F77 - Ferretería y bricolaje

EMPRESAS FAMILIARES 58 ¡Es el momento de remontar! Ahora, ya a mitad de 2022 y después de dos años extremadamente difíciles, podemos decir que parece que empiezan a llegar las buenas noticias. Según datos de la Asociación de Fabricantes de Bricolaje y Ferretería (Brico-AFEB), el sector ha crecido en torno al 5% respecto a 2021, especialmente favorecido por los buenos datos de ventas de exportación, que han aumentado alrededor de un 13%. Ricard Agustín, fundador de Family Business Solutions y consultor de empresas familiares Después de una época tan difícil, leer titulares como este y ver como se está encauzando la senda de la recuperación no deja de ser una muy buena nueva, aunque todavía no se haya recuperado el nivel de actividad de 2019. Es cierto que la recuperación de pymes y micropymes familiares de determinados sectores no está siendo, en algunos casos, todo lo rápida que nos gustaría, puesto que estas estuvieron muy expuestas a los efectos de la pandemia. Aun así, hemos hablado con muchas de las familias empresarias a las que asesoramos y nos alegra enormemente ver como la mayoría ya está recuperándose de este gran bache que todos hemos sufrido. Está claro que el papel que está jugando la empresa familiar en la recuperación económica, social y laboral del país tras la pandemia es primordial. En líneas generales, las empresas familiares suelen resistir mejor las crisis económicas, tanto a nivel de impacto, como en lo referente a la destrucción de puestos de trabajo. Tal y como decía el expresidente del Instituto de la Empresa Familiar Marc Puig en una entrevista a La Vanguardia hace unos días: “La Empresa Familiar es sólida porque tiene una posición de apalancamiento moderado, tiene visión a largo plazo y toma decisiones para sobrevivir en el tiempo”. Las empresas familiares se caracterizan por tener unos valores heredados de los valores familiares y esto hace que sean percibidas como compañías más próximas, seguras, cercanas, naturales, auténticas y de calidad, lo que redunda en su buena imagen y la confianza que transmiten. Además, el mayor grado de compromiso y de dedicación de los familiares y el sentido de pertenencia, de lealtad y de orgullo con la compañía familiar han aumentado la responsabilidad y el esfuerzo para dar continuidad a la misma. Asimismo, la longevidad y la estabilidad de las empresas familiares y la capacidad para conjugar la estrategia empresarial en el largo plazo con la habilidad de pivotar en el corto plazo para sobreponerse a la incertidumbre y los estragos de la crisis económica y social han sido clave para su recuperación. Podemos decir que muchas de ellas han sabido encontrar un equilibrio entre la tradición y la innovación,

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