Este proyecto en Tarragona deja atrás la compartimentación excesiva y apuesta por la fluidez espacial
Eloi Camacho Arquitectura convierte la luz en protagonista de la reforma en un piso en Reus
Eloi Camacho Arquitectura ha transformado un piso de 100 m² en Reus (Tarragona) mediante una reforma integral centrada en la claridad espacial y la luz natural. La intervención libera los espacios, integra salón, comedor y cocina en un único ambiente continuo, e introduce elementos como una celosía de roble que delimita sin obstaculizar la luz, convirtiendo la cocina en el nuevo corazón del hogar y reorganizando la vida doméstica con coherencia y amplitud.
En un piso de 100 m² situado en Reus (Tarragona), el estudio Eloi Camacho Arquitectura ha planteado una reforma integral orientada a maximizar la claridad espacial y la entrada de luz natural. La vivienda original contaba con una distribución compartimentada que desaprovechaba parte de su superficie útil y relegaba el pasillo y otras zonas de tránsito a espacios oscuros y de baja calidad ambiental.
El proyecto se basa en un principio central: liberar el espacio para permitir que la luz natural fluya a lo largo de toda la vivienda. Para ello, se eliminan varios tabiques que fragmentaban la zona de día, incluido el que cerraba la cocina, concebida originalmente como estancia independiente. La integración de salón, comedor y cocina en un único espacio continuo genera una mayor sensación de amplitud y refuerza la relación entre los distintos usos cotidianos de la casa.
Una celosía de madera sustituye un tabique
La intervención también redefine la relación entre la zona de día y el área más privada de la vivienda. El muro que separaba el salón del pasillo de acceso a las habitaciones fue reemplazado por un elemento más ligero y permeable. En su lugar, una celosía de lamas de madera natural de roble delimita los espacios sin obstaculizar las vistas ni el paso de la luz, generando un filtro cálido que aporta profundidad y continuidad visual.
La cocina, nuevo corazón de la vivienda
En el nuevo esquema doméstico, la cocina se consolida como el corazón de la vivienda, un espacio luminoso, acogedor y plenamente integrado en la vida diaria de sus habitantes. Concebida como un área abierta, se articula en torno a una isla central que funciona tanto como superficie de trabajo como lugar de encuentro, favoreciendo la interacción y la vida compartida.
El sistema se organiza mediante una composición equilibrada de muebles altos y bajos que integran las zonas de trabajo —fregadero y cocción— junto a un frente de columnas de suelo a techo que alberga los electrodomésticos y optimiza el almacenamiento. La capacidad se amplía mediante módulos superponibles, que aprovechan toda la altura disponible hasta el techo y refuerzan la sensación de orden y continuidad.
La paleta serena y luminosa, en blanco y olmo claro, con detalles en negro como contraste, refuerza la atmósfera cálida y contemporánea del espacio. “Más que añadir elementos, la intervención consistió en retirar lo superfluo para que la vivienda pudiera expresarse con claridad. La luz se convierte en el verdadero material del proyecto, articulando los espacios y estableciendo nuevas relaciones entre ellos. La cocina, en este sentido, deja de ser una pieza aislada para convertirse en el lugar donde la vida doméstica sucede de manera natural y compartida” explica el arquitecto Eloi Camacho. El resultado es un piso más abierto, luminoso y coherente, donde la intervención en la arquitectura interior reorganiza la vida doméstica y sitúa la cocina como el nuevo centro de gravedad del hogar.


















