¿Cómo recuperar la arquitectura vernácula y adaptarla a las necesidades actuales?
'Arquitectura en Corto' organizó el pasado 17 de septiembre la proyección del cortometraje Amarar, en el Espacio Arquia de Madrid. El documental, dirigido por Marc Hierro, presenta el proyecto sostenible del mismo nombre, desarrollado por el estudio mallorquín Aulets Arquitectes.
El proyecto tiene como objetivo recuperar el Pinus halepensis (pino mallorquín), que representa alrededor del 90% del bosque de Mallorca, como recurso para la economía local, contribuyendo a la regeneración de los ecosistemas y a la activación de toda la cadena de valor, desde la gestión forestal hasta la artesanía, la industria, el diseño, la arquitectura y la edificación. En el marco de Amarar, el estudio transforma el pino en muebles contemporáneos de alto valor artesanal. Su nombre se inspira en una técnica tradicional mallorquina de tratamiento de la madera que consiste en sumergirla en agua para aumentar su durabilidad.
Tras la proyección, tuvo lugar una mesa redonda en la que participaron Francisco Cifuentes ‘Cifu’ y Sebastián Martorell, fundadores de Aulets Arquitectes e impulsores del proyecto. Andrea Sassi, comisario y fundador de Arquitectura en Corto, se refirió a ellos como un estudio que “habla de madera, de tierra, de piedra, pero no solo de eso, sino también de los oficios relacionados, tanto por una cuestión de reducción de la huella de carbono como por conservar la identidad de un territorio y de un pueblo”. En la mesa redonda estuvieron acompañados por el arquitecto y profesor Albert Cuchí, autor del artículo Construir el territorio, publicado recientemente en el n.º 235 de El Croquis, monográfico dedicado a la obra arquitectónica del estudio.
Francisco Cifuentes y Sebastián Martorell explicaron cómo, a partir de un fuerte temporal con vientos de 160 km/h que llegó a partir los pinos por la mitad, nació el proyecto Amarar. “Cuando vimos los efectos de la tormenta pensamos: ‘¿Qué podemos hacer?’”, comentó Francisco Cifuentes. El arquitecto relató cómo el desarrollo de materiales vinculados a los combustibles fósiles y la progresiva desindustrialización han provocado que la utilización de los recursos locales sea residual, hasta el punto de que la madera y los bosques han quedado prácticamente abandonados. “Abandonas el territorio, los materiales, unas maneras de hacer y unas técnicas”, sentenció, apuntando también la necesidad de recuperar esas prácticas de manera industrializada para dar respuesta a las necesidades de habitabilidad actuales.
Por su parte, Sebastián Martorell señaló la necesidad de volver a construir con materiales locales, “tanto desde el oficio del arquitecto como desde el del constructor” y crear productos de alto valor añadido que beneficien a toda la cadena; algo que pretende Amarar. “Nuestro primer paso fue recolectar troncos del pino mallorquín para hacer mobiliario. Después, empezamos a hacer carpinterías interiores y exteriores y ahora ya estamos haciendo diferentes pruebas para realizar estructuras”, explicó. En este sentido, puso como ejemplo la piedra de marés, de la que todavía se conserva una cultura constructiva que permite saber “lo bueno y lo malo del material”.
El profesor Albert Cuchí destacó la necesidad de empezar a entender los materiales, su relación con el territorio y sus limitaciones, comprendiendo sus ciclos para recogerlos y después devolverlos adecuadamente. Asimismo, explicó cómo las sociedades industriales han alterado esos ciclos, aumentando la velocidad de extracción sin que las consecuencias fueran inmediatas, pero ocasionando algunos de los problemas que tenemos hoy en día. “Hemos desequilibrado los ciclos globales y ahora hay que volver a reequilibrar. La arquitectura juega un papel muy importante en ese proceso”, sentenció.
Durante la mesa redonda, los ponentes hablaron de dos edificios en concreto. Uno de ellos fue la Llotja de Palma, diseñada por Guillem Sagrera en el siglo XV y estudiada en profundidad por Francisco Cifuentes durante su tesis doctoral. Cifuentes destacó el uso mayoritario de un solo material, la piedra de Santanyí, así como la repetición y estandarización de las piezas en el edificio. “La arquitectura vernácula es como un mapa de recursos que nos permite entender el territorio”, explicó Cifuentes.
También hablaron sobre el trabajo de rehabilitación que Aulets está realizando en Can Lis, la obra del arquitecto danés Jørn Utzon, quien, en palabras de Cifuentes, realizó “un ejercicio de cómo construir con piedra marés” a partir de la cultura constructiva de Mallorca. Ambos ejemplos sirvieron para demostrar que la recuperación del conocimiento de las formas tradicionales de construir no significa reproducirlas, sino aprender de ellas y adaptarlas a las condiciones actuales. Martorell profundizó en esta reflexión, señalando que las técnicas tradicionales se han desarrollado durante siglos en relación con elterritorio y el clima, pero que ahora “tenemos nuevos requerimientos”. Una reflexión que Cuchí completó: “Tenemos un clima cambiante, que va a continuar cambiando, por lo que el reto va a ser dinámico”. “Cuando te preguntas: ‘¿Por qué ese edificio es de ese material?’ Es porque de la relación entre los recursos y las necesidades que hay en ese momento se busca el resultado más óptimo en esa conjunción”, explicó Albert Cuchí. Y sentenció: “Creo que, cuando se vive en un territorio, hay que ir recuperando esas relaciones, que también tienen mucho que ver con los oficios”.
Francisco Cifuentes, Albert Cuchí, Sebastián Martorell y Andrea Sassi. © Jaime Erice.
Amarar forma parte del ciclo de proyecciones de 2026 que Arquitectura en Corto organiza en Madrid, en el Espacio Arquia, comisariado por su fundador, Andrea Sassi. El evento contó con el patrocinio de la Fundación Arquia, la marca de sistemas de carpintería de aluminio reciclado Technal y la revista El Croquis, y con el apoyo de Green Building Council España.
Arquitectura en Corto lleva la arquitectura al cine con el objetivo de hacerla más atractiva para la gente y más divertida para los arquitectos. Utiliza el cortometraje y el documental como lenguajes expresivos que aportan frescura, emoción y cuentan historias sobre la creación arquitectónica, el uso de los edificios y su interacción con la sociedad. Organiza eventos en espacios singulares en los que las películas se proyectan en la gran pantalla y los autores, protagonistas y expertos pueden dialogar con el público, creando momentos lúdicos y culturales. Desde 2017 ha realizado 78 eventos en 11 ciudades, sumando 61 cortometrajes, 127 ponentes y 5.450 asistentes.




























































































