San Sebastián impulsa bosques comestibles con BasoJan en varios barrios
El Ayuntamiento de San Sebastián, a través del departamento de Parques y Jardines, impulsó BasoJan, un proyecto de bosques comestibles urbanos desarrollado en distintos puntos de la ciudad. La iniciativa, puesta en marcha el año 2025, combina regeneración ambiental, educación ecológica e implicación vecinal para transformar espacios verdes de escaso valor ecológico en ecosistemas capaces de producir alimentos y aumentar la biodiversidad.
El Ayuntamiento de San Sebastián, a través del departamento de Parques y Jardines, impulsó BasoJan, un proyecto de bosques comestibles urbanos que transforma espacios verdes de escaso valor ecológico en ecosistemas capaces de producir alimentos, aumentar la biodiversidad y reforzar la implicación de la ciudadanía en el cuidado del entorno. La iniciativa, puesta en marcha el año anterior, se desarrolla en distintos puntos de la ciudad mediante sistemas agroforestales que imitan el funcionamiento de la naturaleza para regenerar espacios urbanos, mejorar su resiliencia frente al cambio climático y favorecer la convivencia entre las personas y el medio natural.
Uno de los principales valores de BasoJan es su carácter participativo: el diseño, la creación y el mantenimiento de estos bosques se desarrollan junto a la ciudadanía, fomentando la educación ambiental, la transmisión de conocimientos entre generaciones y el sentimiento de pertenencia hacia los espacios públicos.
La apuesta por los sistemas agroforestales busca, además, regenerar espacios urbanos degradados y adaptar la ciudad a los efectos del cambio climático, apoyándose en procesos que reproducen el funcionamiento de los ecosistemas naturales.
Educación ambiental desde la infancia
Durante el último año, el proyecto se desarrolló en los colegios Aiete Ikastetxea, Intxaurrondo Hegoa e Ibai Ikastola, donde profesorado y alumnado de 3º y 4º de Primaria participaron en sesiones formativas y prácticas sobre biodiversidad, bosques comestibles, suelos y especies vegetales.
Como resultado, se plantaron más de una treintena de especies adaptadas al clima local, entre árboles frutales, arbustos y plantas auxiliares, y se habilitaron espacios al aire libre que servirán como aulas de naturaleza para el desarrollo de actividades educativas en contacto directo con el entorno.
BasoJan también llegó al talud de Gantxegi, en el barrio del Antiguo, donde el nuevo bosque comestible fue diseñado y creado junto al vecindario a través de un proceso participativo que incluyó sesiones de presentación, formación y codiseño para adaptar el proyecto a las necesidades del barrio.
Además, el parque-vivero de Putzueta incorporó un nuevo bosque comestible con la participación del alumnado del máster Landartean. Putzueta constituye, precisamente, el núcleo experimental del proyecto y el origen de las especies vegetales utilizadas en BasoJan; desde este laboratorio vivo se impulsan también otras iniciativas municipales, como BERdeaPIZTU, Orkideazain y Haziberri, orientadas a ampliar y mejorar el Bosque Urbano de San Sebastián.
Además de producir alimentos, estos espacios actúan como sumideros de carbono, con capacidad para capturar hasta 10 toneladas de CO2 por hectárea y año
Un modelo de ciudad más resiliente
Los bosques comestibles de BasoJan se desarrollan siguiendo los principios de la agricultura sintrópica, un modelo impulsado por Ernst Götsch que favorece la regeneración acelerada de los suelos y la biodiversidad mediante sistemas naturales de alta densidad vegetal.
Además de producir alimentos, estos espacios actúan como sumideros de carbono, con capacidad para capturar hasta 10 toneladas de CO₂ por hectárea y año; contribuyen a mitigar el efecto isla de calor y requieren un mantenimiento reducido gracias a la autorregulación propia de los ecosistemas forestales.
Asimismo, mejoran la biodiversidad urbana, favorecen la presencia de polinizadores y fauna local y aumentan la resiliencia climática de la ciudad al retener mejor la humedad del suelo y soportar con mayor eficacia fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias torrenciales o periodos de sequía.
Este tipo de bosques favorece la presencia de polinizadores y fauna local y aumentan la resiliencia climática de la ciudad al retener mejor la humedad del suelo y soportar con mayor eficacia fenómenos meteorológicos extremos













