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Trabajo, familia y la silenciosa fuerza de construir a lo largo del tiempo

Renzo Pagliero, 50 años en Multitel

Redacción Interempresasa03/03/2026

El 3 de marzo se han cumplido cincuenta años desde que Renzo Pagliero comenzó oficialmente su trayectoria en Multitel. Unos meses después, en mayo, se graduó. Y el 3 de julio, se casó. “Estoy conectado a estos dos números: 3 y 50”, dice hoy, con la sobriedad que siempre lo ha distinguido. Números que, puestos uno al lado del otro, dicen mucho más que un aniversario: cuentan una vida.

Renzo Pagliero no se unió a Multitel como se une uno a cualquier empresa. Para él, Multitel siempre había sido su hogar: de niño, iba allí con su padre y su hermano, respirando ese ambiente de taller e ideas que, durante generaciones, ha unido trabajo y familia. Y, sin embargo, el comienzo oficial —'como empleado'— es un momento que recuerda con claridad, casi como una fotografía. “Empecé un par de meses antes de graduarme, en parte porque estaba preparando mi tesis en la empresa”, recuerda. Su primer puesto fue en la oficina técnica, en una época que ahora parece muy lejana: “No había ni un solo ordenador. Trabajábamos con hojas de papel, mesas de dibujo y calculadoras. Tenía un pequeño escritorio en un rincón”. Luego, un recuerdo sencillo y concreto que dice mucho: su primer sueldo, 250.000 liras al mes. Un símbolo de independencia, pero también de pertenencia.

Renzo Pagliero, presidente de Multitel

Renzo Pagliero, presidente de Multitel. 

De un sueño como periodista a una decisión que hizo feliz a su padre

De adolescente, admite, imaginaba un futuro diferente. "En mis primeros años de secundaria, tenía otra cosa en mente: ser periodista". Pero pasar cada vez más tiempo en la empresa le llevó a comprender que su camino estaba ahí. Y hay un momento que aún recuerda vívidamente: "El día, en segundo o tercer año de secundaria, cuando le dije a mi padre que quería matricularme en ingeniería. Recuerdo su sonrisa: comprendió que era una decisión tomada pensando en la empresa".
Esa imagen, una sonrisa que lo dice todo sin palabras, captura la naturaleza de su vínculo con Multitel: arraigado en la familia, pero rápidamente transformado en responsabilidad y profesión.

Diez años en ingeniería, luego en exportación: cuando Multitel miró más allá de las fronteras

Durante los primeros diez años, Renzo trabajó en estrecha colaboración con su tío, el diseñador de máquinas de la empresa. Estuvo involucrado en diseño, certificaciones y pruebas: desde seguridad hasta circulación vial, en un momento en el que las grúas (entonces el negocio principal) requerían conocimientos técnicos específicos y aprobaciones oficiales.

Renzo sigue yendo a la oficina con la misma ilusion que su primer día en Multitel

Renzo sigue yendo a la oficina con la misma ilusion que su primer día en Multitel. 

Entonces se produjo un doble punto de inflexión: por un lado, la decisión estratégica de la empresa de centrarse en las plataformas aéreas de trabajo, abandonando gradualmente el sector de las grúas; por otro, la natural transición de Renzo hacia la actividad comercial y exportadora, respaldada por su conocimiento de idiomas. “Era principios de los 80, y era evidente que Italia por sí sola no nos permitiría seguir desarrollándonos. Tuvimos que buscar en el extranjero”.

Así comenzó la búsqueda y el desarrollo de relaciones con los primeros distribuidores, especialmente en Bélgica y Francia. Y cuando se fundó la filial francesa en 1989, Renzo se dedicó por completo a la exportación y a liderar la nueva entidad: “Debido a todos los desafíos iniciales que, como siempre, conlleva algo nuevo. Quizás incluso más que hoy”.

Las decisiones que cambiaron la historia de una empresa: el aluminio y la gama MX

Cuando se le pregunta de qué se siente más orgulloso, Renzo no se sitúa a sí mismo en el centro. Con honestidad, se posiciona “en un papel menos importante que mi tío“en relación con una de las decisiones técnicas más decisivas en la historia de Multitel: el uso de aluminio en las plumas.”Fue una decisión que cambió la historia de la empresa, abriendo horizontes antes inimaginables”.

Sin embargo, un capítulo más personal emerge con más fuerza: tras el fallecimiento de su tío, Renzo continuó su legado —“a petición suya, porque me había dicho expresamente que debía ocupar su lugar”— y lideró la introducción de máquinas articuladas en la gama. Forma parte de la identidad de la empresa con la que se siente profundamente conectado: “La famosa gama MX... la considero, en cierto modo, mi propia hija”.

Aquí, el ingeniero y el emprendedor se fusionan: una estrecha implicación en el diseño, una cuidadosa selección de componentes y un trabajo incansable en soluciones para lograr “una relación calidad-precio que el mercado realmente pudiera apreciar”. La practicidad ante todo.

Los dos valores que nunca cambiaron: trabajo y familia

Si hay un hilo conductor en su historia, es este: para Renzo Pagliero, el trabajo nunca ha estado separado de la vida. Siempre ha estado al lado de la familia. “Dos grandes valores han inspirado mi vida: uno es el trabajo, el otro es la familia. Incluso hoy, siguen siendo fundamentales para mí”.

En 2026, los aniversarios se alinean casi simbólicamente: 50 años de trabajo, 50 años desde la graduación y, en julio, 50 años de matrimonio. Y aquí Renzo comparte una frase que por sí sola tiene el peso de una narración completa: “Ser apoyado y comprendido por una mujer extraordinaria me permitió dedicarme al trabajo mucho más de lo que hubiera podido hacerlo de otra manera”.

Esa mujer es Tiziana. Y no es un detalle: en su visión de los negocios, además de un buen emprendedor siempre hay alguien que hace posible el equilibrio.

Renzo Pagliero junto a sus hijos Fabio y Anna

Renzo Pagliero junto a sus hijos Fabio y Anna.

Hoy llega otra satisfacción: compartir el liderazgo de la empresa con sus hijos. “Tener a Fabio y Anna conmigo es un orgullo”. Y una vez más, el eco de la sonrisa de su padre regresa: lo que una vez experimentó como hijo, ahora lo revive como padre.

'MiM': tres letras que significan pertenencia

A quienes se unen hoy a Multitel, Renzo les aconseja que observen la identidad de la empresa. “Se puede resumir en tres simples letras: MiM. Nuestra singularidad. Nuestro sentido de pertenencia”.

Pero la pertenencia viene con la honestidad sobre el puesto. Recuerda cuando Fabio y Anna decidieron unirse y cómo presentó “tanto los aspectos positivos como los menos positivos de ser emprendedor”. No lo edulcoró: “Hay que tener la capacidad de hacer sacrificios”. Y de nuevo, el tema de no estar solo regresa: “Siempre tuve a Tiziana a mi lado”.

La fuerza del equipo y el cuidado de las personas

Renzo no cree en el “mando de una sola persona”. Lo dice claramente: “En los últimos treinta años, ya no es la época del líder solitario. Así no se llega a ninguna parte”.

Para él, la empresa prospera gracias al trabajo en equipo: “Desde los gerentes hasta quienes realizan las tareas más humildes”. Y con discreto orgullo, destaca una cualidad ampliamente reconocida externamente: “Todos reconocen que siempre hemos sido una empresa atenta a nuestros empleados... hoy invertimos con convicción en el bienestar de nuestra gente”.

Continuidad familiar, el abuelo y el ADN de la empresa

Entre los aspectos de los que se siente más orgulloso, destaca una respuesta: “Que la empresa siempre haya permanecido en manos de la familia”. Un valor que atribuye también a las enseñanzas de su abuelo, junto con las de su padre y su tío. Un vínculo que se remonta a tiempos remotos: “Mi abuelo estaba orgulloso de lo que había comenzado en 1911”. Ante las “sirenas“del mundo exterior, la decisión sigue siendo la misma: continuar.”Hemos resistido y creo que seguiremos haciéndolo, porque la empresa ahora forma parte de nuestro ADN”.

Al agradecer a quienes han forjado su trayectoria, también menciona a su hermano: “Durante muchos años en la empresa, a mi lado”. Un reconocimiento breve pero significativo: una vez más, la familia no es un concepto abstracto, sino una presencia.

Un cliente que se convirtió casi en un hermano

Entre las muchas relaciones forjadas, especialmente en el extranjero, con una conexión especial con Francia, Renzo menciona varios nombres. Y cuando se le pide que elija uno, su respuesta es instintiva: “Gianfranco Bronzini. No lo considero un cliente, sino casi un hermano”.

Esto revela su forma de hacer negocios: relaciones que se transforman en confianza, tiempo y respeto mutuo.

“Estoy contento con lo que puedo hacer”

Cuando le preguntan qué le diría al Renzo de hace cincuenta años, no se refugia en grandes declaraciones. Al contrario, casi minimiza sus logros. “En retrospectiva, no creo haber hecho cosas extraordinarias… probablemente ni siquiera grandes hazañas que pasen a la historia”, dice. Pero inmediatamente se centra en lo que realmente importa: no en sí mismo, sino en el significado de hacer negocios. Es “difícil en algunos aspectos, pero maravilloso en otros”, y hoy —añade— más necesario que nunca: “Nuestro país necesita emprendedores comprometidos con llevar la bandera por todo lo alto, especialmente en el extranjero”.

Renzo Pagliero ha conseguido consolidar a Multitel como uno de los grandes referentes mundiales en el sector de la plataforma...

Renzo Pagliero ha conseguido consolidar a Multitel como uno de los grandes referentes mundiales en el sector de la plataforma. 

No es ni teórico ni retórico: es la síntesis de un enfoque práctico basado en la responsabilidad y el sacrificio. “Estoy contento con lo que he hecho. Estoy contento de haber sacrificado parte de mi vida… y no me arrepiento”. Y, una vez más, vuelve a una convicción fundamental: ningún camino empresarial es independiente. “Junto a un buen emprendedor, siempre hay una gran mujer”, afirma, reconociendo con gratitud el papel de Tiziana, quien le permitió dedicarse a trabajar con tranquilidad.

De cara al futuro, Renzo espera que durante los próximos diez años Multitel siga creciendo, completando los proyectos iniciados con Fabio y Anna. Sobre todo, apunta en una dirección clara: “Crecer externamente”. Un crecimiento que, admite, aún no se ha desarrollado plenamente, pero cuyo momento parece propicio: no solo fortalecerse internamente, sino expandirse más allá de las fronteras establecidas. Es también por esta razón, más allá de su pasión por el trabajo, que sigue viniendo a la empresa cada día: para contribuir a una nueva etapa, construida sobre un equipo que “rema en la misma dirección”.

Construir con el tiempo, con discreción, sin ruido, dejando una profunda huella. Quizás esta sea la forma más auténtica de ser Renzo Pagliero.

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