Cómo preparar la piel para la primavera: claves y tratamientos en cabina
Adaptación de la piel al cambio de estación
Rutina facial para equilibrar la piel
Para preparar la piel de forma adecuada, Pilar Gaudí recomienda una rutina estructurada que permita limpiar, equilibrar y proteger el tejido cutáneo.
- Doble limpieza: comenzar con un aceite micelar para una limpieza superficial y continuar con una leche limpiadora o gel para una limpieza más profunda.
- Tonificación: aplicar un tónico adaptado al tipo de piel para equilibrar el pH y mejorar la absorción de los productos posteriores.
- Hidratación: utilizar una crema facial junto con el contorno de ojos para mantener la piel nutrida.
- Exfoliación: realizar una exfoliación cada 7-10 días, preferiblemente con ácidos glicólico o málico, para eliminar células muertas.
- Protección solar: imprescindible para prevenir daños y mantener la salud cutánea.
Tratamientos en cabina para potenciar los resultados
Más allá del cuidado domiciliario, el trabajo en cabina resulta fundamental para optimizar el estado de la piel y potenciar los resultados.
Entre las propuestas más destacadas, Pilar Gaudí señala dos tratamientos con tecnología Indiba:
- Hydrafacial ONA de Indiba: tratamiento de limpieza profunda que exfolia suavemente, nutre, potencia la luminosidad mediante tecnología LED, hidrata con ácido hialurónico y contribuye a tonificar la piel mediante electroestimulación.
- Radiofrecuencia facial con Indiba: técnica que mejora la firmeza y la elasticidad de la piel, aportando un efecto luminoso desde la primera sesión, sin dolor ni marcas visibles.
El papel del profesional de la estética
La primavera marca el inicio de una etapa en la que la piel requiere un enfoque más equilibrante y preventivo. En este sentido, el profesional de la estética se posiciona como una figura clave para diagnosticar las necesidades de cada piel, adaptar los protocolos y recomendar tratamientos específicos.
Preparar la piel para el cambio de estación no solo mejora su aspecto, sino que también contribuye a mantener su salud a largo plazo, anticipándose a posibles alteraciones y optimizando su respuesta frente a factores externos.



