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Frédérique Laurent y Piotr Suchenia vencen en el gélido North Pole Marathon 2017

Redacción - @outdooractual18/04/2017
©Org. North Pole Marathon
©Org. North Pole Marathon

El pasado 9 de abril se cumplieron catorce ediciones del North Pole Marathon. Una carrera nada sencilla en cuanto a logística y presupuesto porque primero hay que alcanzar el remoto Polo Norte Geográfico.

Base Polar Barneo
Días antes del maratón la Asociación de Exploración Polar de Rusia había lanzado a sus paracaidistas y tractores para acondicionar en el hielo la pista de aterrizaje que permitiese el montaje la Base Polar Barneo. Este asentamiento temporal se levanta cada primavera entre los 89º y 90º Latitud Norte, dependiendo de la deriva de la costra de hielo flotante del Océano Glacial Ártico, y permanece operativa durante el mes de abril dando apoyo logístico a expediciones científicas y deportivas. Una vez pista de aterrizaje y Base están listas, los visitantes son transportados desde la isla noruega de Svalbard en un Antonov preparado para aterrizajes difíciles. Además un par de helicópteros Mi-8 permanecen en la Base ocupándose de traslados en el interior del casquete polar y del rescate de expediciones en apuros.

Un total de 56 corredores procedentes de Japón, Alemania, EE.UU., Francia, Sudáfrica, Italia, Australia, Gran Bretaña, China, Rumanía, Nepal, Finlandia, Rusia, Portugal, Polonia, Argentina, Irlanda, Noruega, México y Turquía han sido los que han disputado este año la legendaria distancia de maratón en las inmediaciones del Polo Norte Geográfico. Pasadas las 22:30h del 9 de abril el maratón del frío se puso en marcha. Cabe recordar que en esta época del año el sol no se oculta en la periferia del Polo Norte, por tanto cualquier actividad se puede desarrollar sin luz artificial durante las 24 horas del día.


Correr a 40º bajo cero
Una vez lanzada la carrera los participantes se encontraron corriendo sobre una plancha de hielo flotante (metro y medio/dos metros de grosor) cubierta de nieve azúcar, con dunas, montoneras de bloques de hielo, grietas y el severo ambiente polar. En esta edición el frío extremo ha sido la principal complicación para los corredores, ya que en tramos el termómetro bajó hasta los 40º bajo cero, afortunadamente sin apenas viento.

Ya desde las primeras zancadas el trío formado por los atletas Piotr Suchenia, Polonia, Bhim Gurung (vencedor del Trofeo Kima y del T-H Everest Marathon) y Samir Tamang, ambos de Nepal, hicieron suya la punta de lanza hasta que el termómetro, el terreno y la distancia decidieron la carrera a favor del polaco, 4:06:34 en meta, seguido de los corredores nepaleses, 4:18:50 y 4:31:23 respectivamente.

De igual modo, la carrera femenina se disputó intensamente con la corredora china Kit Ching Yiu liderando la prueba hasta que en la segunda parte del maratón cedió a favor de la francesa Frédérique Laurent y la rumana Simona Dumitriscu. Finalmente los puestos de pódium fueron para la corredora francesa, 6:21:03, seguida de la rumana, 6:35:41, y de la china, 6:37:18. Trece han sido las mujeres participantes en el North Pole Marathon 2017.


Sobre el océano helado
Por lugar geográfico y condicionante climático esta carrera supera lo meramente deportivo para convertirse en una gran aventura. Aunque es inapreciable por los corredores, la superficie helada en la que se desarrolla el maratón (incluida Base y pista de aterrizaje) se desplaza varios metros a la hora en cualquier dirección debido al empuje de las corrientes marinas. Cabe recordar que el corredor irlandés Richard Donovan fue el primero en correr un maratón el Polo Norte Geográfico, 2002, para ello se unió a la expedición de montaje de la Base Polar Barneo y en solitario cubrió los 42 Km. Un año después organizó el primer North Pole Marathon.

A lo largo de las 14 ediciones del North Pole Marathon, más de medio millar de corredores han competido sobre la descomunal costra de hielo oceánico, bajo la que se abren 4.000 metros de abismo marino. Es una carrera imprescindible si se quiere conseguir el ‘Grand Slam Marathon’, para ello hay completar pruebas de maratón o de mayor distancia en los siete continentes del planeta y en el Polo Norte.


“Exceso” de ropa complica correr a bajo cero
La equipación atlética utilizada en el congelador de la Tierra debe de soportar temperaturas de hasta 40º bajo cero en continua exigencia aeróbica, ser muy transpirable, ligera y de gran capacidad de aislamiento frente al viento. Bajo estas condiciones la excesiva sofocación no expulsada se convierte en hielo acumulado entre las diferentes capas, convirtiendo a la ropa en un armazón helado que puede llegar a colapsar el organismo. No sólo se hiela el sudor, también los geles, los líquidos… Tres capas son precisas en el cuerpo y dos (o una hibrida) en las piernas, verdugo, manoplas, zapatillas con membrana, polainas, gafas de ventisca, etc. En esas condiciones elegir mal la equipación o sufrir un desfallecimiento se convierte en un serio problema.

Como final de viaje, una vez los corredores recuperaron fuerzas y calorías en las calientes tiendas de campaña de la Base Polar rusa, dos helicópteros trasladaron al pelotón internacional al cercano punto donde el GPS marcaba los 90º Latitud Norte del globo terráqueo… justo allí donde el Norte acaba.