El arquitecto español firma un manifiesto sensorial para transformar el hogar en refugio veraniego
Antonio Matrēs Design propone una nueva estética para el interiorismo de verano
Antonio Matrēs Design redefine el lujo veraniego con un enfoque que combina inteligencia climática, elegancia matérica y sensibilidad estética. ¿Su propuesta? Seis claves para habitar la estación más desafiante con ligereza, sin renunciar al diseño.
1. Materiales que respiran
El lino lavado, el bouclé ligero o el algodón gofrado se convierten en arquitecturas textiles que dejan pasar el aire. Superficies como el travertino apomazado en tonos claros o el barro cocido artesanal refrescan y aportan memoria. La madera, tratada sin barnices densos, respira como una piel más.
2. Luz domesticada, no bloqueada
Cortinas de lino sin forro, visillos etéreos o estores tipo screen, matizan la luz sin amputarla. Fuera, toldos automatizados en tejidos técnicos amplían la sombra con precisión y elegancia.
3. Paleta térmica emocional
El blanco puro se sustituye por neutros suaves: gris perla, beige cálido, verdes desaturados... Tonos que enfrían la mirada y amplifican el espacio.
4. Mobiliario que levita
Sofás elevados, sillas de rejilla, mesas con sobre ligero: piezas que permiten respirar al aire y a la vista aportando esta ligereza visual y funcional.
5. Verde con intención
El ficus lyrata, con su porte escultórico; el helecho de Boston, ideal para espacios húmedos; el jazmín trepador, que perfuma y sombrea patios interiores; el poto colgante, siempre verde y generoso. Más que decoración, estas plantas regulan la temperatura, purifican y aportan vida. El diseño se vuelve botánico, orgánico, casi terapéutico.
6. Climatización invisible
Pinturas minerales, aislantes naturales, ventiladores silenciosos, domótica al servicio del confort. Porque el verdadero lujo es el que no se ve.
El verano como experiencia sensorial
Matrēs propone una arquitectura que no solo protege, sino que interpreta el clima, lo convierte en estímulo y lo transforma en bienestar. En tiempos de exceso, esta visión ofrece un lujo sobrio, sensato y profundamente humano.
“No se trata de imponer formas, sino de crear condiciones. Que el aire fluya. Que la luz no abrase. Que el espacio toque el alma”, Antonio Matrēs.










