 2015 desaparecen las cuotas tras dos años de precios muy buenos que estimularon mucho la producción. Y de repente nos encontramos el veto ruso y que China detiene drásticamente sus importaciones de productos lácteos. Fue una situación de falta de salida para la producción, un desequilibrio total de la demanda y una sobreoferta que tardó mucho tiempo en encajarse, prácticamente hasta que la Comisión comenzó a tomar medidas de compra masiva de leche desnatada en polvo y de subvención para la reducción de la producción. Ahora, una vez que se ha equilibrado el mercado después de las medidas tomadas por la Comisión, estamos en otra fase. Aquí en España además hicimos lo que se llamó el acuerdo de sostenibilidad del sector lácteo, que nos permitió que en el momento más agudo de la crisis los precios no cayeran tanto como en el resto de Europa. Ahora mismo estamos en una situación de cierto equilibrio, pero ¡ojo! porque en el sector lácteo el equilibrio duradero no lo hemos logrado todavía. Tenemos almacenadas en la intervención más de 300.000 toneladas de leche desnatada en polvo y un crecimiento de la producción en 2017 de 2,4 millones de toneladas en la UE. Hay que ser muy prudentes porque, si seguimos con estos ritmos de crecimiento a nivel europeo, podemos volver a encontrarnos con una situación de desequilibrio del mercado en 2018 o 2019. Las crisis en el sector lácteo acaban siendo periódicas, sobre todo si no tenemos mecanismos para absorber el exceso de oferta en momentos que pudiera producirse una crisis. Ahora mismo estamos en una situación de equilibrio, pero inestable.

Internacionalización: “las exportaciones superan los 50.000 M€”

En un escenario cada vez más globalizado, la presencia en mercados exteriores es determinante e imprescindible para los fabricantes y productores nacionales, muchos de los cuales gozan de un prestigio adquirido tras años de trabajo. ¿De qué forma ayuda la Administración central a la industria española vinculada al sector agrario para su expansión internacional?

Hay un Grupo de Trabajo de Internacionalización del Sector Agroalimentario (GTISA) en el que participan los Ministerios de Economía y Comercio y el de Agricultura para identificar cómo mejorar nuestra penetración en los mercados que tenemos abiertos y aquellos otros que podemos explorar para determinados productos. Es un grupo de trabajo permanente, que en función de las necesidades sectoriales se intensifican las tareas. Ha trabajado con mucha eficacia durante estos años y prueba de ello es el crecimiento mostrado por las exportaciones hasta superar los 50.000 millones de euros actualmente.

La vocación exterior de nuestro sector agroalimentario se ha visto bien acompañada por el esfuerzo de las administraciones. Entre todos hemos llegado a esta especie de acuerdo de asociación porque nuestro crecimiento va a venir de la capacidad que tengamos para exportar. Debemos tener en cuenta que las previsiones de crecimiento en Europa los próximos años son en torno al 2%, mientras que en otros países de Asia, África o América pueden ser del 5-6% o incluso más. Por tanto, si queremos beneficiarnos de ese crecimiento de la economía mundial tenemos que ser capaces de exportar.

Hay que tener en cuenta también que cuando exportamos ese dinero retorna al medio rural. Este es un sector donde más se distribuyen los efectos de las exportaciones sobre el territorio, pero estamos plenamente convencidos de que no hay sector de nuestra economía que no esté pensando en mejorar cómo exportar.

A tenor de lo que comenta, ¿es exagerado decir que a algunas empresas o sectores les ha podido ‘venir bien’ la crisis económica?

En efecto. Un buen ejemplo es el sector del vino: en 2014 acordó que sus stocks los iba a destilar el Ministerio de Agricultura para convertirlos en alcohol y sacarlos de la cadena alimentaria. A partir de ahí, fuimos capaces de convencerle de que esos excedentes no los iba a asumir el Ministerio, sino que tenía que buscar mercados para exportarlos. Fue un antes y un después. El sector supo buscar la salida al exterior y nunca regresó para que destiláramos su stock. El sector del porcino es de la misma naturaleza: destaca por su flexibilidad. Cuando se encuentra en una situación de crisis se contrae, pero cuando se equilibra comienza a buscar mercados en el exterior y crece hasta el punto de ser actualmente el cuarto exportador mundial.
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El director general de Producciones y Medios Agrarios subrayó que dotar a la PAC de los recursos financieros suficientes será “una posición de Gobierno, no del Ministerio de Agricultura”, durante las futuras negociaciones.

PAC 2020: “es necesaria para mantener los estándares sociales y de producción de la agricultura europea”

La PAC ha sido, y seguramente continúe siendo, uno de los pilares del proyecto común de construcción europea. ¿Tan necesaria es, al menos en su configuración actual, para el futuro de la Agricultura en nuestro continente? ¿Hay que subvencionar el campo de una manera tan rotunda?

Prácticamente todas las economías desarrolladas subvencionan su agricultura. La OCDE publica todos los años un informe comparativo mundial y la Unión Europea está en un término medio. La PAC es necesaria para mantener los estándares sociales y de producción de la agricultura europea. Nuestra agricultura no tiene nada que ver con la que se desarrolla en otras zonas como Estados Unidos, Argentina o Australia, por ejemplo. Aquí tiene todavía una importante base familiar, con pequeñas y medianas explotaciones que, si no tuvieran el apoyo de la PAC, deberían tener otro formato diferente al que estamos familiarizados. Además, en la UE nos hemos querido dar unos estándares de calidad muchísimo más altos que cualquier otro bloque económico en el mundo, reflejados en materia de fitosanitarios, biodiversidad, cambio climático, bienestar animal, etc. Esto puede suponer una ventaja competitiva, pero hace que los costes de producción sean mucho más altos y, por tanto, necesitamos una PAC que lo compense. También hay que observar que Europa es uno de los bloques económicos más abiertos del mundo. Somos los primeros exportadores de productos agroalimentarios, pero también somos los primeros importadores y tener esa apertura a los mercados internacionales sin la protección de la PAC sería imposible.

La PAC sigue siendo un valor para Europa y para el modelo de sociedad y medio rural que queremos y, por tanto, debemos preservarla. Algunos piensan que supone mucho dinero, pero no lo es porque hemos mancomunado el presupuesto de los 28 Estados miembro y en realidad supone el 0,3-0,4% del PIB.

Tras el documento presentado por la Comisión y su posterior traslado a las Comunidades, ¿se puede decir que la posición que defiende el Ministerio es compartida por todas las administraciones autonómicas?

Las CC AA son las que más tienen que decidir a nivel nacional sobre la PAC. En junio de 2012 hubo un acuerdo de Conferencia Sectorial donde se estableció la posición que sirvió de marco de negociación para la reforma que ahora se está aplicando. Cuando luego finalmente esa reforma se aprobó, hubo otro acuerdo de Conferencia Sectorial, en enero de 2014, donde se establecieron las modalidades de aplicación en España. Por tanto, fue la Comisión Sectorial donde están representadas las CC AA quien decidió qué negociaba y cómo se aplicaba la PAC. Esta vez, en abril de 2017 se llegó a un acuerdo con las CC AA y se estableció la primera posición de España, que es la que defenderá el Ministerio. Cuando tengamos los borradores de los Reglamentos que presentará la Comisión en junio, a través de la Conferencia Sectorial llegaremos a un acuerdo para establecer el marco de negociación. Por tanto, las CC AA sí que tienen mucha participación en la definición de la posición nacional. Lo que hay que diferenciar es el acuerdo de todas las comunidades autónomas con la posición individual de cada una de ellas.

¿Puede esbozar, a grandes rasgos, los argumentos principales que defiende España respecto a la futura PAC 2020?

Siempre hemos sido defensores de una PAC que tenga los recursos económicos suficientes. Esto va a ser una posición del Gobierno, no del Ministerio de Agricultura, porque una de las cosas que les vamos a pedir a los agricultores en la próxima década es que cambien su forma de producir y utilicen prácticas y medios más sostenibles. Para eso hacen falta recursos.

En segundo lugar, los pagos directos deben seguir siendo el eje principal de la nueva reforma porque pensamos que continúan jugando un papel muy importante en la estabilidad de la renta de los agricultores y permiten hacer esa transición hacia formas de producir más compatibles con el clima y con el medio ambiente. Estas dos cuestiones están muy bien reflejadas en la Comunicación.

La PAC tiene que dar un paso hacia delante en todo lo relativo al clima y medio ambiente. Es algo que nos demanda la sociedad y sería muy difícil explicarle que nos asigne recursos financieros si no somos capaces de dar pasos reales en esta materia. Esto incluye tanto los pagos directos como las inversiones en desarrollo en medio rural.

La PAC debe tener mecanismos de gestión de crisis que permitan hacer frente a la volatilidad de los mercados de una manera más reactiva, es decir, antes de que las crisis sean lo suficientemente graves como para que las consecuencias que pagan los agricultores no sean tan severas.

También estamos de acuerdo en la importancia que va a tener todo lo relativo a la investigación, la innovación y a la transmisión del conocimiento a los agricultores, de manera que seamos capaces de aplicar la tecnología en técnicas de agricultura inteligente y de esa manera ser más competitivos. Con esto, además, seremos capaces de atraer a los jóvenes a la agricultura, para que la identifiquen como una actividad innovadora.

Finalmente, despoblación y relevo generacional son temas que también consideramos en la nueva PAC. También trabajamos en la conservación del medio rural y en la creación de tejido económico en el medio rural donde, muchas veces, es la PAC la encargada de establecer la primera capa de tejido económico sobre la cual se asientan otros posteriores.

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La posición del Ministerio es favorable a los avances biotecnológicos que cuenten con el respaldo de las autoridades europeas.

Transgénicos: “estamos abiertos a los avances en biotecnología basada en el conocimiento científico”

Este año se han sembrado en España 338.000 hectáreas de maíz, de las que algo más de 124.000 es transgénico. ¿Qué línea mantiene el Ministerio con relación a los alimentos producidos a partir de un organismo modificado mediante ingeniería genética? ¿Es extrapolable el ejemplo del maíz a otros cultivos?

El Ministerio está abierto a los avances en biotecnología basada en el conocimiento científico y en los dictámenes más exigentes en materia de medio ambiente y de salud pública. Estaremos a favor de cualquier avance amparado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria con el respaldo de la EPSA, que evalúa los conocimientos biotecnológicos, tanto por su impacto en la salud humana como en el medio ambiente, y marca los máximos estándares a nivel mundial. Tenemos que evitar los análisis subjetivos y sesgados que se pretendan imponer por ventajas competitivas. Entendemos que el debate sobre transgénicos se va a ver superado por todo lo relacionado con técnicas de edición genética y vamos a tener que buscar un marco normativo más abierto, con técnicas más asequibles a pequeñas y medianas empresas, con todas las salvaguardas establecidas desde un punto de vista científico, porque lo que no queremos es contaminar el mensaje con apreciaciones subjetivas. Este asunto, además, puede ser una oportunidad, no solamente para el sistema agroalimentario español, sino para cubrir carencias alimenticias y nutricionales en determinados países.

Maquinaria: “es difícil saber si era necesario el ‘Mother Regulation’”

Está a punto de entrar en vigor el Reglamento 167/2013, este año para tractores y en 2019 para remolques agrícolas, que unifica los procedimientos de homologación y provocará una profunda renovación de la oferta de producto. ¿Cree que era necesario en estos momentos?

Es difícil responder a esa pregunta. Existe la tendencia actual de reforzar la seguridad en la maquinaria que se fabrica. Se ha buscado dar mayores garantías al consumidor, en este caso el profesional del campo, para alcanzar los estándares que se exigen en otro tipo de maquinaria. Se ha buscado ofrecer productos de más calidad. Esto nos va a dar más trabajo a las administraciones, que por ejemplo debemos comenzar a homologar remolques. Y para los tractores los requerimientos también van a ser mayores. Aquí nuevamente se puede observar cómo en el ámbito europeo nos exigimos unos niveles mayores que en otras zonas del planeta, lo cual luego nos hace más competitivos en el exterior. Desde el punto de vista español, lo que más nos ocupa son los remolques, porque ahora tenemos que ser capaces de ofrecer a los fabricantes nacionales el servicio de homologación de su producto. Para ello estamos en contacto con el Ministerio de Industria, con el fin de facilitar esa labor y que desde el Ministerio de Agricultura también se puedan efectuar los informes previos a la homologación, porque la oferta actual en España para hacer estos servicios es escasa. Vamos a intentar buscar la mejor solución a través de la Estación de Mecánica Agrícola o de algún servicio adicional que pudiera atender esta necesidad.

La Estación de Mecánica Agrícola es un laboratorio oficial dependiente del MAPAMA que se ocupa del ensayo de equipos agrícolas. La entrada en vigor del Reglamento 167/2013 afecta de forma directa al desarrollo de su actividad. ¿Qué planes tienen previsto con este histórico servicio público?

Queremos ofrecer la posibilidad de realizar las pruebas de aceleración y de frenado. Construiremos una pista para poder hacer las homologaciones de remolques. Nos gustaría que este servicio se ofreciera en más sitios para que cualquier fabricante pudiera elegir el que más le interesara, similar a lo que sucede con las ITV. Pero España no es un mercado suficientemente atractivo, dado que anualmente se fabrican unos 4.000 remolques, con un número de modelos muy reducido. No es un mercado lo suficientemente atractivo como para que el sector privado muestre gran interés. Por tanto, ahí tenemos que estar el sector público y, desde la Estación de Mecánica Agrícola, ofrecer la posibilidad de hacer la homologación. Pero no tiene por qué ser un servicio exclusivo. Lo importante es que los fabricantes no se vean perjudicados por la entrada en vigor de esta nueva normativa y no encuentren dónde hacer el informe previo a la homologación. El objetivo es protegerles.
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Este año está prevista la remodelación de la Estación de Mecánica Agrícola.

PIMA-Tierra 2018: “no sabemos todavía si vamos a disponer del 50% o del total”

Apenas había finalizado el último Plan PIMA-Tierra, el pasado mes de septiembre, cuando ya se conoció que en 2018 se pondría en marcha uno similar. ¿Puede confirmarlo? ¿Importe, plazo y las modificaciones que introducen respecto al anterior?

Vamos a lanzar un nuevo plan este año, en principio con la misma dotación de 5 millones de euros. Estamos pendientes de las restricciones presupuestarias que pueden surgir por el hecho de tener los Presupuestos prorrogados. Y no sabemos todavía si vamos a disponer del 50% o del total. Lo que tenemos claro es que vamos a priorizar las máquinas de aplicación de purines en campo. España tiene abierto un procedimiento de infracción por las emisiones de amoniaco y debemos tener en cuenta que el 96% de dichas emisiones procede de fuentes agrarias. De ese 96%, tres cuartas partes tienen como origen los purines. Y aquí tenemos tres ámbitos de actuación: en la propia granja, en almacenamiento y en el momento de la aplicación. Este último supone alrededor del 24% y creemos que la mejor medida en términos coste/beneficio es cambiar el aplicador de las cubas para evitar distribuciones aéreas, porque en realidad el amoniaco se desprende por contacto entre el purín y el aire. Permitiremos la aplicación a chorrillo, pero la mejor forma es la inyección directa en el terreno. Queremos que haya un tránsito hacia ese tipo de máquinas, de manera que se aplique de la manera más localizada posible. Por tanto, el próximo Plan PIMA-Tierra vamos a orientarlo hacia la sustitución de este implemento de aplicación y así facilitar a las empresas de servicios o los ganaderos de porcino el cambio hacia prácticas que, por otra parte, ya son obligatorias en otros países europeos. Vamos a tomar 2018 como un año de transición en el que las comunidades autónomas puedas establecer excepciones, pero a partir de 2019 queremos que esto sea algo común.

FIMA: “la feria es una referencia y siempre apoyaremos su continuidad”

En España tenemos una agricultura bastante mejor de la que percibimos desde fuera. Prácticamente en todos los sectores de producción estamos en muy buena posición y somos un país muy avanzado. Esto hace que FIMA sea una referencia a nivel europeo, porque transmite la apetencia de sector agroalimentario por las innovaciones, las nuevas tecnologías y la capacidad que tiene para aplicarlas. Para el Ministerio, la feria es una referencia y siempre apoyaremos su continuidad.

Pensamos que ahora más que nunca la innovación va a ser muy importante. La agricultura de precisión va a dar un vuelco a la forma de hacer agricultura, lo estamos viendo ya y podemos comprobar cómo los profesionales buscan mapear sus producciones, se apoyan en satélites, incorporan sensores en todo tipo de maquinaria… El agricultor debe ser capaz de manejar la cantidad de información que genera y así mejorar sus resultados. En la maquinaria se está viviendo una revolución que está cambiando la forma de hacer agricultura. Esto va a traer consigo agricultores mucho más preparados y cada vez veremos más servicios asociados a la gestión de los datos. FIMA tiene que ser el escaparate de todo eso.

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