Greenpeace alerta del estancamiento de los refugios climáticos en España
La entidad ecologista denunció el estancamiento en el número de espacios públicos disponibles para protegerse de las altas temperaturas, así como las graves carencias que impiden que muchos de los refugios actuales resulten efectivos.
La responsable de adaptación al cambio climático de Greenpeace, Elvira Jiménez, destacó que “el verano que conocíamos ya no existe. El calor es un problema de salud pública que cada año mata en España a miles de personas y no estamos respondiendo a la velocidad que el cambio climático nos impone, ni para frenarlo ni para adaptarnos a sus impactos”. Jiménez añadió que “los refugios climáticos son una medida efectiva a corto plazo para proteger a las personas del calor extremo y, sin embargo, el balance con respecto a 2025 es desolador, casi el 70% de las capitales de provincia volverán a dejar a las personas más vulnerables sin protección ante un verano al rojo vivo”.
El norte deja de ser un refugio frente al calor
Aunque el calor llega cada vez antes y con más intensidad, las medidas de adaptación en las ciudades se retrasan o son inexistentes, según Greenpeace. Una de las soluciones más sencillas de implementar a corto plazo para asegurar la protección de la población más vulnerable son los refugios climáticos, cuya implantación se encuentra casi congelada respecto a 2025, ya que de las 16 capitales con refugios detectadas el año pasado se ha pasado a 19, lo que deja sin acceso a estos espacios a una gran parte de la población y aumenta la vulnerabilidad general, sobre todo de la infancia, las personas mayores y quienes viven con enfermedades crónicas.
El norte del país ya no es un destino para escapar del calor. Durante los momentos de altas temperaturas de mayo y la ola de calor de junio, sus ciudades destacaron por las constantes alertas rojas sanitarias. Oviedo, Santander, Lugo y Santiago no cuentan con ningún refugio climático.
En el caso de Euskadi, aunque todas sus capitales ofrecen red de refugios, muestran limitaciones de horarios o espacios inadecuados, Bilbao incluye como refugios espacios bajo puentes o vestíbulos de pequeñas estaciones de transporte, mientras que Vitoria-Gasteiz reduce su red de 29 refugios a solo 9 en agosto.
Mapa de refugios climáticos en España, 2026. Fuente: Greenpeace España.
Deficiencias en el centro y el este peninsular
En La Rioja, los refugios de interior en Logroño abren solo en su horario habitual e incluyen espacios de pago como cafeterías municipales, lo que incumple una característica básica de los refugios climáticos, su gratuidad. En Navarra, se ha comenzado a impulsar una red foral de refugios climáticos en la que Pamplona por ahora solo cuenta con espacios de exterior.
En el interior del país, Extremadura y Castilla-La Mancha destacan por la ausencia total de refugios en sus principales ciudades. En Castilla y León, únicamente Valladolid cuenta con refugios climáticos en una red sin cambios desde el año pasado, a pesar de que León, Salamanca, Zamora y la propia capital vallisoletana se encuentran entre las ciudades españolas con mayor porcentaje de población mayor de 65 años y han estado en alerta roja sanitaria por altas temperaturas durante la reciente ola de calor.
Madrid repite como caso de desinformación, ya que el Ayuntamiento anunció varios refugios que no están identificados y no existe ningún listado o mapa sobre estos espacios en la web municipal, lo que incumple otro requisito básico, informar debidamente a la población. Además, este año promueve los mercados municipales como refugios, aunque la mayoría no cuentan con zonas de descanso gratuitas, por lo que resulta necesario consumir en algún establecimiento. En Aragón, donde solo Zaragoza cuenta con refugios, destacan las limitaciones de horario y las movilizaciones ciudadanas por la pérdida de arbolado.
Cataluña, Levante, Andalucía e islas
En el noreste del país, Cataluña cuenta con una red extensa de refugios en todas sus capitales, especialmente en Barcelona, donde el Ayuntamiento asegura un refugio para todas las personas a menos de 10 minutos. Sin embargo, las restricciones de horario disminuyen la efectividad de estos recursos tanto en la Ciudad Condal como en Lleida, Girona y Tarragona.
En la Comunidad Valenciana, Valencia es la única capital con refugios climáticos, todos de interior y abiertos únicamente en sus horarios habituales. La Generalitat Valenciana ha querido impulsar una red de refugios climáticos, pero solo constan como participantes seis municipios que no son capitales. Más al sur, la ciudad de Murcia mantiene la misma red que en 2025, con algunos espacios de exterior cuestionables por su sombra insuficiente.
En Andalucía, tres de sus capitales, Cádiz, Granada y Huelva, no disponen de refugios. En el resto, las medidas resultan deficientes, Sevilla habilita cuatro centros deportivos como refugios para toda su población; Málaga se ha limitado a señalizar una red idéntica a la del año pasado, a pesar de incluir zonas inadecuadas como un parking; Almería ha activado cinco espacios únicamente durante las alertas del último episodio de calor; en Jaén, la mayoría de centros cierran tras el mediodía y algunos no cuentan ni siquiera con fuentes de agua, y Córdoba ofrece solo ocho refugios, aunque amplía su horario en caso de alerta roja.
Por último, en ninguno de los archipiélagos es posible encontrar refugios climáticos. El Gobierno de Canarias tan solo ha publicado una guía con recomendaciones para diseñar espacios de exterior. Por otro lado, el Govern ha publicado ayudas para la habilitación de refugios a las que se han acogido varios municipios, pero la ciudad de Palma permanece aún en la fase de diseño de una posible red.
Horarios y espacios inadecuados, las principales barreras
Jiménez advirtió que “no basta simplemente con etiquetar un espacio como refugio climático. Deben ser efectivos en cuanto a su disponibilidad y accesibilidad para que los puedan utilizar las personas más vulnerables que no encuentran alivio en sus hogares. El reto cada vez es mayor. Las noches tropicales y las temperaturas elevadas continuadas, aunque no sean extremas, también impactan en la salud. Necesitamos con urgencia medidas más transformadoras. Los refugios no son más que un primer paso y vamos demasiado lento”.
Horarios, espacios inadecuados y no tener en cuenta a la ciudadanía son, según Greenpeace, las tres principales barreras que lastran la efectividad de los refugios climáticos. Las limitaciones de horario constituyen la principal asignatura pendiente, en todas las ciudades se encuentran refugios de interior con cierres a mediodía, por la tarde o incluso cierres totales durante parte del verano.
En cuanto a los espacios, la organización destaca la existencia de refugios sin zonas de descanso, agua o, en el caso de exteriores, sombra suficiente. También existen espacios cuya catalogación como refugios resulta cuestionable, como sucede con las estaciones de transporte, o sin gratuidad clara como mercados, museos y espacios comerciales.
Microrrefugios y patios escolares, ejemplos positivos
Los refugios deben concebirse, según Greenpeace, como lugares no solo de protección, sino de bienestar comunitario que aumenten la resiliencia más allá de los momentos de emergencia. La participación ciudadana resulta fundamental tanto en el diseño como en la implementación de los refugios, que deben ser una pieza dentro de una estrategia municipal integral de adaptación que transforme los municipios en lugares más justos, seguros y saludables.
En cuanto a los ejemplos positivos, destacan, sobre todo en Cataluña, los microrrefugios, espacios donde el pequeño comercio de barrio participa en la protección de la ciudadanía de forma gratuita. Otra buena práctica es la apertura de patios escolares a la comunidad para su uso como refugios, una medida que, pese a las limitaciones de horario, refuerza la necesidad de adaptar los centros educativos para transformarlos en verdaderos refugios climáticos por su potencial de proteger a todo un barrio más allá de las horas lectivas.
Las demandas de Greenpeace ante el cambio climático
Greenpeace reclamó una acción climática urgente y ambiciosa, con la que todos los gobiernos hagan su parte para multiplicar por tres el abandono de los combustibles fósiles y avanzar hacia un sistema energético 100% renovable, democrático, social y ambientalmente respetuoso y justo. La organización considera clave aprobar nuevos impuestos a la industria fósil, principal responsable del cambio climático, con los que financiar las medidas de adaptación.
La entidad reclamó también planes de adaptación que transformen el espacio público de los municipios, que deben partir de un análisis de los impactos del cambio climático y la población vulnerable para identificar las zonas de acción prioritaria y diseñarse de forma participada. Estos planes deben incluir soluciones basadas en la naturaleza por sus múltiples beneficios, medidas sociales para reducir la vulnerabilidad de las personas en mayor riesgo, así como contar con objetivos concretos, medibles y financiación adecuada.
Como tercera demanda, Greenpeace pidió refugios climáticos efectivos que, como medida a corto plazo e integrados dentro de los planes de adaptación, permitan a los ayuntamientos habilitar espacios para la protección efectiva y el bienestar de la ciudadanía, especialmente la más vulnerable, de forma gratuita, cercana y justa.
En España, los últimos cuatro años, de 2022 a 2025, han sido los más calurosos, con el verano de 2025 marcando récord de altas temperaturas. En lo que llevamos de 2026, ya se ha vivido el mayo más cálido desde que hay registros, y junio ha sido el segundo más caluroso de la serie histórica de la Agencia Estatal de Meteorología. Según Greenpeace, la industria fósil es la principal responsable del cambio climático y debe pagar más que hasta ahora por los impactos que provoca su actividad.













