Un momento crucial
Cataluña se prepara para vivir uno de los mayores escaparates ciclistas de su historia reciente mientras la industria europea afronta decisiones clave.
Presentación del Grand Départ del Tour de Francia en Barcelona.
No es un año cualquiera. Y probablemente tampoco sea una temporada cualquiera para el ciclismo. Da la sensación de que muchas piezas se están moviendo al mismo tiempo, justo ante nuestras narices. Y todo ello mientras el sector intenta encontrar equilibrio entre espectáculo, negocio, industria… y política.
El Tour de Francia arrancará el próximo 4 de julio de 2026 en Barcelona. El Grand Départ aterrizará en Cataluña con tres etapas y una exposición mediática gigantesca. Cerca de 190 países retransmitirán el evento oficial por televisión. Durante unos días, el ciclismo ocupará portadas, abrirá informativos y llenará redes sociales. Todo el mundo mirará hacia aquí. También desde nuestras oficinas en Molins de Rei, prácticamente al lado del recorrido de la carrera, que pasará por esta población justo antes de subir hacia la Santa Creu d’Olorda y luego bajar hacia la ciudad de Barcelona: ¡Menudo etapón viviremos!
Será espectacular. El Tour siempre lo es. El despliegue, la puesta en escena, la capacidad de movilización y la dimensión internacional siguen siendo incomparables dentro del deporte ciclista. El pelotón más importante del mundo rodará por nuestras carreteras y… volveremos a escuchar discursos institucionales sobre movilidad, sostenibilidad, territorio, legado y futuro.
El ciclismo lleva años acumulando grandes titulares. Y demasiadas veces esos titulares se quedan únicamente en eso. La bicicleta se ha convertido en un símbolo político perfecto: sostenible, saludable, moderna, visual y fácilmente asociable a conceptos positivos. Todo el mundo sonríe junto a una bicicleta. Todo el mundo quiere salir en la foto cuando llega el Tour. Todo el mundo habla del potencial del sector cuando aparecen las cámaras.
Después llega la realidad. El sector de la bicicleta en España continúa sosteniendo miles de empleos, movilizando cientos de millones de euros... Pero también sigue soportando incertidumbre, cierres de tiendas, márgenes mínimos y ayudas que muchas veces se anuncian mucho antes de materializarse. Muchas de las promesas están en espera, todavía nos preguntamos sobre la ejecución real de muchos fondos prometidos para impulsar la movilidad ciclista y la industria asociada.
Mientras otros países europeos entienden la bicicleta como una industria estratégica, aquí aún da la sensación de que demasiadas veces se utiliza como elemento decorativo, o propagandístico. El Tour llega en un instante donde el sector necesita mucho más que imágenes espectaculares.
Tampoco olvidemos que la próxima e inminente edición de Eurobike será probablemente una de las más observadas de los últimos años. La gran feria europea afronta una auténtica prueba de fuego en Frankfurt con cambios importantes de formato y de expositores.
Mientras tanto, Las Grandes Cifras del Bike siguen demostrando que el ciclismo mantiene una enorme relevancia: el mercado español vuelve a crecer ligeramente en facturación, aunque se vendan menos unidades. Todo está cambiando. El ciclismo palpita aquí. Se nota en las carreteras, en las tiendas, en las carreras, en las fábricas y en las conversaciones del sector. La cuestión es si toda esta atención acabará dejando algo más que imágenes bonitas y discursos optimistas.
El verdadero reto empezará cuando se apaguen las cámaras. Ahora, no sé por qué, me vienen en mente películas como Bienvenido Mr. Marshall o El Baño del Papa.



