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ESPEC I AL 1 00 30 Hay muchas otras Órdenes Ministeriales y Reales Decretos que complementan todo ello, además de toda la extensa legislación autonómica existente en la materia. ¿Cuáles han sido las principales aportaciones de AEAS a la evolución del sector en estos últimos diez años? Se puede concluir que la participación de AEAS ha sido crucial y muy positiva, aportando sugerencias, ideas y contribuyendo con enmiendas, afinando redacciones técnicas y ofreciendo conocimiento y experiencias. Un trabajo inmenso realizado con rigor por nuestras comisiones técnicas y grupos de trabajo especializados. Asimismo, AEAS ha aportado conocimiento, experiencia y gestión nacional e internacional, en asuntos como la norma UNE 149002 sobre productos desechables por el inodoro, o los trabajos consensuados con la FEMP sobre la problemática de la “asequibilidad” de las tarifas de los servicios urbanos y la protección del Derecho Humano al Agua y a los colectivos vulnerables. También ha resultado esencial AEAS como entidad aportadora de datos de referencia sectorial mediante diversos estudios, como pueden ser el Estudio Nacional de Suministro de Agua Potable y Saneamiento, el Estudio de Tarifas o los estudios realizados en materia de necesidades de inversión y renovación de infraestructuras del agua. Esto, unido a las diversas guías y documentos de referencia técnica que ayudan a la difusión del conocimiento y buenas prácticas sectoriales, hace que la información que proporciona AEAS a la sociedad sea valorada, no solo por las entidades propias que prestan el servicio de abastecimiento de agua y saneamiento, sino también por otras instituciones relacionadas con el sector. Desde el punto de vista legislativo, tecnológico y concesional, ¿cuáles cree que serán los principales cambios en el corto y medio plazo? ¿Qué papel jugarán en este escenario los colectivos empresariales? Se están sucediendo una serie de estrategias europeas, en particular aquellas formalizadas como directivas o reglamentos sobre el agua, que van a marcar un punto de inflexión indudable. A dichas estrategias hay que sumar el PERTE de la Digitalización del Ciclo del Agua, propuestos por las empresas operadoras de agua españolas, cuyos importantes presupuestos de inversión y su excelente acogida por el sector supondrá un cambio radical en nuestra forma de gestionar. Todas estas iniciativas y estrategias enmarcan lo que puede considerarse una evolución tan rápida y exigente, que casi podemos hablar de revolución de la forma de desarrollar nuestros servicios. En aguas de consumo humano, Europa nos exige centrar el enfoque en la gestión del riesgo de una manera preventiva, pero también incrementar el control de calidad introduciendo nuevas exigencias, ampliando controles, recortando límites o estableciendo listas de observación sobre determinados materias y compuestos, así como una mayor transparencia hacia el ciudadano al que prestamos el servicio. Pero no se olvida de la necesidad de mejorar el parque de redes de distribución para reducir el agua no registrada. Y ello demandará fuertes inversiones. En cuanto al borrador de Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas es muy ambicioso y demandará fuertes inversiones. La fijación de nuevos tratamientos cuaternarios, la generalización de terciarios en poblaciones medianas y pequeñas, la universalización de la depuración para agrupaciones poblacionales mayores de mil habitantes equivalentes y la neutralidad energética son sus principales objetivos. También insiste en la transparencia. Todos estos temas son muy relevantes, pero tendremos que poder encajarlos en escenarios temporales razonables. Ante todos estos desafíos, sin duda las asociaciones sectoriales jugarán un papel muy importante. ¿Están preparadas las empresas españolas para cumplir los requisitos legislativos fijados, actuales y previstos, por la Unión Europea? El sector del agua urbana español está altamente cualificado y sus empresas son referente de profesionalidad y últimas tecnologías a nivel mundial. Pero nuestro sector no sólo está preparado, sino que aporta su conocimiento y experiencia y es un actor trascendente para la administración pública del agua en todos los ámbitos: Unión Europea, estatal, autonómico y local. Es cierto que para el cumplimiento de los requisitos legislativos a los de debemos hacer frente se va a requerir mucha inversión, la puesta en marcha de numerosos activos asociados a los servicios, un fuerte progreso en innovación y una adaptación de las tarifas de los servicios para cumplir con los preceptos marcados por la Directiva Marco del Agua relativos a la “recuperación de costes”, una “adecuada contribución de los usos” y el conocido “quien contamina paga”. Será fundamental aportar valor desde lo público y lo privado, de manera conjunta e indisoluble, y nuestro sector es un ejemplo de eficiencia de la colaboración públicoprivada. Y, sin duda, asociaciones como AEAS hacenmucho por ello y colaboran lealmente con las instituciones para impulsar el progreso de nuestro sector. 

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