FO88 - Futurenviro

Cuando todo parece estar a favor de la producción de biogás y biometano en España, el legislador se encarga de recordarnos que, a pesar del interés y esfuerzos del sector privado por este tipo de energía, no se trata, ni mucho menos, de una prioridad para el ejecutivo. Vamos a seguir viendo proyectos en desarrollo y en construcción, pero sin un cambio importante en la actitud del legislador nos quedaremos muy lejos del potencial de este sector, en el que nuestro país ocuparía el tercer puesto en la UE. Bien, pues el legislador responsable tiene la responsabilidad de guiar el volante en la buena dirección. Cuando todos los países de nuestro entorno europeo tienen políticas claras de apoyo e incentivos al biogás, en España seguimos con una combinación de medidas tibias y otras claramente contraproducentes para el sector. Pero debe ser que todos nuestros vecinos europeos están equivocados. Tenemos una situación que debiera de ser absolutamente favorable para la producción de biogás y biometano. La desgracia de la guerra en Ucrania ha abierto los ojos sobre la necesidad de la autosuficiencia energética, concepto en el que el gas renovable debe tener un papel crucial. La reacción de la Comisión Europea ha sido también rápida y eficiente, poniendo en marcha el plan REPowerEU, con una serie de propuestas y medidas cuyo objetivo es independizar a nuestro continente de los combustibles fósiles de Rusia antes del 2030 y que pone de manifiesto el potencial de nuestro país a la hora de contribuir y garantizar la seguridad energética, tanto nacional como europea. Todo va en la misma dirección: la necesidad de descarbonización, la necesidad de autosuficiencia energética, o la necesidad de mejorar todos los eslabones de nuestra cadena de gestión de residuos ganaderos, agroindustriales o urbanos. Todo va en la dirección del biogás y el biometano. Todo, o casi todo. Vamos por partes. Si la hoja de ruta del Hidrógeno ha sido un manifiesto político, la hoja de ruta del Biogás también lo ha sido. Pero en el sentido contrario: llega tarde, es poco ambiciosa y no termina de concretar unas medidas de apoyo a la altura del reto y el potencial del biogás. Si bien la hoja de ruta identifica algunas de las oportunidades para el desarrollo del biogás en España, proponiendo una serie de líneas de acción destinadas a impulsar este tipo de proyectos, en el marco del fomento de los gases renovables establecido tanto en el artículo 12 de la Ley 7/2021 de Cambio Climático y Transición Energética o en la medida 1.8 del Plan Nacional Integrado de When everything seems to favour of biogas and biomethane production in Spain, the legislators reminds us that, despite the interest of the private sector in this type of energy and the efforts being made, it is far from being a government priority. We will continue to see projects being developed and infrastructure being built, but without a major change in the attitude of legislators, we will continue to fall a long way short of exploiting the potential of this sector, a sector in which Spain could occupy third place in the EU. Responsible legislators have the responsibility to pointing the steering wheel in the right direction. When all our European neighbours have firm policies of support and incentives for biogas, Spain continues to have a combination of lukewarmmeasures and other measures that are clearly counterproductive for the sector. It must be that all our European neighbours are wrong. We have a situation that should be absolutely favourable for biogas and biomethane production. The misfortune of the war in Ukraine has opened our eyes to the need for energy self-sufficiency, a concept in which renewable gas must play a crucial role. The European Commission’s reaction has also been swift and efficient. The launch of the REPowerEU plan comes with a series of proposals and measures aimed at making our continent independent of fossil fuels from Russia by 2030, and highlights Spain’s potential to contribute to and guarantee energy security, both nationally and in Europe. Everything points in the same direction: the need for decarbonisation, the need for energy self-sufficiency, and the need to improve all the links in our livestock, agro-industrial and urban waste management chain. Everything points in the direction of biogas and biomethane. Everything, or almost everything. Let’s look at the situation little by little. If the Hydrogen Roadmap was a political manifesto, so too is the Biogas Roadmap. But in the opposite way: it is late, unambitious and fails to specify support measures that capable of meeting the challenge and exploiting the potential of biogas. It is true that the roadmap identifies some of the opportunities for the development of biogas in Spain and proposes a series of lines of action aimed at promoting this type of project, within the framework of the promotion of renewable gases established in article 12 of Act 7/2021 on Climate Change and Energy Transition and in measure 1.8 of the National Energy and Climate Plan (NECP) 20212030. However, the reality is that it falls far short of what is required. For example, it sets a minimum biogas production target of 10.41 TWh per annum by 2030. This is a very low target and one which pales in comparison to the targets of other countries, such as the Netherlands, France or Denmark. These figures are far from Spain’s real potential as a biogas producer, which the European Commission itself establishes at 120 TWh. We should not forget that our country is the largest producer of pork in Europe, and is amongst the largest producers of beef, poultry and agri-food in general. Moreover, if Europe’s energy diversification and resilience strategy entails meeting almost 10% of its demand for LA RESPONSABILIDAD DEL RESPONSABLE THE RESPONSIBILITY OF THOSE RESPONSIBLE Bioenergía. Gases Renovables | Bioenergy. Renewable Gases www.futurenviro.es | Marzo-Abril March-April 2022 43

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