Rubio revisa y analiza los conceptos más utilizados en el diseño de interiores
El director de Insenia presenta ‘El manual para fingir que sabes de diseño’
Carlos Rubio, director de la escuela de diseño de interiores Insenia, presenta un manual orientado a ofrecer una visión accesible, divertida y estructurada del sector. Dirigido tanto a estudiantes como a personas interesadas en el diseño de interiores, el documento propone un recorrido crítico por estilos, conceptos y tendencias, con el objetivo de fomentar una comprensión sólida de los elementos que intervienen en la creación de espacios bien resueltos desde el punto de vista funcional, estético y conceptual.
El interiorista Carlos Rubio aborda de manera directa los clichés habituales del sector, desmitificando tópicos y subrayando la importancia de aplicar un criterio sólido en el diseño. Según Rubio, numerosos estilos han perdido su esencia original. “El minimalismo no es tener una lámpara y un colchón en el suelo: eso es una mudanza”, opina, “el minimalismo es la antítesis del por ‘si acaso’ donde cada pieza debe justificar su existencia y su lugar”, explica. En el extremo opuesto, señala que el maximalismo, en algunas de sus aplicaciones, tiende a una acumulación visual que puede afectar la funcionalidad del espacio.
Asimismo, Rubio observa que la aparición constante de nuevos estilos y etiquetas, promovidos desde medios especializados y redes sociales, ha generado una oferta cada vez más amplia de referencias estéticas. Esta diversidad, valiosa en muchos casos, también plantea la necesidad de discernir qué elementos aportan verdaderamente valor a un proyecto.
Estilos, conceptos y tendencias actuales
El fenómeno de las fusiones estilísticas también forma parte de su análisis. A modo de ejemplo, menciona el estilo japandi —una fusión de influencias japonesas y escandinavas— según el director, esta tendencia evidencia cómo la creación de un nuevo término puede bastar para redefinir y presentar como innovador un concepto previamente establecido.
Por otro lado, comenta que el estilo mediterráneo, actualmente en boga, se ha simplificado a la combinación de paredes blancas, fibras naturales y una estética estacional asociada al verano. Esta visión, en ocasiones idealizada, no refleja la diversidad real de las zonas costeras. “El Mediterráneo no son solo casas impolutas en azul y blanco: también hay persianas de PVC y azulejos de los 80”, recuerda.
Otros estilos, como el industrial o el brutalista, también son objeto de revisión en el manual. En opinión de Rubio, una aplicación poco contextualizada del industrial puede derivar en espacios excesivamente fríos o impersonales, mientras que el brutalismo, centrado en materiales como el hormigón, debe equilibrarse con las necesidades de confort propias del entorno residencial. En el caso del estilo boho, apunta que su espíritu libre y creativo puede diluirse cuando no se acompaña de una selección cuidada de los elementos decorativos.
Incluso estilos más consolidados son revisados bajo esta óptica. El nórdico, que aportó en su momento funcionalidad y calidez, puede resultar excesivamente neutro si no se adapta al entorno y al usuario. El estilo clásico, por su parte, requiere una interpretación actualizada para mantener su carácter atemporal. En cuanto al contemporáneo, Rubio sugiere que su amplitud de definición requiere una especial atención para no perder coherencia conceptual.
En esta misma línea, menciona que estilos como el 'art déco' o el 'shabby chic' han sido interpretados a veces desde sus elementos más superficiales, dejando de lado la profundidad histórica o el sentido original de estas corrientes. También alude al 'wabi sabi', cuya filosofía basada en la belleza de lo imperfecto puede, en algunos casos, aplicarse sin una comprensión suficiente de su trasfondo cultural.
Más allá de los estilos, el manual también aborda conceptos y herramientas del interiorismo contemporáneo. Rubio destaca cómo términos como 'upcycling' —relacionado con la reutilización de materiales y mobiliario— o el uso del 'moodboard' como instrumento creativo, requieren una aplicación con criterio para no perder efectividad. Igualmente, subraya la importancia de la ergonomía, a menudo relegada en favor de lo visual, especialmente en contextos orientados a redes sociales.
En cuanto a la representación gráfica de los proyectos, advierte que los renders hiperrealistas, si bien útiles, pueden generar expectativas difíciles de cumplir cuando no se ajustan a las posibilidades reales. También reflexiona sobre el uso del término 'underground', que a su juicio se aplica a veces de forma ambigua, y sobre la estética neutra, que, aunque percibida como elegante, puede conducir a resultados poco expresivos si no se personaliza adecuadamente. Por último, se refiere al arte conceptual dentro del interiorismo, remarcando que su incorporación en los espacios debe considerar siempre la comprensión y el disfrute del usuario final.
Rubio también aborda dos conceptos especialmente relevantes en el discurso actual del sector: la sostenibilidad y el ‘mood’. En su opinión, la sostenibilidad debe ir acompañada de decisiones coherentes y no limitarse a una etiqueta de valor comercial. En cuanto al mood, señala que no debe quedarse en una atmósfera superficial, sino responder a una experiencia real de bienestar.
El interiorista afirma: “No todo lo que lleva la etiqueta de sostenible lo es, ni todo lo neutro es elegante. Y lo del mood, a veces, no deja de ser una excusa para poner velas. Al final, el estilo no se compra, se construye; y para eso no hace falta un nombre rimbombante, sino criterio.”
Con este enfoque, el manual propone una revisión pausada y crítica de las tendencias, invitando a diseñar espacios pensados para habitar, disfrutar y mantenerse vigentes en el tiempo, más allá de modas pasajeras.











