“Queremos que el instalador salga de EFINTEC con ideas, contactos y conocimientos que pueda aplicar en su día a día”
Entrevista con Raúl Rodríguez, director general de Fegicat
Periodista especializado en estaciones de servicio y material eléctrico · Interempresas Media
28/09/2026
España afronta el reto de trasladar sus objetivos de descarbonización y electrificación a actuaciones concretas en viviendas, industrias, comercios e infraestructuras, un proceso en el que el instalador eléctrico desempeña un papel decisivo como ejecutor, asesor e integrador de tecnologías cada vez más conectadas. El desarrollo del autoconsumo, el almacenamiento energético, la movilidad eléctrica, la climatización eficiente y los sistemas de gestión de la energía amplía las oportunidades para estas empresas, pero también exige reforzar su capacitación y responder a la creciente escasez de profesionales cualificados. En esta entrevista, Raúl Rodríguez, director general de Fegicat, analiza la evolución del sector, las competencias que demandará el mercado y las medidas necesarias para que la falta de talento no limite la transición energética, además de explicar cómo el certamen situará al instalador en el centro de su propuesta mediante contenidos técnicos, demostraciones y soluciones aplicables a su actividad cotidiana.
La transición energética suele explicarse mediante objetivos climáticos, inversiones y nuevas tecnologías. Sin embargo, todas estas medidas deben materializarse finalmente en instalaciones concretas. ¿Qué papel ocupa hoy el instalador eléctrico en este proceso?
La transición energética, al final, aterriza en una instalación. Podemos hablar de objetivos climáticos, de electrificación o de millones de euros en inversiones, pero todo eso tiene que acabar funcionando en una vivienda, en una industria, en un comercio o en un edificio público. Y ahí quien lo hace posible es el instalador.
Además, muchas veces es el profesional de confianza al que el cliente pregunta qué solución necesita, cuánto puede ahorrar o qué tecnología tiene más sentido en su caso. Por tanto, ya no estamos hablando únicamente de alguien que ejecuta una instalación previamente definida. El instalador asesora, propone, integra diferentes sistemas y se responsabiliza de que todo funcione con seguridad.
El instalador está pasando de ser un ejecutor a convertirse en un auténtico integrador energético. En un mismo proyecto puede tener que relacionar una instalación fotovoltaica con una batería, un cargador de vehículo eléctrico, una bomba de calor o un sistema de gestión de consumos. Y todo debe comunicarse y funcionar de forma coordinada.
Podemos tener tecnologías muy avanzadas y objetivos muy ambiciosos, pero si no tenemos profesionales que sepan instalarlas, conectarlas y mantenerlas, la transición energética no avanzará al ritmo que necesitamos. Esta es una realidad que a veces se olvida: sin empresas instaladoras no hay transición energética.
El autoconsumo, el almacenamiento, la recarga de vehículos eléctricos, la climatización eficiente, la automatización y la gestión energética están convergiendo en los mismos proyectos. ¿Qué conocimientos y competencias deberá reforzar el profesional de la instalación durante los próximos años?
Durante años hemos formado a muy buenos especialistas en ámbitos concretos. El cambio que estamos viviendo es que ahora las tecnologías ya no llegan por separado. En una misma instalación pueden convivir autoconsumo, almacenamiento, movilidad eléctrica, climatización y sistemas de control, y las decisiones que se toman en una parte afectan al funcionamiento del conjunto.
Esto no significa que todos los profesionales tengan que ser expertos en todo. Sería poco realista. Pero sí deberán comprender cómo se relacionan los diferentes sistemas y tener una visión global de la instalación.
Evidentemente, habrá que reforzar los conocimientos sobre generación renovable, baterías, infraestructura de recarga, electrificación de la climatización, automatización y gestión de la demanda. Pero también serán cada vez más importantes la conectividad entre equipos, los protocolos de comunicación, la monitorización y algunos conocimientos básicos de ciberseguridad. Una instalación energética es cada vez más digital y genera una gran cantidad de datos que pueden utilizarse para mejorar su funcionamiento.
También cambiará la relación con el cliente. El profesional deberá saber interpretar consumos, comparar alternativas y explicar con claridad por qué una solución es más adecuada que otra. Su valor no estará únicamente en instalar un equipo, sino en conseguir que todo el sistema funcione de manera eficiente, segura y rentable.
Por eso, la formación continua dejará de ser algo complementario. Con la velocidad a la que evolucionan la tecnología y la normativa, formarse de manera periódica será una parte más del trabajo.
El Informe Sectorial 2026 de Fegicat cifra en 21.853 el déficit actual de profesionales cualificados en Cataluña, un 12% más que el año anterior, y señala que el 66,7% de las empresas tiene dificultades para contratar. ¿Qué medidas deberían adoptarse con mayor urgencia para que la falta de instaladores no frene el despliegue de la transición energética?
Aquí debemos ser muy claros: ya no estamos hablando de un problema que pueda aparecer dentro de unos años. Las empresas ya tienen dificultades para contratar y, en algunos casos, no pueden asumir más proyectos porque no encuentran profesionales cualificados. La falta de instaladores ya es uno de los principales límites al despliegue de la transición energética.
Tampoco existe una única medida que vaya a resolverlo. No basta con crear más plazas de Formación Profesional si no tenemos profesores, talleres bien equipados o una relación real entre los centros formativos y las empresas. Tenemos que reforzar la Formación Profesional (FP), actualizar los contenidos y explicar mejor a los jóvenes que este sector ofrece estabilidad, desarrollo profesional y la posibilidad de trabajar con algunas de las tecnologías más importantes de los próximos años.
La FP Dual puede ser una herramienta extraordinaria, pero debe adaptarse a la realidad de nuestro tejido empresarial. La mayoría de las instaladoras son pymes y necesitan apoyo para asumir la formación y la gestión administrativa que comporta este modelo. Si lo hacemos demasiado complejo, muchas empresas que estarían dispuestas a formar alumnos acabarán quedándose fuera.
Al mismo tiempo, debemos aprovechar mejor el talento que ya existe. Hay que facilitar la acreditación de competencias, la recualificación de trabajadores procedentes de otros sectores y la actualización de los profesionales en activo. También tenemos que hacer un esfuerzo serio para incorporar a más mujeres, porque actualmente estamos dejando fuera a la mitad del talento disponible.
Según nuestras estimaciones, Cataluña deberá incorporar alrededor de 107.000 profesionales durante los próximos 25 años para afrontar la transición energética y el relevo generacional. Una cifra de esta magnitud no se resolverá sola. Necesitamos un plan de país, con recursos, calendario y una coordinación efectiva entre las administraciones, los centros formativos y el sector empresarial.
EFINTEC 2026 ha decidido situar los contenidos en el centro del salón y organizar su programa alrededor de la transición energética, la digitalización, la edificación sostenible y el talento. ¿Cómo se trasladarán estos grandes conceptos a conocimientos, soluciones y experiencias que el instalador eléctrico pueda aplicar en su actividad cotidiana?
Para nosotros era importante evitar que EFINTEC fuera únicamente una sucesión de estands y catálogos de producto. La tecnología es fundamental, evidentemente, pero también debemos explicar para qué sirve, cómo se integra y qué oportunidades puede generar para la empresa instaladora.
Por eso hemos querido situar los contenidos en el centro del salón, también físicamente. Queremos que el conocimiento forme parte del recorrido natural del visitante y que exista una conexión constante entre lo que se explica en las sesiones y las soluciones que después pueden verse o probarse en los estands.
Habrá masterclasses técnicas, demostraciones, casos reales y jornadas especializadas. Queremos hablar de autoconsumo, almacenamiento, movilidad eléctrica, climatización, digitalización o gestión energética desde una perspectiva práctica: cómo se diseña la solución, qué dificultades aparecen durante la instalación, qué errores deben evitarse, cómo se pone en marcha y cómo se mantiene después.
También abordaremos cuestiones que afectan directamente al día a día de las empresas, como la productividad, la normativa, la seguridad, la captación de talento o los nuevos servicios que pueden ofrecer a sus clientes. Porque la transición energética no solo supone instalar nuevas tecnologías; también está transformando el modelo de negocio de nuestras empresas.
Nuestro objetivo es que el profesional que venga a EFINTEC no se marche únicamente con información comercial o con una bolsa llena de folletos. Queremos que vuelva a su empresa con alguna idea nueva, con contactos útiles y con conocimientos que pueda empezar a aplicar al día siguiente. Para nosotros, esa es la verdadera utilidad que debe tener una feria profesional.




















