Deceuninck redefine la envolvente con soluciones adaptativas
En un contexto marcado por la emergencia climática, la presión normativa europea y la transformación del sector de la edificación, Deceuninck plantea una nueva forma de entender la arquitectura, donde el edificio deja de ser un objeto estático para convertirse en un sistema adaptativo capaz de responder a condiciones cambiantes.
Este cambio de paradigma sitúa a la envolvente como una interfaz activa entre clima, energía y usuario. Dentro de ella, el hueco —tradicionalmente considerado un punto débil— emerge como un elemento crítico para el rendimiento global del edificio.
Y es que estos representan cerca del 40% de las emisiones globales, lo que obliga a repensar no solo los sistemas activos, sino también la lógica material y constructiva. Así, conceptos como descarbonización, economía circular y eficiencia energética dejan de ser opcionales para convertirse en requisitos de partida.
ThermoFibra: eliminar el problema desde el origen
Durante décadas, la carpintería de PVC ha dependido de refuerzos de acero para garantizar rigidez estructural, introduciendo al mismo tiempo puentes térmicos que comprometían la eficiencia energética.
La solución ThermoFibra de Deceuninck rompe con esta contradicción mediante la incorporación de fibra de vidrio continua en el proceso de extrusión, transformando el perfil en un material estructuralmente coherente.
Entre sus principales ventajas destacan:
- Transmitancia térmica de Uf = 0,85 W/m²K
- Reducción de peso cercana al 30%
- Eliminación del puente térmico estructural
Además de mejorar el comportamiento térmico, esta solución simplifica la composición material, facilita el reciclaje y se alinea con estrategias reales de economía circular, reduciendo el carbono embebido del edificio.
ThermoFibra, de Deceuninck, incorpora fibra de vidrio en el proceso de extrusión. sustituyendo los tradicionales refuerzos de acero.
PROtex 2.0: integrar el control solar en la envolvente
Si el perfil resuelve el plano material, el cajón de persiana aborda una de las principales anomalías constructivas de la envolvente: la discontinuidad térmica y la falta de hermeticidad. Con PROtex 2.0, Deceuninck introduce un sistema que integra el control solar como parte del diseño constructivo, no como un elemento añadido.
Esto permite mantener la continuidad de la capa térmica y de estanqueidad, reducir infiltraciones de aire (clave en ensayos Blower Door), incorporar control solar dinámico y cumplir con estándares como Passivhaus y el CTE DB-HE.
Es un hecho que el cambio climático está desplazando el foco desde la conservación de energía en invierno hacia la gestión del calor en verano. El sobrecalentamiento se perfila como uno de los grandes retos del diseño arquitectónico en las próximas décadas. Por ello, el control solar deja de ser complementario y pasa a ser esencial.
PROtex 2.0 permite introducir estrategias pasivas que ayudan a reducir la radiación solar incidente, disminuir la demanda de refrigeración, mejorar el confort térmico interior y reducir la dependencia de sistemas activos.
Industrialización y precisión: el nuevo estándar del sector
Más allá del producto, el verdadero avance reside en su integración en procesos industrializados. La evolución del sector hacia modelos constructivos más eficientes exige soluciones estandarizadas, trazables y verificables. Las soluciones de Deceuninck responden a esta necesidad:
• Integración del hueco en sistemas prefabricados desde fase de fabricación.
• Coordinación precisa en sistemas mixtos, reduciendo patologías.
• Ligereza y eficiencia en entramados ligeros.
• Modularidad productiva sin pérdida de flexibilidad.
“El equilibrio entre eficiencia energética, confort y durabilidad solo puede alcanzarse desde un enfoque integral del sistema. Por eso, en la arquitectura contemporánea, el hueco deja de ser un elemento secundario para convertirse en una infraestructura clave donde convergen: energía, carbono, confort e industrialización. De esta forma, las soluciones ThermoFibra y PROtex 2.0 representan, en este sentido, una respuesta coherente a un nuevo escenario en el que los edificios deben adaptarse o correrán el riesgo de quedar obsoletos”, se afirma desde Deceuninck.





























































































