Punt Cec, respeto por el entorno y la continuidad visual del paisaje
Laila Mateo Van Heuvelen, Ona Barbero Banus, Maria del Roser Solar Sampoi y Óscar Ortiz De Latierro
16/02/2026Uno de los proyectos presentados en el marco de la asignatura Taller de Soluciones Constructivas, (ToSCA), en el grado de arquitectura de la Escola d’Arquitectura del Vallès (ETSAV-UPC) fue Punt Cec, una propuesta de vivienda bifamiliar basada en volúmenes independientes prefabricados y montados sin alterar el pronunciado terreno en el que se ubica. El proyecto fue merecedor de la distinción ‘Integración en el entorno’. En esta ocasión, la asignatura impartida por la ETSAV ha sido promovida por Interempresas Media, contando con el patrocinio de las empresas Extrual, Aluminios Marton y Ursa Ibérica.
Punt Cec es un proyecto que nace de la voluntad de responder a un lugar complejo sin imponerse sobre él. Se sitúa en l’Ametlla del Vallès, en un terreno fuertemente inclinado, con una orientación casi sur, vistas cercanas al bosque y vistas lejanas hacia Barcelona. Un entorno natural consolidado, con presencia de pinos y encinas, escorrentías intensas en episodios de lluvia y un acceso difícil, que condiciona tanto la implantación como la construcción.
Ante estas exigencias, el proyecto se coloca en el punto ciego del terreno, una posición estratégica que permite disfrutar de las vistas sin privatizarlas, manteniendo la continuidad visual del paisaje hacia el barrio. Esta decisión se convierte en la clave del proyecto y estructura todas las decisiones posteriores.
La vivienda bifamiliar se organiza a partir de volúmenes independientes, donde cada volumen corresponde a una estancia. Estos volúmenes se disponen secuencialmente siguiendo la pendiente y conectados por un pasillo continuo, generando una gradación de espacios de mayor a menor privacidad y compartiendo una estancia central. Esta organización permite que la geometría no solo se lea en alzado, sino también en planta y sección.
El sistema constructivo se basa en estos mismos volúmenes, planteados como elementos prefabricados montados en seco, reduciendo el tiempo de obra y minimizando el impacto sobre el terreno. El edificio se eleva sobre una plataforma ligera que evita grandes excavaciones, protege de las escorrentías y respeta la topografía existente.
La integración con el bosque se refuerza mediante la materialidad: interiores de madera, combinados con una estructura metálica y acabados de zinc, generan un cromatismo de verdes, marrones y grises que conecta el espacio habitado con el paisaje natural, haciendo que la arquitectura forme parte del bosque sin mimetizarse con él.
El proyecto incorpora una estrategia de control visual que trabaja simultáneamente la escala próxima y la lejana. Las aberturas se dimensionan y orientan según la estancia para potenciar las vistas cercanas del propio bosque o enmarcar las vistas lejanas, favoreciendo al mismo tiempo la entrada de luz natural y la ventilación cruzada. Esta disposición refuerza la relación directa entre interior y paisaje y construye una lectura continua del entorno desde el interior de la vivienda.


































































