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‘Go Green Pamplona’, estrategia de transición energética y cambio climático para la ciudad

Más de la mitad de la energía consumida en Pamplona, ligada al transporte

Redacción Interempresas23/03/2020

Pamplona consume anualmente 4.435 GWh de energía, un 56% proveniente de productos derivados del petróleo. Más de la mitad de esa energía final que consume la ciudad está ligada al sector del transporte, un 21% es consumo residencial y un 14,2% se vincula a la industria. Estos datos tienen relación directa con la producción de las 1.133.238 de toneladas CO2 que Pamplona emite a la atmósfera cada año.

El ayuntamiento pamplonés presentó recientemente el Diagnóstico Energético de Pamplona, un trabajo que servirá de documento base para el desarrollo, a partir de este mismo mes de marzo, del proyecto ‘Go Green Pamplona’, la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático de la ciudad, que tendrá como principal objetivo una reducción drástica de las emisiones contaminantes de la ciudad.

‘Go Green Pamplona’ englobará todas las actuaciones en materia de lucha contra el cambio climático desarrolladas por la ciudad y definirá las nuevas líneas de actuación para la próxima década, valorando los recursos necesarios para su ejecución, los indicadores y los medios para su seguimiento y control.

Fue en septiembre de 2019 cuando el consistorio pamplonés declaró la Emergencia Climática y se comprometió con la construcción de todos los edificios municipales con criterios de energía casi nula. La capital navarra también se ha sumado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 y ha reafirmado su adhesión este mes de marzo al Pacto de Alcaldías, con un compromiso de reducción de las emisiones en 2030 de un 40% respecto a las de 2005.

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Un 9,3% de la demanda, de energías renovables

El estudio revela un consumo de 4.435 GWh de energía final, de los el 53,1% se corresponden con consumos del sector del transporte. En segundo lugar, se sitúa el consumo en los hogares, el consumo residencial, con un 21,5%. Le siguen el 14,2% de la industria, el 7,7% de la demanda ligada a Comercio y Servicios y el 3,5% del consumo vinculado a la administración y los servicios público. Por último, se plasma un consumo residual de 0,03% asociado a otros usos diversos. Por lo que respecta al Ayuntamiento de Pamplona, la demanda energética municipal es de más de 54 GWh, poco más del 1% de toda la ciudad, detallaron fuentes del gobierno municipal.

Desde la perspectiva de las fuentes energéticas, los productos derivados del petróleo acaparan el mayor consumo con un 56,3% de la demanda, con el gasóleo y la gasolina como referentes principales. Un 24,1% del consumo energético final se corresponde con gas natural y un 15% con energía eléctrica (un tercio de ella, un 5%, procedente de energías renovables gracias al ‘mix’ eléctrico nacional). Un 4,3% de la energía consumida se vincula a otras fuentes renovables como la solar térmica, geotérmica, biomasa, biogás o biocarburantes y un 0,3% a carbones.

Tal y como reflejan estos datos, menos del 10%, un 9,3% de la demanda energética final se corresponde con energías renovables. En concreto, un 5% de energía eléctrica renovable y un 4,3% de otras fuentes renovables. Además, de ese porcentaje, un 2,5% es consecuencia de las obligaciones de uso de biocarburantes para el transporte y el 5% de energía eléctrica se debe al ‘mix’ eléctrico nacional, no a generación local. En Navarra el porcentaje de consumo de energía renovable fue del 13,53% y en España del 14,89%.

460 millones de euros en gasto energético

Esta demanda energética supone que la ciudad emite más de 1.133.200 toneladas de CO2 equivalente asociadas a su modelo energético, lo que supone 5,7 toneladas por habitante. Gasta, además, 460 millones de euros en abonar el coste de los suministros energéticos, lo que se traduce en una factura energética per cápita de unos 2.330 euros.

Así las cosas, la evolución del consumo de energía final en Pamplona para adaptarse al ‘escenario objetivo’ que refleja, por ejemplo, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) tendría que conllevar un descenso en la demanda energética de carbón en un 37% y de productos petrolíferos en un 36%. Por el contrario, debería aumentar en un 40% la demanda energética de fuentes renovables, en un 16% la de gas natural y en un 5% la de electricidad. Así las emisiones de CO2 bajarían de 1.133.238 toneladas en 2017 a 815.805 en 2030, un 28% menos, y también se reduciría el gasto energético total, de los 460 millones actuales a los 387 millones, un 16% menos, en 2030.

El desarrollo de una estrategia que permita esos cambios en la demanda energética tendrá un impacto inmediato en las emisiones locales y, por lo tanto, impulsará la mitigación del cambio climático en la ciudad. Ese camino provocará también una reducción de las facturas energéticas de la ciudadanía, que dedicarán menos dinero a cubrir sus necesidades energéticas, y hará más competitivos y resilientes a los negocios, industrias y servicios.

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El futuro modelo energético de Pamplona debe ir cambiando “hacia una energía descentralizada, que se autogenerará, podrá almacenarse, compartir o venderse en el mercado”.

Recomendaciones y conclusiones

El diagnóstico recoge una serie de conclusiones que orientan futuras líneas de trabajo y de acción en esa Estrategia de Transición Energética municipal. Pamplona debe implementar medidas para conseguir un incremento en el uso de renovables de un 80% en el sector industrial, de un 26% en el transporte, de alrededor de un 118% en el sector terciario y de un 12% en el residencial.

“Es muy importante apostar por un alto grado de electrificación de la ciudad para contrarrestar la actual dependencia de los derivados del petróleo y promover la descarbonización de sectores como el transporte, tal y como marcan los Objetivos de Desarrollo Sostenible o el Pacto de Alcaldías”, añaden fuentes de ayuntamiento.

Asimismo, se identifica una línea de acción que debe buscar la generación de energía renovable a nivel local para reducir las emisiones de gases efecto invernadero ligadas a la actividad industrial y residencial y para reducir la factura energética.

En las conclusiones se apela a la apuesta por el uso de tecnologías de la información y comunicación (TICs) en la mejora de la eficiencia energética de la ciudad y en el aumento de la participación. El modelo energético futuro debe ir cambiando hacia una energía descentralizada, que se autogenerará, podrá almacenarse, compartir o venderse en el mercado.

Además, existen otros beneficios potenciales de implementar esta transición energética, como la creación de empleo, la mejora de la salud y el bienestar… En definitiva, esa estrategia de transición energética debe ser garantía de recursos económicos para implementar las medidas propuestas y debe conformar una estrategia comprensiva para guiar u coordinar los cambios propuestos.

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