Inspiración gaudiniana desde la materia para definir un proyecto con identidad
El estudio de arquitectura Mesura ha diseñado el nuevo espacio comercial de Aesop en la avenida Diagonal de Barcelona, un proyecto que apuesta por la materialidad, la luz y la experiencia sensorial para reinterpretar la identidad de la marca en el contexto urbano local.
La historia que se esconde detrás de la tienda Aesop en Barcelona es un acto de romanticismo hacia la historia de la arquitectura local, la recuperación de la propia materia y enfatizar la belleza de la imperfección.
Y es que el proceso de construcción de este establecimiento se aleja de un proyecto retail al uso. El equipo de Mesura llevó al extremo el objetivo del cliente de conseguir que esta nueva tienda tuviera la esencia de la ciudad. Y qué más emblemático que la Sagrada Familia. Para ello, se propusieron incorporar en el diseño piedras rescatadas del proceso constructivo de la Basílica de Gaudí, pero el proceso de selección no fructificó. Se requirió repensar el proyecto y a partir de la investigación focalizaron la mirada en la piedra de Montjuïc, material propio de muchos edificios del siglo XVIII y XIX. Y, en este proceso, descubrieron la cantera Barbany que aún conservaba restos de demolición de estructuras decimonónicas como arcadas, zócalos y antiguas fuentes de esta tradicional roca sedimentaria de color crema.
Con este material, el proyecto pretende resaltar la belleza de la piedra creando un espacio que sirva de lienzo en blanco. Para ello, las paredes de estuco texturado se yuxtaponen con el elegante acabado del suelo y el refinado techo de estuco. Los elementos de acero inoxidable se seleccionaron cuidadosamente para añadir funcionalidad al espacio y realzar el atractivo de las piedras y de la tienda. Es un juego de contrastes entre ligereza y delicadeza, por un lado, y densidad, grosor y peso, por otro.
Pero, ¿cómo tratar estos residuos de obra en un proyecto retail? Y es que el equipo de Mesura disponía de bloques imperfectos, en algunos casos con una altura de 2,70 metros que debían ocupar un espacio muy reducido en anchura y paredes que limitaban la posición de las tenazas para levantar las piedras. Tras numerosas pruebas e iteraciones, se seleccionaron 78 piedras que fueron numeradas y paletizadas estratégicamente, cada una fue colocada meticulosamente en un orden preciso para el montaje, listas para emprender una nueva vida.
Proceso de ‘Anastilosis’
Mesura ha denominado a este proceso entre creativo, arquitectónico y nostálgico ‘Anastilosis creativa’, cuyo término griego ‘anastilosis’ se refiere a la reconstrucción de monumentos antiguos uniendo sus partes dispersas con la mayor precisión posible. Como la arquitectura ancestral, tomando de referencia las termas griegas y romanas donde la piedra cobra gran importancia en estos espacios sociales y de purificación, el estudio trabajó con la misma idea de disponer cada forma de piedra y proceder con su ensamblaje con una construcción imperfecta, pero bella a la vez, con precisión, moviendo cada piedra de forma individual por métodos tradicionales.
El resultado es una intervención que dialoga con el entorno y con la tradición arquitectónica mediterránea. Mesura ha trabajado a partir de una paleta reducida de materiales, donde predominan los acabados minerales y las superficies continuas, con el objetivo de generar una atmósfera sobria y atemporal.
Uno de los elementos centrales del proyecto es el uso del mortero pigmentado, aplicado de forma artesanal sobre paredes y mobiliario. Este recurso permite unificar el espacio y dotarlo de una textura homogénea, que refuerza la sensación de continuidad. El resultado es un interior envolvente que elimina jerarquías visuales y centra la atención en la experiencia del usuario.
Asimismo, la disposición del mobiliario responde a una lógica funcional y clara. Las piezas, integradas en la arquitectura, organizan el recorrido del visitante sin imponerlo, favoreciendo una interacción pausada con los productos. Este planteamiento se alinea con la filosofía de Aesop, basada en la atención al detalle y en la calidad de la experiencia.
La iluminación desempeña también un papel clave. El proyecto ha contado con la colaboración de los Lighting Designer de La Invisible, para combinar luz natural y artificial para resaltar las cualidades de los materiales y generar diferentes percepciones a lo largo del día. La entrada de luz desde la fachada se filtra hacia el interior, contribuyendo a crear un ambiente cálido y acogedor.
Mesura plantea así un espacio que trasciende la función comercial para convertirse en una experiencia arquitectónica. La tienda no se limita a exponer productos, sino que construye un relato a través de los materiales, la escala y la luz recuperando, no solo materiales tradicionales, sino un sistema constructivo ancestral.


















