GeoNovatek eleva la cimentación de las zonas comunes de una urbanización empleando el sistema Lift Pile e inyectando resinas expansivas
Jordi Torres, arquitecto técnico de Geonovatek
27/05/2026Cuando se ejecuta una urbanización de obra nueva sobre terrenos que han sido rellenados (algo muy habitual en el proceso de pendientes y rasantes de los viales), hay una condición básica que no admite interpretaciones ni atajos: ese relleno debe estar correctamente seleccionado, ejecutado y compactado.
En la práctica, esto significa trabajar por capas, controlar la densidad del terreno y verificar continuamente que cumple con las condiciones necesarias para soportar las futuras edificaciones. El problema es que, cuando este proceso se hace mal o directamente se simplifica para ahorrar tiempo y costes, las consecuencias no tardan en aparecer.
A diferencia de otros defectos constructivos que pueden pasar desapercibidos durante años, aquí los síntomas suelen manifestarse en muy poco tiempo en forma de aceras y viales que se hunden, grietas en las viviendas, suelos que ceden o puertas que dejan de cerrar correctamente. En definitiva, es la consecuencia directa de haber construido sobre una base inestable que sigue moviéndose bajo el peso de lo que tiene encima.
En unas circunstancias similares trabajó con éxito GeoNovatek, ya que la compañía intervino en las zonas comunes de una urbanización privada de chalés localizada en Zaragoza, que había sido construida recientemente. Los rellenos mal compactados durante su ejecución habían provocado el hundimiento del pasillo que separa los jardines de las zonas comunes, afectando a la solera, los muretes y a las puertas de ciertos jardines.
Aplicación de Lift Pile y resinas expansivas para corregir los hundimientos
Para solucionar estos daños, GeoNovatek implementó en primer lugar el sistema Lift Pile, una solución de micropilotaje a presión con dispositivo de precarga regulable, con el objetivo de elevar toda el área del pasillo. Dicho método permite recalzar y estabilizar estructuras afectadas por asientos diferenciales al transferir las cargas a estratos más profundos y resistentes del suelo. En este caso se introdujeron 18 micropilotes mediante dicha técnica.
Esta se inicia realizando una perforación de 65 mm de diámetro que traspasa de forma íntegra la cimentación preexistente. Tras esto, se forman los anclajes donde el pistón de hinca se fija. Mediante la perforación realizada al principio se lleva a cabo la hinca de los elementos que componen el micropilote. Estos miden 1 m de longitud y se hincan en profundidad dentro del terreno, como consecuencia de la presión ejercida por un pistón hidráulico continuo. El pistón se complementa con un manómetro que muestra la presión instantánea que se está ejerciendo al pilote y permite controlar con precisión que se está alcanzando los valores cálculo. Y esto se hace por cada pilote, lo que permite un control extremadamente exhaustivo.
Una vez que el micropilote encuentra una formación geotécnica que resiste la fuerza de hincado, se interrumpe esta acción al considerarse que el micropilote ha llegado a su tope. El siguiente paso es introducir el dispositivo de precarga regulable en la parte superior del micropilote para, a continuación, accionar el dispositivo de precarga con un atornillador dinamométrico, hasta el nivel de elevación que se desea. Finalmente, se une el micropilote a la cimentación a través del vertido de un mortero fluido de alta resistencia tipo BASF Masterflow 765.
Consolidación del terreno mediante el empleo de la resina HDR300
Después de recalzar y elevar la cimentación, el objetivo era actuar en el espacio debajo del terreno que se quedó vacío, consolidándolo mediante el uso de la resina HDR300. En este caso, se inyectó resina bajo el pasillo y en la zona de la piscina próxima a este. Dicha técnica permite incrementar la capacidad portante del terreno bajo la cimentación; formar un estrato resistente en la base; regenerar la superficie de contacto entre el terreno y la cimentación; y rellenar los huecos y microvacíos que pudiera haber, entre otras ventajas.
Para ello, se realizan varias perforaciones de entre 10 y 26 mm de diámetro, que atraviesan la cimentación. Tras esto, se insertan una o varias cánulas metálicas en cada una de dichas perforaciones, a través de las cuales se realizan las inyecciones de resina HDR300 justo debajo del plano de apoyo, que, con motivo de una reacción química, se expande en pocos segundos hasta llegar a un estado sólido. Después de solidificarse, la resina rellena todas las oquedades y crea un estrato entre la cimentación y el terreno de elevada resistencia a la compresión.


























































































