Los depósitos usados de metal experimentan un fuerte repunte en la industria farmacéutica y cosmética
Ningún otro país europeo -sólo España- tiene una red de farmacias comunitarias tan extensa. A diferencia de sus equivalentes hospitalarias, las farmacias comunitarias suministran los medicamentos directamente al ciudadano, sin que este deba desplazarse hasta el hospital para recoger el fármaco que necesita. Para la elaboración de jarabes, pastillas, supositorios, colirios, vacunas de la alergia… se utilizan ingredientes que requieren unas medidas de seguridad máximas durante su almacenamiento en los laboratorios y durante su transporte, lo que se conoce como logística farmacéutica.
Imagen: Behälter K.G. Bremen GmbH.
Algo similar sucede con los cosméticos. Según STANPA, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, “más de 400 entidades” fabrican y elaboran en nuestro país perfumes, artículos de higiene personal, tintes para el pelo y, en general, toda clase de cosméticos (entre los que también se incluyen los productos de belleza).
En un contexto en el que la sostenibilidad medioambiental ha penetrado en toda clase de sectores (industrias farmacéutica y cosmética incluidas), surge la necesidad de implementar medidas con las que reducir la huella de carbono. Una de estas propuestas consiste, precisamente, en reutilizar depósitos de acero inoxidable usados, que es en lo que nos centraremos a continuación.
De ser el metal más caro a ser un elemento reutilizable
En pleno siglo XIX, el aluminio era más caro que el oro y la plata. Esto se debía al complicado proceso que había que seguir para lograr su extracción, pues naturalmente forma parte de la bauxita, el mineral del que fundamentalmente se obtiene.
Aunque, con el tiempo, se ha desarrollado la tecnología que facilita este proceso de extracción y que, consecuentemente, ha abaratado su precio, la extracción del aluminio sigue produciendo un impacto en el medio ambiente: se calcula que, en total, en todo el mundo, el aluminio primario (el que se obtiene directamente de la bauxita) genera 16,8 toneladas de CO2 al año.
El acero inoxidable, que es otro material habitualmente utilizado en la elaboración de depósitos y recipientes a alta presión, también repercute en la naturaleza: aparte de dióxido de carbono, produce óxido de nitrógeno, benceno y óxido de azufre.
Como el uso del acero se destina, en primer lugar, a la construcción y, en segundo lugar, a los equipos mecánicos e industriales y a los objetos de metal, que suponen el 26% del uso que se le da al acero, parece recomendable tomar cartas en el asunto desde las industrias que utilizan envases de acero.
Empresas que dan una segunda vida a los contenedores de metal ya utilizados
Desde 1965, la empresa alemana Behälter KG se ha dedicado a comercializar recipientes a presión, tanques de almacenamiento, bidones y contenedores usados y fabricados tanto en acero inoxidable como en aluminio. En el caso del acero, la huella de carbono tampoco es insignificante: la Agencia Internacional de Energía indica que esta aleación produce el 7% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Puesto que el transporte nacional y la industria son, respectivamente, el segundo y el tercer responsable de estas emisiones, parece conveniente adquirir contenedores y equipos de metal usados como los que distribuye Behälter KG.
Esta compañía de B2B (venta sólo para empresas, business to business) cuenta con una experiencia de seis décadas en el sector, un catálogo amplio con más de 2.500 depósitos disponibles inmediatamente y un servicio de envíos internacionales que, por supuesto, también incluye a España en su ruta.
Beneficios del mercado de segunda mano en la industria
Utilizar depósitos y equipos industriales de segunda mano –como los que ofrece Behälter KG– permite a empresas de los sectores farmacéutico, cosmético y de procesos almacenar y manipular líquidos y gases tanto a presión normal (tanque de almacenamiento) como a alta presión (recipiente a presión). La diferencia clave es que, al tratarse de soluciones de segunda mano, se obtienen ventajas claras:
- Ventaja económica: Los contenedores y equipos usados (por ejemplo, mezcladores al vacío empleados para elaborar pomadas y lociones) suelen ser más económicos que las soluciones nuevas.
- Ventaja medioambiental: La reutilización ayuda a evitar emisiones asociadas a la fabricación de nuevos equipos. Este efecto se destaca en el informe 'El efecto medioambiental de la segunda mano 2020'.
Todo esto explica el auge que actualmente registra el mercado de contenedores y equipos usados para la industria farmacéutica y cosmética.




















