Forma parte de la 19ª Exposición Internacional de Arquitectura – La Biennale di Venezia
El Pabellón de la Santa Sede presenta Opera Aperta, una práctica activa de restauración con la participación de arquitectos españoles
Comisariado por Marina Otero Verzier, arquitecta, comisaria e investigadora, y Giovanna Zabotti, directora artística de Fondaco Italia y preciamente comisaria del Pabellón de Venecia, Opera Aperta transforma el Complejo de Santa Maria Ausiliatrice en Castello en un laboratorio vivo de reparación colectiva. La dirección artística y el proyecto arquitectónico están a cargo de Tatiana Bilbao Estudio (Tatiana Bilbao, Alba Cortés, Isaac Solís Rosas, Helene Schauer) y MAIO Architects (Anna Puigjaner, Guillermo López, María Charneco, Alfredo Lérida), dos estudios internacionales reconocidos por su enfoque experimental, sostenible y social de la arquitectura.
Durante los próximos siete meses, el proyecto dará nueva vida al Complejo de Santa Maria Ausiliatrice, situado en el distrito de Castello, con una extensión de aproximadamente 500 metros cuadrados y numerosos elementos de relevancia artística y cultural. El edificio data de 1171, cuando fue fundado como hospicio para peregrinos; más tarde se convirtió en el hospital más antiguo del centro histórico y fue transformado en el siglo XVIII para albergar un asilo, una escuela y un internado. En 2001, el Ayuntamiento de Venecia lo destinó a actividades culturales y durante los próximos cuatro años será gestionado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, que está llevando a cabo su restauración como legado duradero para la ciudad y su comunidad.
Opera Aperta tiene como objetivo revalorizar lo que ya existe, restaurar en lugar de sustituir, repensar las grietas no como defectos a eliminar, sino como aperturas hacia nuevos significados. Desde su apertura, el Pabellón de la Santa Sede será un espacio en constante transformación y acogerá el trabajo colectivo, junto al de los estudios de arquitectura, de asociaciones y realidades vivas de Venecia, invitadas a aportar sus habilidades y conocimientos para crear un proyecto abierto a toda la comunidad, ofreciendo una visión de esperanza para el futuro de la arquitectura, que valore el mundo existente y a quienes lo habitan.
Los trabajos de restauración del edificio, visibles al público de martes a viernes, están a cargo de artesanos locales y restauradores especializados en la recuperación de obras en piedra, mármol, terracota, pintura mural y sobre lienzo, estuco, madera y metal.
Dentro del complejo, un sistema de tejidos envuelve delicadamente las superficies del edificio, dejando aberturas que permiten el movimiento y ofrecen vistas de los trabajos de restauración. Los andamios móviles, que apoyan las obras, también funcionan como mobiliario, proporcionando espacio para los equipos y dividiendo el espacio, permitiendo diferentes configuraciones.
Paralelamente, la UIA–Universidad Internacional del Arte realiza una serie de talleres de restauración y rehabilitación, con el fin de transmitir a las nuevas generaciones técnicas tradicionales y garantizar la continuidad de los oficios, fortaleciendo un compromiso a largo plazo con la conservación de estas habilidades.
Opera Aperta no es una obra terminada, sino un lugar de intercambio constante, participación y compromiso, profundamente enraizado en la comunidad.
La participación de la Santa Sede en esta edición de la Biennale Architettura 2025 y en la próxima edición de la Biennale Arte 2026 cuenta nuevamente con el apoyo principal de Intesa Sanpaolo, que ha decidido respaldar al Dicasterio para la Cultura y la Educación en este recorrido artístico y humano. El proyecto también cuenta con el apoyo de dst group, un grupo portugués que opera en los sectores de la ingeniería y la construcción.


































