Las soluciones decorativas de Kriskadecor lucen en la fachada de Ginza 41
Experiencia sensorial en un restaurante de inspiración japonesa
Este traslado también supuso una oportunidad única para diseñar una fachada llamativa, que cautivara a los transeúntes y convirtiera el restaurante en un punto de referencia visual en una de las calles más transitadas de Andorra. Los promotores del proyecto compartían esta ambición y buscaban una solución visualmente impactante.
Con 13,7 metros de ancho y 3,4 metros de alto, la nueva fachada de Ginza 41, propiedad del piloto de motociclismo Aleix Espargaró, se ha convertido en parte integral de su identidad. Define la entrada, sirve como punto de encuentro y se ha consolidado como referencia dentro del paisaje urbano. Como describe la arquitecta Àfrica Sabé: “Todos los que pasan por delante se detienen un momento para contemplarla. El tiempo parece detenerse mientras se preguntan qué tipo de experiencia les espera en el interior”.
Y añade que “la idea de incorporar cadenas de aluminio en la fachada surgió de la imagen de las cortinas de cadena tradicionales, que recuerdan las antiguas casas familiares. Estas cadenas evocan recuerdos de vacaciones, buena comida y una sensación de tranquilidad. Queríamos recrear esas sensaciones y, al mismo tiempo, establecer una conexión con Japón, ofreciendo un adelanto de la experiencia que espera a los comensales en el interior del restaurante”.
La fachada, de doble capa, presenta una imagen de alta definición de inspiración japonesa, meticulosamente elaborada con 15 colores RAL que realzan su impacto visual. Las cadenas de aluminio recubiertas de epoxi se integran a la perfección con los elementos de madera, aportando calidez a una estructura metálica que se integra armoniosamente en su entorno.
Este equilibrio de materiales refuerza el carácter acogedor y distintivo del proyecto, haciendo que el diseño sea verdaderamente único. El proceso creativo fue un esfuerzo colaborativo entre el estudio de diseño Kriskadecor y Auxini, que dio como resultado una solución visualmente impactante y funcional.
La fachada no solo mejora la visibilidad del restaurante, sino que también crea una experiencia memorable tanto para clientes como para transeúntes.
La evolución de las cortinas metálicas
Desde sus orígenes en 1926 en Montblanc (Tarragona), Kriskadecor ha transformado una necesidad doméstica, como fue en su momento proteger una pastelería de los insectos sin renunciar a la ventilación, en un objeto de diseño, mediante la creación de una cortina de eslabones metálicos que, inicialmente, estaban fabricadas en hierro.
En la década de los cincuenta, la segunda generación familiar sustituyó el hierro por aluminio anodizado, reduciendo el peso y permitiendo una rica variedad de acabados coloreados mediante anodizado, abriéndose paso a grandes posibilidades estéticas.
Esta transformación permitió a la compañía diseñar modelos más grandes y, sobre todo, ligeros como antesala de sus propuestas arquitectónicas y de diseño interior.
De hecho, las cortinas metálicas de Kriskadecor se han convertido en una interesante estrategia decorativa que destaca por su personalización técnica, para convertirse en piezas que dialogan con la arquitectura, la luz, el color y el movimiento. Pero, por encima de todo, estas míticas cortinas forman parte de la memoria de muchos hogares españoles que, con el tiempo, han conseguido reinventarse y ofrecer interesantes propuestas para interioristas y arquitectos.
Más allá de su llamativa estética, uno de los principales retos del proyecto fue integrar las cuatro ventanas del hotel situadas sobre el restaurante, garantizando una ventilación adecuada sin comprometer el diseño general. Para lograrlo, se eligió el sistema KDO Fixed, una solución diseñada específicamente para revestimientos a gran escala mediante cadenas de aluminio tensadas.
Este sistema ofrece una personalización total en cuanto a tamaño, forma y color, lo que permite reproducir imágenes, patrones y logotipos con precisión, gracias a la tecnología propia y a una paleta dinámica de colores RAL probados bajo la exposición solar.
Desde el exterior, la fachada presenta un aspecto sólido y privado, mientras que, desde el interior, la transparencia de las cadenas garantiza una visibilidad sin obstáculos y mantiene una conexión visual con el entorno. Además, la estructura ayuda a reducir la transferencia de calor de la luz solar directa, al tiempo que permite la ventilación natural.
Diseñado y probado para soportar presiones estáticas de viento superiores a 210 km/h, el sistema garantiza una estructura segura y duradera. Su ligereza y flexibilidad permiten una integración perfecta en diversas tipologías arquitectónicas, lo que lo hace fácil de instalar y de bajo mantenimiento.
FICHA TÉCNICA
- Promotor: Ginza 41 S.L. – Play 41 Group.
- Diseño interior, iluminación, gestión del proyecto y coordinación de la obra: Àfrica Sabé.
- Arquitectura e ingeniería: Eva Dalmau.
- Construcción: Auxini SAU
- Fotografía: Álvaro Valdecantos




























































