IS29

MOVILIDAD 58 fondos suficientes para lograr unamovilidad sostenible y no contaminante. Ejemplos del empleo de estas ayudas europeas los encontramos por toda España: Badajoz tiene previsto adquirir 15 autobuses eléctricos en dos años; Barcelona, 246 hasta 2026; Madrid, otros 50 en este ejercicio; Vitoria, 13; Zaragoza, un total de 68.... Son sólo algunos ejemplos de ayuntamientos que lideran un proceso imparable. FIABILIDAD, AUTONOMÍA… PROBLEMAS AÚN POR RESOLVER Las ventajas de desarrollar autobuses eléctricos son innegables. Los retos tecnológicos aún por superar, también. Ramón Valdivia es director general de Astic, la patronal de transporte internacional de mercancías por carretera. Desde su posición, conoce bien cuáles son las dificultades que deben afrontar los vehículos eléctricos industriales de gran tonelaje (camiones, pero, también, autobuses urbanos) para convertirse en alternativas reales de transporte “la autonomía máxima de un autobús urbano eléctrico ronda los 150 kilómetros, cuando las rutas mínimas de este tipo de servicios son de entre 230/250 kilómetros. Por este motivo, las empresas muchas veces se ven obligadas a terminar los servicios con vehículos diésel. Actualmente no existen autobuses eléctricos urbanos con esa autonomía (aunque ya existen algunos modelos en fase de pruebas). Otro tema es que el precio de un autobús eléctrico es de 550.000 euros, mientras que el de un diésel es de 250.000 euros. Eso obliga a elevar tanto los costes de operación como la duración de las concesiones hasta los quince años para amortizar la inversión”. HUELLA DE CARBONO, RECICLAJE DE COMPONENTES Hablar de movilidad eléctrica –en este caso un autobús urbano eléctrico– se suele identificar como sinónimo de huella de carbono cero. La realidad es que los vehículos eléctricos transfieren sus impactos ambientales a las plantas de generación de energía eléctrica y a otras etapas de su ciclo de vida, como la producción del propio vehículo y su batería, así como la extracción de las materias primas necesarias (coltán, litio…). Según un estudio realizado por investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía –un centro docente adscrito a la Universidad Politécnica de Madrid (UPM)– la deslocalización geográfica de los impactos asociados a la fabricación de vehículos eléctricos afecta a una amplia gama de entornos naturales, pudiendo incluir distintos tipos de impactos medioambientales como el cambio climático, toxicidad, consumo de recursos minerales, acidificación de las aguas... Según los datos recogidos por los investigadores responsables del estudio de la UPM, “el vehículo eléctrico dismiEl tranvibús que circula por Sevilla es un tranvía ligero más estrecho que un vagón de metro y equivalente a un bus eléctrico de alta capacidad.

RkJQdWJsaXNoZXIy Njg1MjYx