El 63% de los ciudadanos a nivel global ya lo considera una prioridad y presiona para acelerar el cambio, incorporando además factores como salud y bienestar
La construcción sostenible se consolida y afronta el reto de acelerar su implementación
Saint-Gobain analiza en su cuarto Barómetro de la Construcción Sostenible la brecha entre el avance del concepto y su aplicación real en el sector, en un estudio que pone el foco en la resiliencia, la inversión y el papel de la ciudadanía en la transformación del modelo constructivo.
La construcción sostenible continúa avanzando a nivel global, aunque su integración efectiva en las fases de diseño, financiación y ejecución de los proyectos sigue siendo limitada. Así lo recoge la 4ª edición del Barómetro de la Construcción Sostenible, impulsado por el Observatorio de la Construcción Sostenible de Saint-Gobain, que evidencia una brecha persistente entre la creciente relevancia de factores como la adaptación y la resiliencia y su incorporación real en las decisiones de inversión y en la gestión del riesgo.
El estudio, realizado en treinta países con la participación de 4.800 grupos de interés —entre ellos profesionales del sector, estudiantes, asociaciones y representantes públicos— y 30.000 ciudadanos, confirma que la sostenibilidad se ha consolidado como un concepto ampliamente reconocido, si bien su implementación continúa siendo desigual.
Alto nivel de conocimiento, pero aplicación limitada
En el conjunto de Europa, la construcción sostenible es ya un concepto ampliamente reconocido: el 94% de los profesionales afirma haber oído hablar de ella y el 67% asegura comprenderla en profundidad. Sin embargo, este nivel de conocimiento no se traduce de forma proporcional en su aplicación práctica.
Solo el 30% de los profesionales declara estar desarrollando actualmente proyectos sostenibles, frente al 55% que manifiesta su intención de hacerlo en el futuro. Asimismo, únicamente el 32% realiza de manera sistemática la evaluación de la huella de carbono de sus proyectos.
Europa pierde impulso frente a otras regiones
El Barómetro señala una pérdida de urgencia en Europa en relación con la construcción sostenible. Solo el 59% de los grupos de interés europeos la considera una prioridad, una cifra inferior a la media global y alejada de regiones como Latinoamérica, donde alcanza el 76%. Entre la ciudadanía europea, la tendencia es similar, únicamente el 53% considera la construcción sostenible una prioridad, frente al 63% registrado a nivel global.
La resiliencia gana protagonismo, pero aún no se traduce en inversión
Uno de los principales cambios que identifica el informe es el creciente peso de la resiliencia —entendida como la capacidad de los edificios para adaptarse y resistir riesgos climáticos— dentro del concepto de construcción sostenible. Este factor es ya mencionado por el 26% de los profesionales, tras varios años de crecimiento.
No obstante, su incorporación a las decisiones de inversión sigue siendo limitada, especialmente por la dificultad de demostrar su rentabilidad. Como novedad en esta edición, el Barómetro incluye por primera vez un estudio cualitativo realizado entre bancos y aseguradoras, que señala como principal obstáculo la falta de métricas claras para medir el retorno de la inversión en resiliencia, en contraste con indicadores más consolidados como las emisiones de CO₂.
Demostrar el valor, clave para acelerar la transformación
Más allá del nivel de concienciación, el principal reto del sector reside en demostrar el valor real de la construcción sostenible. En la actualidad, solo el 47% de los grupos de interés considera que este modelo genera más valor que la construcción tradicional, una percepción especialmente débil en el caso de Europa.
Según el estudio, los encuestados identifican tres palancas clave para acelerar su adopción: visibilizar los beneficios tangibles, garantizar el rendimiento real para los usuarios y mejorar la competitividad económica de las soluciones sostenibles.
Ciudadanos impulsan el cambio, pero el sector aún no responde al mismo ritmo
El Barómetro pone de relieve el papel creciente de la ciudadanía como motor de la construcción sostenible: el 63% de los ciudadanos la considera una prioridad, una cifra en aumento respecto al año anterior. Además, factores como la salud y el bienestar de los ocupantes ganan protagonismo, reflejando una visión cada vez más amplia que trasciende el impacto ambiental.
Sin embargo, este impulso social contrasta con la realidad del sector. A pesar de que el 87% de los grupos de interés coincide en la necesidad de avanzar, la implementación sigue siendo limitada. La falta de estándares claros, la percepción de costes elevados y la dificultad para demostrar beneficios tangibles continúan frenando el progreso. En este contexto, la compañía subraya la importancia de transformar la ambición en acción, integrando la sostenibilidad como un criterio clave en todas las fases del ciclo de vida de los edificios.






















































































