Roman Arnold se lanza y apunta a los 1.000 millones de euros para Canyon
Según informa el Financial Times, el fundador de Canyon, Roman Arnold, aspira a llevar la facturación anual del fabricante alemán hasta el entorno de los 1.000 millones de euros en un plazo de tres años, a pesar de la situación actual del mercado y de que los datos del año pasado no fueron los mejores.
Arnold, que recuperó un papel ejecutivo más activo en 2024, descarta hablar de crisis interna y defiende que la compañía mantiene una base sólida. Las previsiones apuntan a un retroceso aproximado del 5 por ciento en ventas durante 2025, lo que situaría los ingresos en torno a los 750 millones de euros, todavía muy por encima de los niveles previos a la pandemia.
El fundador reconoce, no obstante, que la cultura corporativa se había vuelto más compleja y burocrática. Su regreso busca corregir esa deriva, reducir compartimentos estancos dentro de la organización y devolver el foco al ciclista como eje del negocio.
Precios, catálogo y e-bikes ligeras en el centro de la estrategia
Desde su vuelta, Arnold ha impulsado decisiones orientadas a ganar agilidad y competitividad. Entre ellas, la eliminación de la línea de streetwear, la reducción del número de modelos urbanos y el ajuste de precios en productos clave, como la última bicicleta de Gravel de alta gama, cuyo PVP se redujo en 400 euros. El objetivo, según el propio directivo, es minimizar descuentos posteriores y mejorar la fidelidad del cliente dentro del modelo directo al consumidor.
La estrategia también contempla el lanzamiento próximo de una nueva gama de e-bikes ligeras de alto nivel, un segmento que Canyon considera clave para su crecimiento futuro. Todo ello se produce mientras la compañía digiere el impacto financiero de la llamada a revisión de e-bikes defectuosas y dos ejercicios consecutivos en pérdidas, con un resultado negativo de 37,8 millones de euros en 2024.
Respaldada por Pentland Group, accionista mayoritario desde 2020, Canyon combina ahora una política de contención con inversiones selectivas en mercados estratégicos. La expansión comercial en China y el refuerzo de la presencia física en Alemania forman parte de un plan a medio plazo que, según Arnold, prioriza la sostenibilidad del negocio frente a objetivos cortoplacistas.



