El sector del material eléctrico en España
Silvia Rossi, analista de Crédito de Solunion España
27/07/2026
Imagen de fabrikasimf en Magnific.
Se trata de un sector estratégico en el contexto de la economía española, dado su papel como industria habilitadora de procesos clave como la electrificación, la digitalización y la descarbonización. En este sentido, su actividad se encuentra estrechamente vinculada a políticas energéticas europeas y nacionales orientadas a la transición energética y al desarrollo de infraestructuras sostenibles.
Desde el punto de vista de la representatividad sectorial, la Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico (Afme), que agrupa en torno a 137 empresas, concentra aproximadamente el 90 por ciento de la facturación del segmento de baja y media tensión en España, lo que la convierte en el principal organismo de referencia institucional del sector.
De acuerdo con los datos oficiales del Directorio Central de Empresas (Dirce) del INE (2025), el tejido empresarial español está compuesto por más de 3,3 millones de empresas activas, de las cuales 170.000 pertenecen al sector industrial. Dentro de esta estructura, la fabricación de material y equipo eléctrico representa una actividad de reducido tamaño relativo. En particular, el número de empresas integradas en la División 27 se sitúa en torno a 1.830 compañías, lo que equivale al 0,97% del total de empresas industriales españolas. En términos del conjunto de la economía, este porcentaje se reduce a apenas el 0,06% del total empresarial nacional, lo que evidencia el carácter especializado y concentrado del sector. Asimismo, la estructura empresarial presenta un claro predominio de pequeñas y medianas empresas. Del total de compañías del sector, aproximadamente 1.800 son pymes frente a tan solo 40 grandes empresas, lo que confirma la elevada atomización empresarial, si bien la actividad económica se encuentra fuertemente concentrada en las grandes corporaciones.
El sector del material eléctrico presenta una notable orientación internacional. En 2025, las exportaciones experimentaron un incremento del 7,6%, representando cerca del 35% del total de las ventas del sector, lo que pone de manifiesto su progresiva integración en cadenas de valor globales. El principal destino es Europa, lo que refleja la integración del sector en la cadena de valor industrial europeo.
En conjunto, 2026 se configura como un año de crecimiento positivo, aunque previsiblemente más moderado en la segunda mitad del ejercicio, una vez que el efecto de las inversiones extraordinarias asociadas a los fondos europeos vaya perdiendo intensidad. Si bien el sector mantiene fundamentos sólidos gracias a la electrificación de la economía y a los objetivos de transición energética establecidos en el Pniec, la capacidad de las empresas para sostener el crecimiento mediante innovación, eficiencia operativa y adaptación a las nuevas necesidades del mercado será cada vez más determinante para preservar la rentabilidad y el posicionamiento competitivo.
Evolución
La evolución de la Tasa Anual Móvil (TAM), que mide la variación porcentual acumulada de las ventas en los últimos doce meses respecto al mismo periodo anterior, refleja un cambio significativo en el ritmo de crecimiento del sector del material eléctrico en España durante los últimos cinco años.
Los fuertes incrementos registrados en 2022 (8,82%) y 2023 (6,39%), estuvieron impulsados principalmente por la reactivación económica tras la pandemia, la reanudación de proyectos industriales y de construcción, así como por el efecto de normalización en la cadena de suministro, que permitió recuperar niveles de actividad previos.
A este contexto se suma el impacto de los fondos europeos Next Generation EU, canalizados en España a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (Prtr), que constituye una palanca fundamental para el sector. Este plan moviliza cerca de 163.000 millones de euros en inversiones y reformas hasta 2026, con un fuerte foco en la transición ecológica y la digitalización. Una parte significativa de estos recursos se destina a ámbitos directamente relacionados con el negocio del material eléctrico, como las energías renovables, la electrificación del transporte, la eficiencia energética y la digitalización industrial, impulsando de forma directa la demanda del sector.
En 2024 (-0,34%), el sector entró en una fase de desaceleración, influida por un contexto de mayor prudencia en la inversión, tensiones geopolíticas y ajustes en la demanda, lo que generó un entorno prácticamente plano o de estancamiento del mercado. Esta evolución coincide con una fase de transición tras el crecimiento excepcional de los años anteriores.
Durante 2025 (4,33%), se observa un retorno al crecimiento, aunque más moderado y estructural. Este repunte está apoyado en tendencias de fondo como la electrificación de la economía, la recuperación de la construcción y la industria, y el aumento de la demanda vinculada a la automatización y la eficiencia energética. Además, el crecimiento progresivo de la TAM a lo largo del año confirma que no se trata de un efecto puntual, sino de una recuperación sostenida del mercado.
En 2026, el crecimiento se consolida y acelera, con una TAM de en torno al 6% en junio y previsiones cercanas al 4% anual según Afme. Esta mejora responde a varios factores estructurales clave:
- El fuerte impulso de la electrificación, que se convierte en un motor central de la actividad económica e industrial.
- El desarrollo de infraestructuras de recarga para vehículo eléctrico.
- La expansión de centros de datos y digitalización.
- La construcción residencial y la modernización de instalaciones eléctricas.
- La recuperación gradual de la actividad industrial.
Además, el contexto energético y normativo refuerza esta tendencia, ya que 2026 se considera un año clave para acelerar la transición energética y las inversiones en redes eléctricas, lo que actúa como catalizador para la demanda de material eléctrico.
Los márgenes del sector continúan bajo presión, aunque el origen ha cambiado respecto a la crisis de escasez global de 2021 2022. En determinados segmentos, como el cableado, las materias primas pueden representar entre el 50% y el 70% del coste total, lo que explica la elevada sensibilidad del sector a la volatilidad de precios de metales. Los precios siguen siendo elevados y volátiles, especialmente en el caso del cobre, que tras caer en 2022 se ha mantenido en torno a los 8.000 8.500 euros/t y repuntó en 2025 hacia niveles cercanos a 8.800 euros/t. Además, en el principio de 2026 se observa una subida significativa del precio del cobre, en promedio 10.900 euros/t en los primeros meses (enero-abril 2026), principalmente debido a un cambio estructural en el equilibrio entre oferta y demanda. Por el lado de la oferta, el mercado ha entrado en una situación de déficit tras varios años de inversión limitada y recientes interrupciones en grandes minas, lo que ha reducido la disponibilidad de metal en un contexto de inventarios bajos. Al mismo tiempo, la demanda ha experimentado una aceleración significativa, y este desajuste ha generado tensiones en el mercado, provocando un aumento rápido de los precios a principios de 2026. Este contexto se ve reforzado por previsiones de déficit estructural en el mercado global de cobre, lo que limita la probabilidad de una corrección sostenida de precios en el corto plazo.
El aluminio y el zinc presentan una tendencia más estable, pero sin volver a los mínimos previos, lo que mantiene la presión sobre costes. Esta situación obliga a las empresas a sostener stocks estratégicos para garantizar el suministro, generando costes financieros adicionales. A ello se suma la dificultad para trasladar íntegramente las subidas de materias primas y energía a los precios de venta, en un mercado cada vez más competitivo, lo que impacta negativamente en la rentabilidad.
Esta situación no solo afecta a la rentabilidad, sino que también incrementa la vulnerabilidad financiera del sector. En este contexto, es clave analizar la evolución de la siniestralidad y las insolvencias, indicadores que reflejan el nivel de riesgo y estabilidad de las empresas del material eléctrico.
Siniestralidad
Históricamente, el sector del material eléctrico se ha caracterizado por una baja frecuencia de siniestros y niveles de insolvencia contenidos, reflejando una buena calidad crediticia general. No obstante, el análisis de la frecuencia de siniestros muestra un comportamiento claramente cíclico a lo largo de los últimos años, con fases alternas de repunte y corrección. En este sentido, destaca el incremento registrado en 2024, que puede relacionarse con el contexto de crecimiento negativo experimentado por el sector durante dicho periodo.
En los primeros meses de 2026 se observa un nuevo repunte, aunque por el momento de intensidad moderada, que podría interpretarse como el inicio de una nueva fase ascendente del ciclo. Aun así, la frecuencia de siniestralidad del sector continúa situándose en niveles reducidos y por debajo de la media española.
Este comportamiento confirma que, pese a la volatilidad cíclica observada y al ligero deterioro reciente en los comportamientos de pago, el riesgo sectorial se mantiene acotado y sin señales de deterioro estructural relevante.
Insolvencias
El sector del material eléctrico mantiene un bajo nivel de concursos empresariales en comparación con otros sectores de la economía. No obstante, su evolución histórica muestra una cierta sensibilidad al ciclo económico y, especialmente, a la actividad constructora.
En este sentido, el máximo histórico se registró en 2013, con 29 insolvencias, coincidiendo con los últimos años del ajuste del sector de la construcción y la prolongación de la crisis económica en España. Durante ese período, las empresas más vinculadas al material de instalación se vieron especialmente afectadas por el fuerte desplome de la edificación residencial y de la inversión en construcción, lo que provocó una significativa contracción de la demanda de material eléctrico. Según Afme, el mercado nacional de material eléctrico acumulaba entonces seis años consecutivos de caídas, con una reducción de las ventas del 7,9% en 2013 y una contracción cercana al 62% respecto a los niveles alcanzados en 2007.
Tras esa fase de ajuste, la siniestralidad concursal ha evolucionado en niveles considerablemente más reducidos y estables. Desde 2022 hasta mayo de 2026 se han registrado únicamente 49 insolvencias empresariales dentro del sector.
Considerando únicamente los datos acumulados a cierre de mayo, en 2025 se registraron doce concursos, mientras que en los primeros cinco meses de 2026 se contabilizaron seis insolvencias, una más que en el mismo periodo del año anterior. Aunque este incremento refleja una ligera aceleración respecto a 2025, los niveles actuales continúan siendo moderados y muy alejados de los observados durante la crisis inmobiliaria y constructora de la década pasada.
Qué esperar para 2026
- En 2026, el sector del material eléctrico en España continúa evolucionando en un contexto de crecimiento moderado, aunque más dinámico de lo inicialmente previsto. Según los últimos datos publicados por Afme, las ventas en el mercado nacional registraron un crecimiento del +5,95% durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que la variación interanual acumulada (TAM junio 2026) alcanzó el +5,64%, confirmando una evolución positiva de la actividad sectorial.
- El crecimiento del sector sigue apoyándose en tendencias estructurales que se consolidan como los principales motores de la demanda. Entre ellas destacan la electrificación de la economía, el despliegue de infraestructuras de recarga para vehículo eléctrico, la expansión de los centros de datos y de los procesos de digitalización, así como la continuidad de las inversiones vinculadas a la rehabilitación energética y a la construcción residencial. Estas dinámicas están contribuyendo a generar una demanda más sostenible y menos dependiente del ciclo económico de corto plazo, reforzando las perspectivas de crecimiento a medio plazo.
- En términos de política pública, los fondos europeos Next Generation continúan teniendo un impacto positivo sobre la actividad sectorial, aunque significativamente más limitado que en ejercicios anteriores. Tras varios años actuando como uno de los principales catalizadores de inversión, gran parte de los recursos ya han sido asignados y el ejercicio 2026 está marcado principalmente por la ejecución y finalización de proyectos previamente aprobados.
- En este contexto, la progresiva finalización del programa Next Generation supone un factor de incertidumbre para el sector, al desaparecer gradualmente uno de los principales apoyos extraordinarios al crecimiento observados en los últimos años. Como consecuencia, la evolución futura de la actividad dependerá en mayor medida de la capacidad del mercado para generar demanda de forma autónoma, apoyándose en las tendencias estructurales vinculadas a la transición energética, la electrificación, la movilidad eléctrica, la automatización industrial y el desarrollo de centros de datos.
- Adicionalmente, eventos como Matelec 2026 contribuirán a reforzar la visibilidad internacional del sector y actuarán como catalizadores de la innovación en ámbitos como la conectividad, la automatización y las soluciones inteligentes. En este entorno, los factores clave para el posicionamiento competitivo de las empresas seguirán siendo la diversificación de clientes y mercados, la digitalización de procesos, el control de costes y una gestión eficiente del circulante.



















