Entrevista con Ángel Talens Jiménez, director comercial de Aquore
Aquore ha dado uno de sus pasos más ambiciosos desde sus inicios como especialista en el sector del baño con la adquisición de Porsan, marca histórica de la industria sanitaria española. Al frente de la operación, Ángel Talens Jiménez, su director comercial, asume el reto de devolver a Porsan al primer plano del mercado con una propuesta renovada: ergonomía, fabricación de alta calidad y un compromiso serio con la sostenibilidad. Hablamos con él en la siguiente entrevista sobre producto, industria y legado.
Ergo redefine la ergonomía del sanitario, optimizando geometría y alturas para mejorar el confort en el uso cotidiano.
Porsan es una marca con mucho recorrido en el sector sanitario español. ¿Qué fue exactamente lo que os llevó a apostar por ella en este momento?
Porsan tiene algo que hoy es extraordinariamente difícil de construir desde cero: historia, reputación y confianza acumulada durante décadas. Es una marca que durante mucho tiempo destacó por la calidad excepcional de su porcelana, la solidez de sus diseños y la fiabilidad demostrada de sus productos en miles de hogares y proyectos en toda España. Esa herencia no tiene precio en el mercado actual y, cuando vimos la oportunidad de adquirirla desde Aquore, no lo dudamos ni un instante. Pero nuestra visión nunca fue simplemente recuperarla o mantenerla como estaba. Desde el primer día, tuvimos claro que queríamos llevarla a un nivel cualitativamente superior: más innovadora, más orientada al bienestar del usuario y más relevante a nivel internacional.
¿Qué significa eso en términos concretos y tangibles para el mercado?
Significa evolucionar profundamente sin perder su esencia. Porsan vuelve con una visión absolutamente contemporánea, centrada en tres pilares fundamentales: diseño de alto nivel, innovación tecnológica real y estándares de fabricación que no admiten concesiones. No queremos ser una marca más; nuestro objetivo es claro: reposicionarla como referente indiscutible del sector, tanto en el mercado nacional como en el internacional.
Esa apuesta se materializa ya en producto con las nuevas gamas Ergo y Orion…
Efectivamente, son la prueba más tangible de hacia dónde queremos llevar a Porsan. No son simplemente inodoros: son soluciones integrales pensadas desde el primer boceto con la ergonomía, el diseño y la eficiencia como principios rectores. La gama Ergo nace de una pregunta aparentemente sencilla, pero con una respuesta muy compleja: ¿cómo puede un sanitario ofrecer el máximo confort y adaptarse de verdad al cuerpo de quien lo usa cada día? La gama Orion, por su parte, responde a otro reto diferente: cómo lograr una presencia estética sobresaliente sin sacrificar ni un gramo de funcionalidad. Ambas gamas son complementarias y juntas definen la nueva identidad de Porsan.
Si entramos en detalle, la ergonomía aparece como uno de los elementos más diferenciales.
Exactamente. En la gama Ergo, por ejemplo, hemos rediseñado de forma integral la geometría del asiento, la altura de la taza y la distribución de la superficie de apoyo. Son decisiones que van mucho más allá de la estética: buscan que el cuerpo encuentre una postura natural y cómoda, sin tensiones ni esfuerzo.
La altura es un factor que se suele ignorar pero que marca una diferencia enorme, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida. Y el ángulo del asiento está pensado para que el cuerpo repose de forma equilibrada, sin presiones innecesarias.
Ese es el argumento central detrás de la gama Ergo: que el diseño bien pensado mejora la experiencia, incluso en los momentos más ordinarios.
Eficiencia hídrica e ingeniería interna del sistema de descarga son otros factores que han recibido también especial atención.
La sostenibilidad no es una moda, es una responsabilidad ineludible. Y en Porsan lo asumimos como tal desde el diseño inicial de cada producto, avalados por certificaciones internacionales reconocidas como LEED y BREEAM. Hemos desarrollado sistemas de descarga ecológicos que logran reducir el consumo de agua de manera sustancial sin perder ni un ápice de rendimiento. Esto es técnicamente complejo: no se trata solo de usar menos agua, sino de usar exactamente la cantidad necesaria de la manera más eficiente posible.
De ahí que hayamos incorporado el sistema Tornado Quiet, que es probablemente la innovación técnica más visible de la gama: una tecnología que genera un efecto ciclónico controlado dentro de la taza, creando una fuerza centrífuga que limpia toda la superficie interior de manera exhaustiva con un volumen mínimo de agua y, lo que más sorprende, un notable nivel de silencio. Además, hemos eliminado el reborde interior de la taza, sin el que toda la superficie queda visible y accesible, dando como resultado un sanitario que no solo parece más limpio, sino que objetivamente lo es.
Calidad, sostenibilidad, ergonomía… Pero también el diseño tiene que estar a la altura.
El diseño no es un añadido para nosotros: es parte constitutiva del producto desde su concepción. Las gamas Ergo y Orion tienen una estética muy depurada, con líneas limpias y proporciones estudiadas para integrarse con elegancia en cualquier tipo de proyecto: desde los interioristas minimalistas más exigentes hasta los proyectos de lujo más sofisticados. Pero siempre con un enfoque pragmático: cada decisión estética tiene que tener también una justificación funcional. No diseñamos para ganar premios, diseñamos para que la gente viva mejor.
Y, detrás de todo eso hay sistemas de gestión certificados bajo las normas UNE-EN ISO 9001 e ISO 14001 desde hace más de veinticinco años. Eso no es un detalle menor: significa que la calidad no depende de la buena voluntad o del talento individual, sino que está integrada en los procesos, auditada externamente y mejorada de manera continua. Es una filosofía de mejora continua que lleva más de dos décadas incorporada en el ADN de la empresa.
Orion responde al equilibrio entre diseño y uso: estética sobresaliente sin renunciar a la funcionalidad.
Hay un detalle que me parece especialmente relevante y que muchas marcas no comunican: los componentes que acompañan al producto.
Es un aspecto fundamental que a menudo pasa desapercibido en la comunicación del sector. Cada inodoro Porsan incluye el conjunto completo de componentes de alta calidad y primeras marcas: manguitos, válvulas de alimentación, mecanismos de descarga y todos los accesorios necesarios para una instalación impecable.
Esto no es un añadido cosmético ni una estrategia de marketing: es parte integral del producto. Un sanitario de primerísima calidad puede verse comprometido por un componente interior de mala calidad que falla a los dos años. Nosotros eliminamos esa variable desde el origen. Para el profesional instalador, esto se traduce en mayor rapidez y seguridad en el montaje, en menos llamadas de servicio técnico y en la tranquilidad de que el conjunto funcionará perfectamente. Para el usuario final significa algo muy simple pero muy valioso: no tener que preocuparse.
La calidad no está solo en la cerámica, sino también en cada componente que garantiza el funcionamiento del conjunto.
Ofrecéis también garantía de por vida en la cerámica…
Sí. No es algo habitual en el sector, desde luego, pero responde directamente a la confianza que tenemos en la durabilidad de nuestro material y en la calidad de nuestra fabricación. La porcelana vitrificada que producimos no se degrada, no pierde brillo ni absorbe humedad con el paso del tiempo. Es, literalmente, un material eterno si se fabrica bien.
Y la clave está en ese ‘si’. Nuestra porcelana se somete a cocciones que superan los 1.200 grados centígrados, junto a otros procesos propios que hemos perfeccionado a lo largo de décadas. Eso marca una diferencia real y medible frente a la competencia. No es marketing: es física y química. Y ese nivel de exigencia es precisamente lo que nos permite ofrecer esa garantía con total convicción.
Para nosotros no supone un riesgo empresarial: supone un compromiso sincero con el cliente.
Si tuvieras que resumir en una sola frase qué representa Porsan hoy, ¿cuál sería?
Tradición que evoluciona. Una marca que lleva décadas ganándose la confianza del sector y que ahora vuelve, renovada y más innovadora que nunca, para liderar el futuro del sanitario de gama alta, con las mejores prestaciones, componentes del mercado y una relación calidad/precio única. Aunque, para mí, honestamente, va mucho más allá de una operación empresarial. Tiene una dimensión personal muy importante. Recuperar una marca histórica y devolverla al lugar que merece tiene algo que no se puede reducir a una cuenta de resultados. Pero tampoco me conformo con la nostalgia ni con recuperar lo que fue. Mi deseo —y el de todo el equipo— es superarlo. Este proyecto va dedicado especialmente a mi padre, que fue quien más creyó en él desde el primer momento. No quiero que Porsan vuelva a ser lo que fue; quiero que llegue a donde nunca llegó. Ese es el verdadero reto.
¿De dónde nace esa ambición?
Nace de muchas cosas. De años de experiencia en el sector, de observar dónde estaba el margen real de mejora, de creer que se podían hacer las cosas de otra manera. Pero hay una raíz más profunda y personal: mi padre. Para mí, él ha sido el mayor ejemplo de lo importante que es valorar y amar lo que haces. Aunque es duro que este año ya no esté con nosotros, su filosofía y su forma de respetar el oficio nos guía y nos sigue acompañando. Su manera de entender el trabajo, la exigencia y la responsabilidad sigue presente en las decisiones que tomamos cada día. En cierto modo, cada paso que damos con Porsan lleva algo de él. Así que sí: esto lleva mucho tiempo gestándose. Quizás toda una vida.


























































































