OPINIÓN
“La digitalización será uno de los grandes habilitadores de la evolución del sistema eléctrico”

Entrevista a Luis Lopezbarrena, presidente de la Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico

Redacción Interempresas27/10/2026

La electrificación avanza en la industria, los edificios y el transporte, pero su desarrollo depende, en buena medida, de la capacidad de la red eléctrica para responder a nuevas demandas. Reforzar las infraestructuras, agilizar las conexiones y aprovechar las posibilidades de la digitalización serán factores determinantes en este proceso. Luis Lópezbarrena, presidente de la Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico (Afme), analiza los retos del sistema eléctrico español y las oportunidades que este cambio abre para la industria del material eléctrico de aquí a 2030.

Luis Lopezbarrena, presidente de Afme
Luis Lopezbarrena, presidente de Afme.

España afronta simultáneamente la electrificación de la industria, la movilidad y los edificios, el crecimiento de los centros de datos y de la inteligencia artificial y una mayor penetración de las energías renovables. Desde la perspectiva de Afme, ¿está preparada actualmente la red eléctrica española para acompañar este aumento de la demanda? ¿Dónde se encuentran hoy sus principales limitaciones?

Desde nuestra perspectiva, la red eléctrica española debe prepararse para absorber la acelerada electrificación masiva que representan nuevos consumos como el crecimiento de los centros de datos, la electrificación de procesos industriales e infraestructuras, la infraestructura de recarga del vehículo eléctrico, la electrificación de la calefacción y el incremento del aire acondicionado. Por otro lado, los flujos bidireccionales de energía asociados a la creciente penetración de energías renovables, el almacenamiento, la movilidad eléctrica, las comunidades energéticas y el papel activo de los consumidores obliga a replantear el modelo para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico.

Las principales limitaciones son la saturación en puntos de acceso y conexión (capacidad de red), la falta de flexibilidad y almacenamiento, la gestión de una red cada vez más compleja, los retrasos y cuellos de botella administrativos y mejorar la digitalización de la red de distribución.

El Gobierno ha elevado de 13.600 a más de 17.000 millones de euros la inversión prevista en la planificación de la red de transporte hasta 2030. ¿Cómo valora Afme este incremento? Más allá de la cifra global, ¿consideran que la planificación responde adecuadamente a las necesidades que está generando la electrificación?

El sistema eléctrico debe garantizar la estabilidad, la calidad, la escalabilidad y la continuidad del servicio, lo que requiere dotarlo de mayor capacidad, inteligencia y flexibilidad.

Desde Afme, la revisión al alza del Gobierno en la Planificación de la Red de Transporte hasta 2030 —elevando la cifra hasta superar los 17.000 millones de euros— se valora como un paso positivo y una señal indispensable de ambición como país.

Creemos que el tiempo y la forma son fundamentales. El éxito de esta planificación dependerá de la agilidad administrativa para su ejecución, el acompañamiento de las redes de distribución, la digitalización y automatización del sistema y la capacidad real de conectar nuevos puntos de demanda a la velocidad que la economía descarbonizada requiere.

Precisamente, hablar de los retos del sistema eléctrico será uno de los grandes ejes del encuentro ‘El reto de la electrificación: Tecnología y Crecimiento’, que celebramos el próximo 28 de octubre, donde se abordará cómo debe evolucionar el sistema eléctrico para acompañar el proceso de electrificación.

Cuando hablamos de reforzar la red solemos poner el foco en las grandes infraestructuras de transporte, pero buena parte de la electrificación se producirá en las redes de distribución de media y baja tensión. ¿Dónde identifica Afme las principales necesidades de inversión en distribución? ¿Existe riesgo de que esta parte de la red se convierta en un cuello de botella?

Las principales necesidades de inversión en las redes de distribución de media y baja tensión no se limitan a la mera ampliación física de líneas y centros de transformación, sino que también se deben centrar en la digitalización y automatización de la red de baja tensión, el refuerzo de la capacidad en centros de transformación y la implantación de tecnologías de gestión activa de la demanda y almacenamiento distribuido. Estas actuaciones son fundamentales para garantizar el despliegue del vehículo eléctrico, la climatización mediante bomba de calor, la generación distribuida y el autoconsumo, permitiendo gestionar flujos de energía bidireccionales en tiempo real y garantizando la calidad del suministro local.

El riesgo de que la red de distribución se convierta en un cuello de botella crítico para la transición energética es real e inminente si no se toman medidas y no se aprovecha mejor la red existente. Si las inversiones en la red de media y baja tensión no acompañan el ritmo de la economía y de la demanda de los consumidores, se generarán saturaciones locales, retrasos prolongados en las nuevas conexiones y denegaciones de acceso, bloqueando la descarbonización en el ámbito residencial, comercial e industrial.

“La red eléctrica española debe prepararse para absorber la acelerada electrificación masiva que representan nuevos consumos ”...

“La red eléctrica española debe prepararse para absorber la acelerada electrificación masiva que representan nuevos consumos ”. imagen de padrinan en pexels. 

Industria, centros de datos, movilidad eléctrica, bombas de calor, autoconsumo, almacenamiento, hidrógeno renovable... ¿Qué nuevos usos de la electricidad considera que ejercerán una mayor presión sobre las redes durante los próximos años y cuáles plantean los mayores desafíos desde el punto de vista técnico?

Como hemos comentado, son varios los ámbitos que están transformando la demanda del sistema eléctrico. Entre ellos destacan los centros de datos, la electrificación de procesos térmicos en la industria, las bombas de calor, el vehículo eléctrico y la modernización de la industria.

La proliferación de centros de datos como grandes consumidores de energía es especialmente relevante. El crecimiento exponencial de la inteligencia artificial y la computación en la nube ha convertido estas infraestructuras en un elemento central de la demanda energética. Además, su demanda eléctrica puede ser altamente discontinua, volátil y fragmentada, lo que exige soluciones avanzadas de gestión y monitorización.

En los edificios, la descarbonización implica preparar las instalaciones eléctricas para nuevos consumos como las bombas de calor que sustituyen a las calderas que requieren combustibles fósiles. Por otro lado, la necesidad de construcción de nuevas viviendas requerirá del despliegue de más centros de transformación.

En el transporte, el vehículo eléctrico requerirá una extensa red de puntos de recarga y soluciones capaces de reducir los tiempos de carga, lo que obliga a instalar más instalaciones de recarga ultrarrápida con potencias entre 150 a 350 KW.

Finalmente, no hay que olvidar la electrificación de infraestructuras como los puertos que permitirán a los buques conectarse a la red eléctrica o el despliegue de nuevas líneas de alta velocidad en el ferrocarril que se conectan directamente en corriente continua.

Precisamente, el impacto de estos nuevos consumos y la capacidad de la tecnología para acompañar esta transformación serán algunos de los temas que estarán sobre la mesa en el encuentro del 28 de octubre.

Uno de los problemas señalados por numerosos proyectos industriales y energéticos son los plazos y la disponibilidad de capacidad para conectarse a la red. ¿Qué debería cambiar para conseguir que la ampliación de las infraestructuras eléctricas avance al mismo ritmo que las nuevas inversiones empresariales y evitar que la falta de capacidad frene proyectos? Especialmente teniendo en cuenta que se introducen nuevas obligaciones para según qué casos que incrementan la presión sobre la red.

Tras asegurar los recursos, el foco debe ser la ejecución real: transformar la inversión en infraestructuras operativas que impulsen la transición energética y dinamicen la industria, la movilidad eléctrica y la descarbonización en la edificación.

Para alinear el ritmo de ampliación de las infraestructuras eléctricas con las exigencias del tejido industrial y evitar el bloqueo de proyectos, es indispensable continuar con la reforma del marco regulatorio y administrativo de los permisos de acceso y conexión. Por otro lado, actualmente los plazos de obtención de licencias, declaraciones de impacto ambiental y licitaciones de red (que superan habitualmente los cuatro o cinco años) triplican los tiempos de construcción de una planta industrial o un centro de datos. Es bueno que se estén superando los topes legales de inversión fijados a los gestores de red de transporte (REE) y distribución, que se adapte la planificación energética nacional mediante revisiones periódicas más ágiles y se implementen mecanismos de tramitación prioritaria para proyectos estratégicos.

La transición no consiste únicamente en construir más líneas o subestaciones. ¿Qué papel tendrán la digitalización, las redes inteligentes y las microrredes en aprovechar mejor la infraestructura existente? ¿Qué tecnologías —automatización, sensorización, protección, medida, electrónica de potencia, comunicaciones o gestión digital, entre otras— van a resultar especialmente relevantes?

La digitalización será uno de los grandes habilitadores de la evolución del sistema eléctrico.

La incorporación de capacidades de comunicación e inteligencia artificial en equipos e instalaciones está acelerando la digitalización y permite avanzar hacia una gestión más eficiente, mantenimiento predictivo y nuevos servicios energéticos basados en datos.

Las Smart Grids permitirán disponer de mayor observabilidad en tiempo real y mejorar la capacidad de control y gestión de un sistema cada vez más descentralizado. Para ello serán fundamentales la sensorización, la automatización y los sistemas avanzados de control y monitorización.

La inteligencia artificial contribuye a mejorar la gestión de la red, permitiendo avanzar hacia modelos capaces no solo de diagnosticar, sino también de ejecutar procesos complejos y tomar decisiones en tiempo real.

La relación entre tecnología y electrificación estará precisamente en el centro del encuentro ‘El reto de la electrificación: Tecnología y Crecimiento’.

¿Hasta qué punto pueden el almacenamiento, la gestión activa de la demanda y los mecanismos de flexibilidad reducir los picos de consumo y aprovechar mejor la capacidad disponible? ¿Deben entenderse como complementos a la ampliación física de las redes o pueden evitar determinadas inversiones?

El almacenamiento energético, la gestión activa de la demanda y los mecanismos de flexibilidad son herramientas fundamentales para la transición energética.

La saturación de capacidad de la red obliga a optimizar el uso de la infraestructura eléctrica existente y transformar la manera en la que se planifica y opera la red.

La gestión activa de la demanda permite desplazar la curva de carga desde las horas punta hacia momentos de abundancia energética o baja demanda mediante precios dinámicos, señales de red y control automatizado de activos (vehículos eléctricos, climatización industrial y residencial).

Los mecanismos de flexibilidad permiten descongestionar la red en momentos de alta demanda. Con la resolución de la Cnmc del 31 de julio 2026 se permite que determinados consumidores de energía eléctrica conectarse a la red en puntos con la capacidad firme agotada, a cambio de aceptar restricciones como límites horarios, reducciones de potencia o desconexiones puntuales para garantizar la seguridad del sistema eléctrico.

En cuanto a almacenamiento, el Real Decreto-ley 7/2026 dota al almacenamiento de un régimen de acceso flexible a la red y otorga tratamiento y tramitación prioritaria a este tipo de proyectos. En Afme creemos que vamos por el buen camino; sin embargo, no basta con que la legislación apoye estos mecanismos, es imprescindible hacer realidad su ejecución.

“España se sitúa a la vanguardia en energías renovables y debe continuar liderando su despliegue”. Imagen de cristian rojas en Pexels...

“España se sitúa a la vanguardia en energías renovables y debe continuar liderando su despliegue”. Imagen de cristian rojas en Pexels.

Una red cada vez más digitalizada, automatizada e interconectada también introduce nuevas exigencias en materia de interoperabilidad y ciberseguridad. ¿Está avanzando el sector al ritmo necesario en estos ámbitos? ¿Qué importancia tendrán la normalización y unos requisitos comunes para garantizar que las distintas tecnologías puedan funcionar conjuntamente de forma segura?

La electrificación y la digitalización se consolidan como dos grandes habilitadores de innovación en el sector de material eléctrico

El colectivo de empresas de material eléctrico es muy innovador, cada vez se están incorporando más capacidades de comunicación, sensórica avanzada, monitorización en tiempo real e IoT en los equipos eléctricos

El aumento de la digitalización y conectividad de los equipos incrementa de forma notable la exposición a amenazas digitales. Para mitigar esta amenaza, los fabricantes están incorporando ciberseguridad avanzada tanto en los equipos y soluciones que desarrollan Las normas técnicas representan el estado del arte de la tecnología y unifican criterios técnicos respaldados por los expertos.

Es importante destacar que nuestro colectivo hace un uso intensivo de las normas técnicas como referencia para dar cumplimiento con los requisitos legales que aplican al diseño, fabricación e instalación de los productos, equipos y soluciones. Afme es miembro de la Asociación Española de Normalización (UNE), donde secretaríamos varios Comités Técnicos de Normalización a nivel nacional y participamos en Comités Técnicos Internacionales (IEC) y europeo (Cenelec) representando a la industria española.

La transformación prevista va a generar una demanda importante de cables, cuadros, protecciones, aparamenta, transformadores, sistemas de control y otros equipos eléctricos. ¿Dispone actualmente la industria española y europea de capacidad suficiente para responder al volumen de inversión previsto hasta 2030? ¿Dónde detectan posibles cuellos de botella en fabricación, materias primas, componentes o cadenas de suministro?

El colectivo de fabricantes de material eléctrico comparte una sólida vocación industrial en España, respaldada por un compromiso permanente con la innovación y el desarrollo tecnológico.

Nuestra industria evoluciona de manera continua para dar respuesta a las exigencias del mercado. De hecho, la tecnología actual no solo cubre las necesidades del sistema eléctrico presente, sino que se anticipa a las del futuro. Vamos siempre un paso por delante de la legislación, proponiendo soluciones vanguardistas, eficientes y sostenibles.

Nuestras principales preocupaciones se centran en la volatilidad y el acceso a las materias primas, la preservación de la competitividad frente a los fabricantes internacionales, el déficit de talento tecnológico y la adaptación al exigente marco legislativo europeo en materia de sostenibilidad.

Afme ha defendido que electrificación, digitalización e industria deben avanzar conjuntamente. ¿Qué oportunidad representa este ciclo inversor para los fabricantes españoles de material eléctrico? ¿Qué condiciones necesitan las empresas para invertir en capacidad productiva, innovación y empleo con una perspectiva de largo plazo?

Este ciclo inversor representa una oportunidad histórica y estratégica para los fabricantes españoles de material eléctrico. La confluencia entre electrificación y digitalización sitúa a nuestro sector como el motor indispensable de la transición energética. Nos encontramos ante una oportunidad donde la demanda de soluciones avanzadas —desde redes inteligentes y sistemas de almacenamiento hasta componentes de alta eficiencia para la industria y la edificación— se mantendrá al alza durante las próximas décadas.

Las inversiones industriales conllevan ciclos de amortización largos y un elevado desembolso de capital (Capex). Para que las empresas españolas transformen esta oportunidad en capacidad productiva, innovación continua y empleo de calidad, resulta indispensable contar con un marco regulatorio estable y predecible. Y cuando hablamos de marco regulatorio, no debemos olvidar la importancia de una fiscalidad favorable para las inversiones productivas e innovadoras, así como el aseguramiento de la continuidad de la empresa familiar industrial.

Usted ha señalado que “el mundo es eléctrico y lo será todavía más” y ha vinculado el desarrollo de la industria con la independencia en un suministro crítico. Si miramos hacia 2030, ¿qué tendría que haber conseguido España para poder afirmar que dispone de una red y de una industria eléctrica realmente preparadas para esa nueva etapa eléctrica?

España se sitúa a la vanguardia en energías renovables y debe continuar liderando su despliegue. Sin embargo, para afirmar en 2030 que contamos con una red y un sistema eléctrico verdaderamente preparados, resulta urgente abordar varios retos clave: ampliar la capacidad de los nodos de red, dotar de mayor flexibilidad al sistema e impulsar de forma decidida el almacenamiento. Asimismo, debemos acelerar el autoconsumo y las comunidades energéticas, garantizar el despliegue masivo de la movilidad eléctrica y avanzar en la descarbonización de la edificación y la industria.

En 2030, el éxito de este ciclo inversor significará haber consolidado una electrificación basada en fuentes limpias que reduzca drásticamente nuestra dependencia de los combustibles fósiles, recorte las emisiones de efecto invernadero y nos proporcione un sistema eléctrico eficiente, seguro, escalable y 100% verde.

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