Iluminación exterior y protección de la fauna: soluciones para reducir el impacto de la luz artificial
Alumbrado ATP en el Paseo del Arga adaptado al entorno natural para reducir la contaminación lumínica y minimizar el impacto de la luz artificial sobre la fauna y sus ciclos nocturnos.
La alternancia entre luz y oscuridad constituye una referencia fundamental para numerosos seres vivos. Como ya vimos en ATP Campus IX – 'El impacto de la luz en la salud y la biodiversidad: ritmos circadianos e Índice IAC', la exposición a luz artificial durante la noche puede modificar las condiciones naturales a las que las especies se han adaptado.
Hay especies que utilzian la luz natural para orientarse. Otras dependen de la oscuridad para buscar alimento o incluso para huir de sus depredadores. La iluminación artificial también puede interferir en periodos de descanso, reproducción, migración o actividad nocturna.
Según como sea el tipo de iluminación, el impacto será más grande o no. Eso se debe a que no todas las fuentes de luz afectan de la misma manera. Aquí es cuando entran en escena aspectos como la distribución espectral, la intensidad, la dirección del flujo luminoso y el tiempo de exposición resultan determinantes.
La tecnología PC Ámbar de ATP permite iluminar el Valle de Ollo reduciendo la dispersión de luz y preservando las condiciones naturales de oscuridad.
Reducir el componente azul para proteger los ecosistemas nocturnos
Las soluciones ultracálidas desarrolladas por ATP permiten reducir de manera significativa el componente azul. En el caso de la temperatura de color 2200 K de ATP, el flujo radiante espectral por debajo de 440 nm es del 1,28%, mientras que en PC Ámbar se reduce hasta el 0,48%.
En espacios naturales y en zonas con presencua de fauna nocturna, esta característica adquiere especial importancia al ser estos lugares en los que reducir las condiciones naturales de oscuridad es una prioridad.
La protección de la fauna aplicada a diferentes entornos
Proyectos como el Paseo del Arga, el Valle de Ollo y Formigal muestran cómo adaptar el alumbrado a entornos naturales especialmente sensibles. En estos espacios, ATP ha empleado soluciones PC Ámbar y LED 2200 K ultracálido, caracterizadas por su reducido componente azul, junto con ópticas y niveles de iluminación adaptados a las necesidades específicas de cada entorno.
Estas soluciones permiten evitar la sobreiluminación y reducir la dispersión de luz innecesaria, minimizando así la interferencia sobre la fauna, sus hábitats y los ciclos naturales de oscuridad.
Una iluminación dirigida únicamente donde es necesaria contribuye a limitar la contaminación lumínica.
Hacia una iluminación más respetuosa con la fauna
Seleccionar temperaturas de color cálidas y ultracálidas, reducir el componente azul, utilizar ópticas que controlen con precisión la distribución del flujo, evitar la sobreiluminación y adaptar las potencias a las necesidades reales de cada espacio son medidas que permiten disminuir la interferencia de la iluminación artificial sobre el medio natural.
En ATP Iluminación entendemos que la eficiencia del alumbrado exterior no debe medirse únicamente por su consumo energético. También debe valorarse su capacidad para integrarse en el entorno y respetar a las especies que lo habitan. Iluminar de manera responsable significa proporcionar la luz que las personas necesitan y simultáneamente preservar la oscuridad que la fauna necesita.













