Un estudio de la luz, la madera de roble, las formas curvas y las amplias superficies acristaladas generan una atmósfera sofisticada y atemporal
Júlia Brunet redefine una oficina industrial en un espacio cálido y funcional
El estudio Júlia Brunet ha convertido unas oficinas obsoletas en Terrassa en un espacio de 190 m² que combina funcionalidad, estética y bienestar. Mediante la eliminación de falsos techos, la restauración de claraboyas y el uso estratégico de madera de roble, formas curvas y grandes ventanales, se logra un entorno laboral abierto, sereno y lleno de luz, adaptado a las necesidades de la empresa sin perder sofisticación ni armonía visual.
El estudio consistió en la transformación de unas oficinas anticuadas, ubicadas en un polígono industrial de Terrassa (Barcelona), en un espacio de trabajo funcional, elegante y confortable. Fotógrafo Oriol Gómez.
El proyecto del estudio Júlia Brunet consistió en la transformación de unas oficinas anticuadas, ubicadas en un polígono industrial de Terrassa (Barcelona), en un espacio de trabajo funcional, elegante y confortable. La intervención tuvo como objetivo adaptar la sede de una empresa dedicada al suministro de laboratorios a un entorno que reflejara valores como serenidad, equilibrio y armonía. “Desde el inicio apostamos por una intervención consciente y transformadora que nos hiciera olvidar ese ambiente frío de polígono industrial, tan característico de cualquier oficina de antaño. Para ello, eliminamos antiguos falsos techos, iluminación fluorescente y compartimentaciones opacas para dar paso a un diseño abierto, luminoso y lleno de calidez”, explica Mireia Torruella, CEO del estudio de interiorismo Júlia Brunet.
El nuevo interior incorpora paredes curvas, grandes superficies acristaladas y claraboyas restauradas que permiten la entrada de luz natural, favoreciendo una distribución fluida y continua. La ausencia de ángulos marcados y el uso de madera de roble contribuyen a generar una atmósfera serena, sofisticada y atemporal.
Distribución abierta y coherente
La oficina cuenta con una planta rectangular de 190 metros cuadrados, que ha facilitado una distribución acorde a las necesidades de la compañía. La zonificación propuesta por el estudio Júlia Brunet integra las distintas áreas de trabajo bajo un mismo lenguaje estético, de manera fluida y armoniosa. En un extremo se ubica una sala de reuniones con capacidad para 14 personas, conectada visualmente con la zona de trabajo tipo ‘Open Space’ mediante ventanales de gran formato que permiten la entrada de luz natural y ofrecen una visión amplia del conjunto de la oficina.
En el extremo opuesto se encuentran los despachos directivos, que, aunque más privados, mantienen la relación visual con el entorno. La ubicación estratégica y el uso de cerramientos acristalados permiten preservar la privacidad sin comprometer la transparencia ni la iluminación natural.
La oficina cuenta con una planta rectangular de 190 metros cuadrados, que ha facilitado una distribución acorde a las necesidades de la compañía. Fotógrafo Oriol Gómez.
Elementos cómplices para zonificar
La selección de pavimentos ha sido un elemento clave en la definición de los distintos ambientes. En las zonas principales —sala de reuniones y despachos directivos— se ha utilizado parquet natural por su calidez y carácter distintivo. Para las áreas operativas y de circulación, se ha empleado un revestimiento vinílico tejido (Bolon), que combina resistencia y estética contemporánea. En los espacios de servicio, como el office y los baños, se ha instalado porcelánico de tonos neutros (Florim), que también reviste las paredes, asegurando durabilidad y continuidad visual.
En las áreas operativas y de circulación se emplea revestimiento vinílico tejido (Bolon) por su resistencia y estética contemporánea, mientras que en el office y los baños se utiliza porcelánico de tonos neutros (Florim), también aplicado en paredes para garantizar durabilidad y continuidad visual. Fotógrafo Oriol Gómez.
Un cuidado estudio de la luz
La recuperación de las claraboyas originales ha sido determinante para optimizar la entrada de luz natural, contribuyendo a generar una sensación de amplitud y bienestar en el espacio. La iluminación, considerada un elemento esencial en los proyectos del estudio, se ha integrado arquitectónicamente mediante luz indirecta perimetral y luminarias decorativas en puntos estratégicos. Los modelos Lámina de Santa & Cole proporcionan calidez y elegancia a los despachos y a la sala de reuniones, mientras que los modelos Strand de Muuto y Dipping de Marset se han incorporado en el office para añadir un carácter más informal.
Este proyecto refleja cómo el diseño de interiores puede transformar un espacio técnico en un entorno funcional y acogedor, que combina estética y practicidad, con una aproximación humanista y sostenible al entorno laboral.
La recuperación de las claraboyas originales ha sido determinante para optimizar la entrada de luz natural. La iluminación como elemento esencial en los proyectos del estudio, se ha integrado arquitectónicamente mediante luz indirecta perimetral y luminarias decorativas en puntos estratégicos. Fotógrafo Oriol Gómez.








