‘Orange is the new black’ en Gilda Haus
El proyecto de Codoo Studio transforma un histórico local de la calle San Mateo en un híbrido entre taberna, coctelería y club, donde el color, la luz y la flexibilidad espacial construyen una experiencia inmersiva en Gilda Haus: ‘the new place to be’.
En una ciudad donde la hostelería se ha convertido en uno de los principales laboratorios de experimentación para el diseño de interiores, Gilda Haus destaca como una de las intervenciones más singulares realizadas recientemente en Madrid. Ubicado en el número 6 de la calle San Mateo, en pleno barrio de Chueca, el establecimiento ocupa un local con una larga trayectoria vinculada a la vida nocturna de la capital y a la memoria colectiva de la denominada ‘Movida Madrileña’. El reto para Codoo Studio consistía en dotar de una nueva identidad a este espacio sin perder la intensidad urbana y social que históricamente había caracterizado al inmueble.
Detrás del proyecto se encuentran los arquitectos y diseñadores José David Costa y Sergio Ortiz, fundadores de Codoo Studio, quienes ya habían colaborado con las empresarias Yajaira Malavé y Cristina Bonaga en otros proyectos gastronómicos vinculados al universo de las gildas. Para esta nueva propuesta, el encargo iba mucho más allá del diseño de un restaurante o una coctelería. El objetivo era crear un espacio capaz de funcionar como taberna tradicional durante el día, convertirse en punto de encuentro para el afterwork y transformarse, llegada la noche, en una pista de baile acompañada por sesiones de DJ.
La respuesta del estudio se articula a través de una estrategia espacial basada en la flexibilidad. El local, con una superficie aproximada de 230 metros cuadrados, se organiza mediante diferentes áreas que modifican su protagonismo a lo largo de la jornada sin necesidad de grandes transformaciones físicas. La barra central actúa como corazón del proyecto, mientras que las bancadas perimetrales, los espacios de socialización y el escenario del fondo permiten que la actividad evolucione de manera natural según la hora del día.
Uno de los aspectos más interesantes de la intervención es la decisión de preservar la geometría original del local. Los diseñadores optaron por eliminar numerosos añadidos decorativos incorporados durante reformas anteriores para recuperar la claridad formal de la arquitectura existente. Esta operación permitió trabajar sobre una base más limpia y enfatizar la contundencia de los nuevos elementos incorporados, especialmente el mobiliario fijo y las grandes superficies cromáticas.
La inspiración conceptual procede de la obra del diseñador italiano Gianfranco Frattini y de una reinterpretación contemporánea de la llamada dolce vita madrileña. Lejos de reproducir de forma literal el lenguaje de los años setenta, el proyecto adopta algunos de sus códigos más reconocibles: el protagonismo del color, las superficies brillantes, la teatralidad de la iluminación y el uso de materiales táctiles capaces de generar atmósferas envolventes.
Todo al naranja
El color se convierte así en el principal recurso narrativo del interior. El naranja domina prácticamente todo el establecimiento, desde la moqueta hasta las tapicerías, pasando por pinturas de alto brillo y distintos revestimientos. Más que una elección estética, esta monocromía funciona como una herramienta para construir una identidad reconocible y generar una experiencia inmersiva. El resultado es un espacio que parece bañado por una luz permanente, donde las variaciones lumínicas modifican constantemente la percepción de las superficies y de los materiales.
La intensidad cromática se ve reforzada mediante acentos de azul eléctrico y naranja flúor, presentes en elementos estratégicos como la cabina del DJ, determinadas piezas de mobiliario y algunos detalles funcionales. Esta combinación introduce una tensión visual que evita la monotonía y aporta una dimensión más contemporánea al conjunto como un importante guiño al mundo del cine. De hecho, al más puro estilo de Lynch, Gilda Haus ofrece un universo fresco y moderno, incluso fetichista mediante el uso del terciopelo.
Otro de los pilares del proyecto es el diseño de la iluminación. Codoo Studio recupera el concepto de las luminarias espejadas y desarrolla dos grandes estructuras suspendidas que actúan como auténticas máquinas de luz sobre la barra y el escenario. Estos elementos, inspirados en las experimentaciones lumínicas del siglo XX, multiplican reflejos y generan una sensación escenográfica que transforma la percepción del espacio.
La interacción entre iluminación y materialidad resulta especialmente efectiva. El acero inoxidable de la gran barra central refleja destellos y movimientos, mientras que los espejos estratégicamente distribuidos amplifican la profundidad visual del local. Frente a estas superficies frías y reflectantes aparecen materiales de carácter más doméstico y sensorial, como el terciopelo, que aportan confort y suavidad. La convivencia entre ambos lenguajes genera un equilibrio entre sofisticación y cercanía, una cualidad fundamental para un establecimiento concebido como lugar de encuentro.
El mobiliario también participa de este juego de contrastes. Las mesas y sillas de aluminio evocan las tradicionales terrazas españolas y establecen un diálogo deliberado con el imaginario de la taberna popular. Sin embargo, al insertarse en un entorno dominado por el color, los reflejos metálicos y la iluminación teatral, adquieren una lectura completamente nueva, dotándola de gran personalidad, recuperando un diseño vintage claramente reconocible.
FICHA TÉCNICA
- Nombre del proyecto: Gilda Haus.
- Autores Proyecto: Jose David Costa – Sergio Ortiz (Codoo Studio).
- Arquitectura: Codoo Studio.
- Diseño Interior: Codoo Studio.
- Ingeniería (Estructura / Acústica / Instalaciones /: Innovacústica.
- Emplazamiento: San Mateo 6 28004 Madrid.
- Cliente / Promotor: Bayona.
- Fecha Proyecto: Diciembre 2023.
- Fecha Construcción: Inicio y final de obra Octubre 2023 – Diciembre 2023.
- Superficie: 230 m2.
- Fotografía: Germán Saiz.




















