ACTUALIDAD
Salubridad en la edificación y protección frente a agentes del terreno

Morteros técnicos y protección frente al gas radón en la edificación según el CTE DB HS6

ANFAPA

08/01/2026
El gas radón, de origen natural y con efectos probados sobre la salud, puede acumularse en el interior de los edificios como consecuencia de su migración desde el terreno. El Código Técnico de la Edificación, a través del Documento Básico HS6, establece criterios y estrategias constructivas para limitar su entrada y concentración, entre las que destacan soluciones basadas en barreras estancas y morteros técnicos de baja permeabilidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica el gas radón como la segunda causa de cáncer de pulmón tras el consumo de tabaco, lo que sitúa su control como un aspecto prioritario en materia de salubridad en la edificación.

En el ámbito normativo español, el Código Técnico de la Edificación incorporó en 2019 el Documento Básico HS6, Protección frente a la exposición al radón, completando el conjunto de exigencias básicas en materia de salubridad comprendidas entre el HS1 y el HS6. Este documento constituye un avance relevante en la prevención de los riesgos asociados a las condiciones naturales del entorno del edificio.

El CTE DB HS6 tiene como objetivo limitar la exposición de los ocupantes al radón procedente del terreno, mediante la definición de estrategias constructivas destinadas a impedir su entrada o a reducir su concentración en el interior de los edificios.

El Documento Básico HS6 es de aplicación tanto a los edificios de nueva construcción como a las intervenciones en edificios existentes en las que exista al menos una zona habitable en contacto con el terreno.

Asimismo, el DB HS6 adopta la clasificación territorial definida por el mapa de potencial de radón elaborado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que establece dos zonas en el ámbito nacional en función del nivel estimado de radón procedente del terreno:

  • Zona 1: potencial medio (amarillo).
  • Zona 2: potencial alto (rojo).
Imagen

El Documento Básico HS6 establece dos estrategias constructivas complementarias destinadas a limitar la exposición al gas radón. Por un lado, se contempla la reducción de la entrada del gas al interior del edificio mediante la ejecución de soluciones estancas o barreras continuas dispuestas bajo la solera y en los muros en contacto con el terreno. Por otro, se prevé la evacuación o dilución del radón acumulado bajo el edificio a través de sistemas de ventilación o de despresurización del terreno, ya sean de carácter pasivo o activo.

Con el fin de reducir el riesgo de exposición de los usuarios a concentraciones inadecuadas de radón procedente del terreno en el interior de los locales habitables, el DB HS6 fija un nivel de referencia para el promedio anual de concentración de radón en dichos espacios de 300 Bq/m³.

A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud recomienda un nivel de referencia de 100 Bq/m³ para minimizar los riesgos para la salud derivados de la exposición al radón, siempre que sea posible, y establece en todo caso un valor máximo de 300 Bq/m³.

Asimismo, el Documento Básico HS1, Protección frente a la humedad, y el Documento Básico HS6 comparten un mismo principio de actuación, orientado a la protección frente a agentes procedentes del terreno que pueden afectar a la salubridad de los espacios interiores.

En este contexto, numerosas soluciones constructivas empleadas para el cumplimiento del HS1 —como barreras impermeables, morteros de estanqueidad o revestimientos cementosos— resultan igualmente válidas como barreras frente al radón, siempre que garanticen la continuidad del sistema y una baja permeabilidad al paso del gas.

Hay varias sinergias técnicas entre ambos DB:

  • Las barreras antihumedad bajo losas o muros pueden actuar también como barreras antiradón, si presentan una adecuada resistencia al paso del gas.
  • Los morteros poliméricos o de alta densidad pueden servir como solución combinada para humedad y radón, reduciendo costes y simplificando detalles constructivos.
  • La correcta ejecución de juntas y encuentros es determinante para mantener la estanqueidad conjunta de ambos sistemas.

Esta complementariedad refuerza la visión integral del CTE: la protección frente a humedad y radón debe entenderse como parte de un mismo objetivo de salubridad desde el terreno.

Con respecto a los espesores y características de las barreras frente al radón, el CTE DB HS6 establece:

  • La barrera de protección será todo aquel elemento que limite el paso de los gases provenientes del terreno y cuya efectividad pueda demostrarse
  • La barrera podrá dimensionarse según se describe en el apartado 3.1.2 del DB HS6, si bien, se consideran válidas las barreras tipo lámina con un coeficiente de difusión frente al radón menor que 10-11 m2/s y un espesor mínimo de 2 mm.

La barrera de protección presentará además las siguientes características:

  • Continuidad: las juntas y encuentros deben quedar perfectamente sellados para evitar fugas.
  • Interrupciones controladas: los pasos de conducciones, tuberías u otros elementos que atraviesen la barrera deben sellarse cuidadosamente.
  • Puertas estancas: cuando existan puertas que interrumpan la barrera, estas han de ser herméticas y disponer de un sistema de cierre automático que garantice su estanqueidad.
  • Ausencia de fisuras: no deben aparecer grietas que conecten las dos caras de la barrera, ya que permitirían el paso del radón por convección desde el terreno.
  • Durabilidad: los materiales utilizados deben mantener su eficacia durante toda la vida útil del edificio, en función de las condiciones de uso y mantenimiento previstas.

Existen soluciones basadas en morteros técnicos que proporcionan un método versátil y eficaz para limitar la penetración del radón en los edificios. Entre los productos empleados para este fin se incluyen los morteros impermeables bicomponentes, los morteros poliméricos flexibles y los autonivelantes de baja permeabilidad. La efectividad de estos materiales para garantizar la estanqueidad frente al radón depende de su densidad, de la continuidad del revestimiento y de la correcta ejecución durante la obra.

El control del radón no debe considerarse únicamente un requisito normativo, sino también una medida de salud pública, dado que los edificios saludables contribuyen a proteger a sus ocupantes de contaminantes invisibles pero potencialmente peligrosos.

El CTE DB HS6 representa un avance significativo hacia la vivienda saludable, al integrar criterios geológicos, técnicos y sanitarios en la protección frente al radón. La incorporación de soluciones eficaces, como los morteros resistentes al radón, asegura no solo el cumplimiento de la normativa, sino también la seguridad y el bienestar de los ocupantes.

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