Estaciones de Servicio_ES372

81 SECTOR Un peso que, evidentemente -tras la imposición de sanciones por parte de la Unión Europea a la economía rusa- se hundirá en este 2022. La salida de las crisis sanitaria, económicas y sociales provocadas por la pandemia de coronavirus incrementó la demanda de productos energéticos, generando una subida de los precios de la que no se escapó el carbón, cuyo precio medio se situó en una media de 121 dólares por tonelada en Europa y de 145 en Asia, el nivel más alto desde 2008. A pesar de ello, el consumo de carbón creció más de un 6%, hasta alcanzar los 160 exajulios (EJ), su nivel más alto desde 2014. China e India coparon más del 70% del crecimiento de esta demanda. Además, y tras casi diez años de consecutivos descensos, la utilización de carbón también creció en Europa y en América del Norte. LAS RENOVABLES, LAS QUE MÁS CRECIERON El mayor incremento a nivel mundial en su aportación porcentual al ‘mix’ energético fue el de la energía primaria renovable (incluyendo los biocombustibles, pero excluyendo a la hidroeléctrica), que aumentó en unos 5,1 exajulios, cifra que supuso una tasa de crecimiento anual del 15%, más fuerte que el 9%del año anterior y, como se ha apuntado, superior a la de cualquier otra fuente energética durante 2021. La capacidad solar y eólica siguió creciendo rápidamente, aumentando en 226 GW, cerca del aumento récord de 236 GWexperimentado en 2020. China continuó siendo el principal impulsor del crecimiento de la capacidad solar y eólica a nivel mundial con un 36% y el 40% respectivamente, unos guarismos que evidencian el esfuerzo del gigante asiático en descarbonizar su economía y, de paso, incrementar su independencia energética. La generación hidroeléctrica disminuyó en torno al 1,4%, la primera caída desde 2015. En cambio, la generación nuclear aumentó un 4,2% -el mayor aumento desde 2004-, liderada por China. “EL MUNDO SIGUE EN UNA SENDA INSOSTENIBLE” El economista jefe de bp, Spencer Dale, mantiene que “desde el punto de vista energético, la creciente escasez y el aumento de los precios ponen de manifiesto la importancia que siguen teniendo la ‘seguridad’ y la ‘asequibilidad’ de la energía, junto con la ‘reducción de las emisiones de carbono’, a la hora de abordar el ‘trilema’ energético”. Dale señala que “este reto se une a la necesidad de que el mundo logre llevar a cabo una descarbonización profunda y rápida, coherente con el cumplimiento de los objetivos climáticos de París. Se han hecho progresos considerables en las promesas soberanas de alcanzar el nivel cero, pero esas ambiciones aún no se han traducido en progresos tangibles sobre el terreno: las emisiones de carbono han aumentado en todos los años desde que se acordaron los objetivos de París (salvo en 2020, en elmomento álgidode lapandemia de Covid-19). El mundo sigue, por tanto, en una senda insostenible”. En este sentido, el economista jefe de bp recuerda que “las emisiones procedentes de la energía (incluido el metano), los procesos industriales y la combustión en antorcha aumentaron un 5,7% el año pasado”. La energía eólica y la solar alcanzaron a nivel mundial una cuota del 10,2% de la generación de electricidad en 2021, superando la contribución de la energía nuclear. Por lo que respecta a la demanda mundial de gas natural, el pasado año creció un 5,3%, aunque su participación en el 'mix' energético primario total se mantuvo en el 24%.

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