Pavimentos y revestimientos 88

OPINIÓN probado sus productos a lo largo de los años y deberían poder mostrar a sus clientes los resultados. En Altro incluimos el detalle sobre la resistencia al deslizamiento durante la vida útil de nuestros productos y queremos que sean cada vez más los clientes que pidan este tipo de información para asegurarse de que van a estar protegidos durante muchos años. Como funcionan los niveles de resistencia al deslizamiento. La resistencia al deslizamiento de suelo suele clasificarse normalmente con su Valor R, especialmente en Europa, o con su Valor en la Prueba del Péndulo (PTV), más habitual en Reino Unido, aunque algunos fabricantes incluyen ambos. El Valor R es el resultado de la «Prueba de la Rampa», que consiste en que una persona con botas de trabajo camina sobre una rampa inclinada cubierta con lubricante. El suelo logra una clasificación u otra según el ángulo de inclinación en el que se produce el primer resbalón. El nivel más bajo es el R9, otorgado a los suelos que producen un resbalón cuando hay un ángulo de entre 6 y 10º. El más alto es el R13, otorgado cuando no se produce ningún resbalón hasta superado un ángulo de 35º. Esta forma de medición tiene algunos problemas: 1.- El contaminante más habitual en la vida real es el agua, no el lubricante, y la mayoría de las personas llevan zapatos normales, no botas de trabajo. 2.- Cada grupo de clasificación cubre un rango de ángulos con coeficientes de fricción muy diferentes entre sí en sus límites superior e inferior, por lo que la resistencia al deslizamiento puede variar de forma considerable dentro de una misma clasificación. 3.- Y lo que es más importante, la prueba de la rampa no se puede trasladar. Esto hace que el Valor R sólo se pueda emplear para medir el comportamiento de un suelo en un laboratorio cuando es nuevo y aún sin instalar; no sirve para medir el comportamiento de un pavimento instalado ya pasados unos años. La medida preferida de Altro, también recomendada por el Supervisor británico de Seguridad e Higiene, es la «Prueba del Péndulo», que mide el coeficiente de fricción entre el tacón del zapato y la cobertura del suelo. Para ello, se balancea de forma controlada un tacón sobre una extensión de suelo para producir el Valor de la Prueba del Péndulo. Un coeficiente de PTV 36 o superior representa un riesgo bajo de resbalones, y es la clasificación mínima para los suelos de seguridad. Una de las mayores ventajas de la Prueba del Péndulo es que permite implantar un régimen de pruebas regulares para asegurarse que la resistencia al deslizamiento se mantiene en niveles óptimos. Las personas que toman parte en la cadena de especificación, incluidos cada vez más los administradores de fincas e instaladores, también tienen que tener en cuenta la duración de la resistencia al deslizamiento del suelo que escogen de forma que puedan proteger a sus usuarios y evitar denuncias. Altro puede contribuir a lograrlo ya que, por ejemplo, ha asistido al Sistema Sanitario de Escocia mediante la realización de pruebas del péndulo anuales en los suelos de sus instalaciones para apoyar los requisitos de seguridad a que se ven sujetas. La normativa española queda recogida en el DB SUA-1 (Documentos Básicos para en Seguridad de Utilización y Accesibilidad) del CTE donde se clasifican los pavimentos desde cero hasta tres, siendo este último el nivel de protección más alto. Altro AquariusTM y Altro StrongholdTM / K30 son modelos de la Clase 3 según el CTE Mantenimiento del pavimento para una resistencia al deslizamiento duradera. Para mantener una larga resistencia al deslizamiento hay que analizar varios factores como los contaminantes de cada zona (aceites y grasas o champús y acondicionadores), el régimen de limpieza utilizado o el tipo de calzado que se utiliza en cada zona. También es necesario darse cuenta de que todos los suelos de seguridad, independientemente de quién los fabrique, necesitan un mantenimiento adecuado para asegurar que cumplen los estándares esperados. Si se sigue un régimen de limpieza incorrecto se puede provocar una acumulación de suciedad y/o productos de limpieza en la superficie del suelo que actúen como una barrera y que impidan una correcta resistencia al deslizamiento. Esto, indudablemente, podría provocar posibles resbalones y lesiones. Algunos consejos: Hay que asegurarse de seguir siempre las recomendaciones de limpieza del fabricante de forma que se emplee el producto de limpieza correcto y en la medida adecuada. Es importante dejar a la solución el tiempo suficiente para que actúe correctamente. Debe llevarse a cabo un correcto aclarado para eliminar del suelo no sólo la suciedad sino también el producto de limpieza utilizado. Ningún limpiador va a lograr recuperar la resistencia al deslizamiento perdida, por eso elegir un suelo de seguridad con una resistencia al deslizamiento duradera sigue siendo la mejor forma de evitar resbalones. Conclusiones. Por todo lo comentado, y como conclusión, los consejos que damos a todas aquellas personas que toman parte en la especificación de suelos son: 1.- Comprobar la información del producto de muestra y asegurarse de entender la importancia de los datos allí reflejados. 2.- Pedir a los fabricantes de suelos que muestren los resultados de resistencia al deslizamiento prolongada. El deber de asegurar que un suelo conserva su seguridad recae en quien lo especifica. 3.- Hacer preguntas y asegurarse de saber que el suelo que se va a especificar se adapta al uso concreto que se quiere dar a la zona en cuestión. 4.- Al entender que no todos los suelos de seguridad tienen el mismo rendimiento, se puede tomar una decisión más razonada y evitar errores que podrían costar dinero a la larga, bien por reclamaciones, inspecciones o denuncias. Iñigo Badía, Responsable de Altro para el Sur de Europa y Benelux Altro Aquarius 60 - PAVIMENTOS

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