El control solar dinámico pone el foco en mejorar la vida de las personas
El Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) acogió el pasado 12 de mayo el Foro Abierto ‘Sombreado y control solar: una tecnología clave en la edificación’, organizado por la Asociación Española de Sombreado y Control Solar Dinámico (Aesso). El objetivo era crear un espacio de reflexión y debate sobre cómo la adaptación al cambio climático, los cambios normativos, la eficiencia energética o la arquitectura influyen en el bienestar y la salud de las personas y en cómo los sistemas de control solar adaptativos pueden contribuir a mejorar las condiciones de confort en los edificios. La jornada fue conducida por la periodista y comunicadora Adela Úcar.
La jornada se inició con la intervención de María Eugenia del Río Villar, secretaria del COAM, quien agradeció a Aesso por la idoneidad de esta jornada y por haber optado por el Colegio de Arquitectos como marco de su celebración. Seguidamente, tomó la palabra Arkaitz Aguirre, presidente de la asociación, que se refirió a la importancia del control solar como un elemento esencial ya desde el diseño del proyecto del edificio. “El control solar tiene un peso estratégico en cuatro sentidos: ahorro energético, salud, confort térmico y visual y normativa, tanto la española como la europea, que nos va a obligar a tener más sistemas de control solar y más automatizados en los edificios”.
La ponencia inaugural de la jornada corrió a cargo de Ángel Benigno González Avilés y Carlos Pérez Carramiñana, doctores en arquitectura y profesores e investigadores del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Alicante. En su intervención, pusieron el foco en la necesidad de replantear el diseño energético de los edificios desde una perspectiva adaptada al clima mediterráneo y centrada en las personas. Ambos coincidieron en reivindicar el sombreado y el control solar como herramientas esenciales para mejorar el confort, reducir la demanda energética y avanzar hacia una arquitectura más coherente con las condiciones climáticas reales de España.
Carlos Pérez defendió que los actuales modelos normativos priorizan la eficiencia energética y las instalaciones, pero relegan aspectos fundamentales como el confort humano, la ventilación natural o el aprovechamiento inteligente de la radiación solar. Según explicó, las investigaciones desarrolladas por su equipo combinan monitorización de casos reales y simulaciones para demostrar que estrategias como el control solar dinámico, la ventilación natural o la captación solar en invierno pueden reducir significativamente la demanda energética y, en determinados contextos climáticos, acercarse a edificios con necesidades mínimas de climatización.
Entre sus reflexiones destacó que “uno de los objetivos principales no es la eficiencia energética, sino conseguir el máximo beneficio humano. Las personas somos los protagonistas”. Asimismo, subrayó que “la arquitectura tradicional de toda la vida ha tenido soluciones en cuanto al control solar” y reclamó una arquitectura adaptada al clima local y capaz de recuperar estrategias bioclimáticas contrastadas.
Por su parte, Ángel Benigno incidió en la importancia de trasladar este conocimiento a la formación de los futuros arquitectos mediante la colaboración entre universidad y empresa, destacando el convenio suscrito con Aesso para incorporar estas metodologías y tecnologías a la enseñanza. Defendió además una actitud proactiva ante los retos del sector y la necesidad de fomentar la innovación desde la formación académica. Como resumió durante su intervención: “Si se les da la suficiente dosis de conocimiento, de habilidades y de manera de enfrentarse a los problemas, los estudiantes de arquitectura son capaces de desarrollar soluciones. En las visitas que realizamos a obras, fábricas y empresas aprenden mucho, porque ya sienten que son prescriptores”.
Ángel Benigno González Avilés y Carlos Pérez Carramiñana, profesores del Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Alicante, en un instante de su presentación.
El marco normativo del sombreado solar en la arquitectura en España
La mesa redonda ‘La arquitectura en España y el sombreado solar: marco normativo’ puso de manifiesto la creciente relevancia del control solar como estrategia clave para mejorar el confort, reducir la demanda energética y adaptar los edificios a escenarios de cambio climático. En la misma participaron: Rafel Villar, arquitecto, responsable de Energética Edificatoria y Sostenibilidad en la Unidad Calidad en la Construcción del IETcc – CSIC; Emilio Miguel Mitre, arquitecto bioclimático y director de Urban Climate Economy, y Daniel Diedrich, doctor arquitecto, profesor asociado en el Departamento de Arquitectura de la Universidad de Alcalá de Henares.
Desde perspectivas complementarias —normativa, diseño bioclimático y práctica profesional—, los tres ponentes coincidieron en la necesidad de integrar el sombreado desde las fases iniciales del proyecto arquitectónico. Así, Rafael Villar defendió que la normativa debe entenderse como un marco que fija mínimos, pero que permite soluciones diversas y avanzadas. Destacó el trabajo realizado para incorporar las protecciones solares a las herramientas de cálculo y certificación energética, así como la necesidad de evolucionar hacia modelos que consideren el confort como una prestación propia del edificio y no únicamente como consecuencia de los sistemas de climatización. Asimismo, subrayó la importancia de diseñar edificios resilientes frente al cambio climático y evaluar su comportamiento en escenarios futuros. Como señaló, “el confort debería pasar de ser parte del DBHE a ser una prestación del edificio”.
Por su parte, Emilio Miguel Mitre defendió una aproximación centrada en el confort y en la capacidad del edificio para proporcionar bienestar con el mínimo consumo posible. Mostró ejemplos pioneros de control solar dinámico y reivindicó la arquitectura bioclimática como herramienta para reducir la dependencia de instalaciones. Entre sus ideas más destacadas afirmó que “el principal sistema de acondicionamiento de un edificio es el propio edificio”, así como la necesidad de priorizar soluciones pasivas antes que la mera incorporación de tecnología. También alertó sobre el papel del aire acondicionado en el sobrecalentamiento urbano y reclamó estrategias que integren geometría, vegetación y sombreado.
Desde la práctica profesional, Daniel Diedrich, doctor arquitecto y profesor de la Universidad de Alcalá, explicó cómo el control solar forma parte natural del diseño de los edificios que desarrolla bajo estándares Passive House. A través de diversos proyectos residenciales y de rehabilitación, defendió que el sombreado no debe considerarse un elemento accesorio, sino una herramienta esencial para garantizar confort y controlar la demanda energética. En sus palabras, “si todo técnico supiera la influencia que puede tener un sobrecalentamiento solar, se daría cuenta de que el sombreado tiene que ser algo natural en el diseño del edificio”.
Sombreado solar, resiliencia y rehabilitación
La jornada continuó con la mesa redonda ‘Sombreado solar. Resiliencia y Rehabilitación’, en la que el debate se centró en el papel del control solar dentro de las estrategias de rehabilitación, la adaptación climática y la transformación del parque edificatorio existente. Las intervenciones de Dolores Huerta, directora general de Green Building Council España (GBCe), y Xavier Ferrés, socio director de Ferrés Arquitectos y Consultores, coincidieron en una idea fundamental: la protección solar debe entenderse como una pieza esencial de un enfoque global de diseño y rehabilitación, nunca como una solución aislada.
Ante la pregunta sobre el papel del sombreado en el Plan Nacional de Renovación de Edificios, Dolores Huerta explicó que, aunque las protecciones solares no aparecen como una medida independiente, forman parte del ADN de las nuevas estrategias de rehabilitación. “La protección solar es uno de los elementos clave en cualquier proceso de rehabilitación”, afirmó, insistiendo en que es una condición necesaria, aunque no suficiente, para afrontar los problemas derivados del sobrecalentamiento y la adaptación al cambio climático.
Huerta destacó además la importancia de incorporar indicadores de confort que permitan evaluar el comportamiento de los edificios incluso sin sistemas activos, así como la necesidad de considerar el impacto ambiental de los materiales y soluciones constructivas a lo largo de todo su ciclo de vida. En este sentido, advirtió que la futura normativa obligará a equilibrar ahorro energético y huella de carbono.
Por su parte, Xavier Ferrés abordó la cuestión desde la práctica profesional y la rehabilitación compleja. A la pregunta sobre cómo compatibilizar eficiencia energética, control solar y protección patrimonial, respondió con ironía: “La respuesta es breve: mal”, para después explicar la enorme cantidad de variables que intervienen en el diseño de envolventes y fachadas. Su exposición mostró cómo el control solar actual abarca desde elementos constructivos pasivos hasta dobles pieles, lamas, cerámicas técnicas, sistemas fotovoltaicos o dispositivos automatizados, siempre en función del clima, la orientación, el uso y el mantenimiento previsto del edificio.
Especialmente relevante fue su reflexión sobre la sostenibilidad real de los materiales. Al responder a una intervención del público, cuestionó los largos recorridos internacionales a los que se someten algunos componentes constructivos antes de su puesta en obra y lo ejemplificó en el caso de un edificio en Rabat, cuyos elementos viajaban entre varios países antes de su instalación: “Ya puedes tener todos los paneles fotovoltaicos que quieras en una de las fachadas del edificio, pero si una cosa tan básica como un vidrio tiene que dar la vuelta a medio planeta hasta su instalación en obra, está fuera de todos los parámetros”.
La mesa defendió una visión integral de la rehabilitación en la que el control solar, el confort, la descarbonización, la economía circular y el comportamiento de los usuarios deben abordarse conjuntamente. Tanto Huerta como Ferrés coincidieron en que los edificios deben diseñarse pensando en las personas y en su capacidad de adaptación a un contexto climático cada vez más exigente. Huerta resumió esta idea reclamando una nueva arquitectura capaz de responder a las necesidades reales de la sociedad: “Pensar que eso es progreso es un tremendo error”, en referencia a la persistencia de modelos edificatorios alejados de las condiciones climáticas y sociales actuales.
La influencia de la protección solar en el rendimiento escolar
La presentación del estudio ‘El potencial de las protecciones solares dinámicas en institutos tipo y en cuatro climas de España’, realizada por Juan María Hidalgo, profesor de la Universidad del País Vasco e investigador del Laboratorio de Control de Calidad en la Edificación, aportó una base cuantitativa al debate sobre el papel del control solar en los edificios educativos. El trabajo, desarrollado para Aesso mediante simulaciones dinámicas con DesignBuilder y EnergyPlus (E+), analizó el comportamiento de aulas tipo en Bilbao, Madrid, Barcelona y Almería, comparando diferentes soluciones de protección solar en edificios nuevos y existentes.
El estudio parte de una problemática cada vez más visible en los centros educativos: el sobrecalentamiento de las aulas durante los meses lectivos. Según explicó Hidalgo, las temperaturas interiores pueden superar con facilidad los 30 °C e incluso alcanzar picos de 32 °C o más, comprometiendo el confort y el rendimiento de los ocupantes.
Los resultados muestran que las protecciones solares mejoran el comportamiento térmico en todos los escenarios analizados. Las soluciones interiores alcanzan reducciones medias del riesgo de sobrecalentamiento cercanas al 45%, mientras que las protecciones exteriores más eficaces elevan esa reducción hasta valores comprendidos entre el 62% y el 74%. Además, el estudio constata un ahorro medio próximo al 43% en la demanda de refrigeración y una disminución del 35% en la potencia necesaria de los sistemas de climatización. Las temperaturas interiores, por su parte, se reducen en torno a 1,5 °C de media sin recurrir a refrigeración activa.
Durante su intervención, Hidalgo resumió una de las principales conclusiones del trabajo al afirmar que las protecciones solares pueden “solucionar muchos problemas, pero para eso tenemos que utilizarlas bien”. Asimismo, insistió en que su eficacia aumenta cuando se combinan con estrategias adecuadas de ventilación y gestión del edificio.
El estudio evidencia que el control solar dinámico constituye una herramienta eficaz para reducir el sobrecalentamiento en los centros educativos de distintos climas españoles, mejorar las condiciones de confort y disminuir significativamente las necesidades de refrigeración, reforzando su papel como estrategia prioritaria dentro del diseño bioclimático y la adaptación climática de los edificios docentes.
Control solar, confort y salud
La mesa redonda ‘La fachada adaptativa para un mayor confort y salud’ amplió el debate más allá de la eficiencia energética para analizar cómo la envolvente de los edificios influye directamente en la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas. Las intervenciones de Manuel Franco (online), Iñaki Alonso y Rita Gasalla coincidieron en la necesidad de situar a las personas en el centro del diseño arquitectónico y urbano.
Desde la perspectiva de la salud pública, Manuel Franco, médico epidemiólogo e investigador del Basque Centre for Climate Change, recordó que el impacto del entorno construido sobre la salud va mucho más allá de la temperatura interior de los edificios. Alertó de que los efectos del calor se combinan con otros factores como la contaminación atmosférica, el ruido, la desigualdad social o la calidad de la vivienda. A partir de estudios desarrollados en Madrid y Barcelona, mostró cómo las olas de calor afectan especialmente a la población más vulnerable y defendió la necesidad de incorporar la salud infantil al diseño urbano. Como resumió, “nuestra salud depende de donde vivimos”, reclamando una visión integrada entre urbanismo, arquitectura y salud pública.
Por su parte, Iñaki Alonso, arquitecto y CEO de Distrito Natural, centró su intervención en la adaptación de los edificios a escenarios climáticos futuros. Advirtió de que los datos históricos ya no son suficientes para proyectar arquitectura y defendió estrategias que combinen diseño bioclimático, aislamiento, estanqueidad, ventilación mecánica controlada y protección solar para responder a un clima cada vez más extremo. “Los edificios deben estar dando respuesta ya desde que los diseñamos”, afirmó, subrayando que las construcciones actuales deberán funcionar en condiciones climáticas muy diferentes a las actuales.
La arquitecta Rita Gasalla, presidenta del Observatorio de Arquitectura Saludable, defendió una evolución conceptual desde los edificios eficientes hacia los edificios saludables. “Tenemos que hablar de edificios como proveedores de salud”, señaló, insistiendo en que factores como la temperatura, la calidad del aire, el ruido o la iluminación natural actúan conjuntamente sobre la salud física y mental. También recordó que las estrategias de control solar deben equilibrar la protección frente al sobrecalentamiento con la necesidad de garantizar el acceso a la luz natural y mantener los ritmos circadianos.
A modo de conclusiones de la jornada, la fachada adaptativa y el control solar dinámico se perfilan como herramientas fundamentales para mejorar el confort térmico, mejorar el ahorro y eficiencia energéticos de los edificios, reducir riesgos para la salud, incrementar la resiliencia climática y avanzar hacia edificios capaces de actuar como auténticos entornos de bienestar. Todo ello, sin embargo, poniendo en el centro del debate mejorar la vida de las personas.






























































































