Elegante. Eficiente. EMBLEM.
En el corazón de la metrópoli de Lille, en el norte de Francia, el proyecto Emblem deja una huella arquitectónica destacada: el llamativo complejo de uso mixto combina el lujo contemporáneo, la elegancia y la construcción sostenible en una visión de diseño clara. Con 17 plantas residenciales y nueve de oficinas, el edificio redefine los entornos urbanos de vida y trabajo y muestra de manera ejemplar cómo las soluciones innovadoras de Saint-Gobain Glass y Swisspacer Saint-Gobain pueden contribuir de manera decisiva a la calidad arquitectónica y a la eficiencia energética de los edificios modernos.
Ya a primera vista, la fachada caracteriza el aspecto de Emblem y le confiere una fuerte presencia en el paisaje urbano de Lille. Al mismo tiempo, desempeña un papel funcional central: regula la luz, el calor y la energía, y es un componente esencial del concepto global sostenible del proyecto. El método de construcción y las soluciones de fachada fueron fundamentales para que el proyecto obtuviera la prestigiosa certificación BREEAM con la calificación ‘Excelente’.
“El proyecto surgió en un espíritu de diálogo constante entre todos los socios. Cumple con los objetivos iniciales en cuanto a imagen, confort y rendimiento, al tiempo que subraya su fuerte identidad en el contexto urbano. La complejidad de los retos arquitectónicos, técnicos y ecológicos exigió una estrecha colaboración interdisciplinar. Esta inteligencia colectiva permitió afinar las decisiones, en particular en lo que respecta a la fachada, y garantizar la coherencia entre la intención arquitectónica y su ejecución”, explica Gaëlle Hamonic, cofundadora del estudio de arquitectura Hamonic + Masson & Associés y arquitecta del proyecto Emblem.
Excelencia arquitectónica y de ubicación
Desde el punto de vista arquitectónico, el edificio destaca por su elegante lenguaje de formas suavemente curvadas, que irradia dinamismo y ligereza. Las fachadas curvas, cuidadosamente diseñadas y totalmente acristaladas, ofrecen unas vistas únicas del Parc Matisse y del casco antiguo de Lille, mientras que las amplias terrazas y un jardín paisajista completan el lujoso ambiente de trabajo y de vida. El elegante diseño de Emblem hace que el edificio se convierta en un punto de referencia imprescindible en la capital de la región de Hauts-de-France.
Los arquitectos de Hamonic + Masson & Associés concibieron el edificio con el objetivo de crear un elemento de unión entre la ciudad, la naturaleza y el uso: “Con sus líneas curvas y los espacios exteriores de cada vivienda, el edificio se integra en el terreno y se convierte en un paisaje dentro del paisaje. Como auténtico manifiesto del placer de vivir, hace visible el ‘deseo’ —y, con ello, el impulso- de comprometerse con la vida en la ciudad”, afirma Hamonic.
Uno de los mayores retos consistió en encontrar el equilibrio adecuado entre la expresión arquitectónica y el rendimiento medioambiental. Las amplias fachadas acristaladas, que son fundamentales para la calidad de los espacios y la relación con el paisaje urbano, debían cumplir con estrictos requisitos térmicos. Por ello, el trabajo en la envolvente del edificio resultó especialmente exigente y determinante para el proyecto.
La fachada: una simbiosis de elegancia y eficiencia
Para satisfacer estos elevados requisitos de diseño y técnicos, se optó por las soluciones de acristalamiento de alto rendimiento de Saint-Gobain Glass. “La colaboración con Saint-Gobain surgió de forma natural a raíz de los retos del proyecto. Ya en las primeras fases de diseño quedó claro que la fachada sería un elemento estructurante, tanto desde el punto de vista arquitectónico como urbanístico y ecológico. En este contexto, nos pareció imprescindible rodearnos de actores capaces de abordar el proyecto, comprender sus intenciones y aportar conocimientos técnicos que estuvieran en consonancia con nuestro enfoque”, afirma Hamonic.
Entre otros, se utilizó el vidrio de protección solar altamente selectivo Cool-Lite® Xtreme 70/33, desarrollado específicamente para conceptos de fachada exigentes. Con una transmisión de luz del 70 %, el vidrio garantiza interiores luminosos y bañados de luz, así como un alto nivel de confort visual. El resultado son temperaturas ambientales agradables durante todo el año, así como un consumo energético notablemente menor.
Este alto rendimiento energético se complementó con el uso de Cool-Lite® St Bright Silver. Este acristalamiento de protección solar destaca no solo por sus propiedades funcionales, sino también por su extraordinaria estética en la fachada, con una superficie plateada brillante y reflectante que le confiere un aspecto contemporáneo y de alta calidad. De este modo, la fachada no solo se convierte en una envolvente energética, sino también en un elemento de diseño arquitectónico que subraya el carácter exclusivo del Emblem.
La elección de las barras espaciadoras demuestra, además, que el tema de la sostenibilidad se ha tenido en cuenta hasta en el más mínimo detalle: Swisspacer Ultimate garantiza una conductividad térmica impresionantemente baja en el borde del vidrio aislante y, según las directrices reconocidas internacionalmente, se encuentra entre los mejores espaciadores de borde cálido del mundo. Esto permite obtener bajos valores ‘u’ (valores transmitancia térmica para ventanas y fachadas), lo que conlleva el correspondiente ahorro de energía y reducción de emisiones de CO₂. El borde cálido evita la formación de condensación y reduce el riesgo de moho, contribuyendo así a un confort habitacional notablemente mejorado. Además, los documentos DAP y FDES proporcionan datos transparentes sobre el impacto medioambiental de Swisspacer Ultimate.
Gaëlle Hamonic también lo confirmó en su elección: “La decisión de optar por los productos de Saint-Gobain formó parte de una reflexión exhaustiva sobre la calidad de la envolvente del edificio. Las propiedades térmicas, en combinación con las barras espaciadoras Swisspacer, permitieron alcanzar un alto nivel de eficiencia energética sin renunciar a la transparencia y la esbeltez de las fachadas. Los productos se integraron a la perfección en el diseño arquitectónico del proyecto, lo cual fue un punto esencial para nosotros”.
La sostenibilidad es una prioridad
Entre otras cosas, gracias a la combinación inteligente de las diferentes soluciones de Saint-Gobain, el edificio cumple con los más altos requisitos de eficiencia energética, confort y diseño. Esto también se refleja en la certificación BREEAM ‘Excellent’ obtenida, una acreditación reconocida internacionalmente que certifica el rendimiento sostenible de los edificios y que, además de los aspectos medioambientales y energéticos, tiene en cuenta criterios de salud y bienestar, como la luz natural y el clima interior. El acristalamiento de Saint-Gobain contribuye de manera significativa a ello, ya que reduce el consumo energético, lo que a su vez reduce la huella de carbono, al tiempo que ofrece soluciones de fachada duraderas y de bajo mantenimiento.
“La sostenibilidad se consideró un componente esencial del proyecto y no un objetivo adicional. Es un hilo conductor que recorre todas las decisiones, desde el diseño de la envolvente del edificio hasta el confort de uso y la durabilidad de los materiales. La eficiencia energética lograda, en particular gracias a la fachada de vidrio, refleja el deseo de diseñar edificios responsables, sostenibles y adaptados a la región”, explica Hamonic.
El proyecto es, por tanto, un ejemplo del papel de Saint-Gobain como socio para la construcción del futuro, en la que el diseño, el confort y la responsabilidad ecológica y urbanística se fusionan armoniosamente.





















































































