Entrevista a Pau Sarquella, arquitecto, cofundador de Persiana Barcelona “Recuperar la persiana tradicional es también recuperar una forma inteligente de habitar el clima mediterráneo”
Periodista especializado en ventanas, vidrio y protección solar · Interempresas Media
28/05/2026
La arquitectura contemporánea vuelve cada vez más la mirada hacia soluciones tradicionales capaces de responder a los retos actuales de sostenibilidad, confort térmico y descarbonización. En este escenario nace Persiana Barcelona, el proyecto impulsado por los arquitectos Pau Sarquella y Diana Usón, que reinterpreta la histórica persiana alicantina mediterránea desde una lógica contemporánea.
Lo que comenzó como una reflexión sobre el paisaje urbano del Raval barcelonés ha acabado convirtiéndose en una solución presente en proyectos de vivienda social, equipamientos y arquitectura contemporánea de referencia. Pau Sarquella, además co-comisario del Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2026 Barcelona, explica cómo una solución aparentemente sencilla puede convertirse en una herramienta arquitectónica de gran valor climático, cultural y constructivo.
Persiana Barcelona reinterpreta un elemento profundamente arraigado en la arquitectura mediterránea. ¿Cómo surge el proyecto?
En realidad, ni Diana ni yo empezamos queriendo diseñar una persiana. El origen del proyecto fue un concurso de arquitectura para intervenir en espacios urbanos del Raval de Barcelona. Allí observamos cómo la tradicional persiana enrollable de madera, tan vinculada a la imagen histórica de Barcelona y de muchas ciudades mediterráneas, estaba desapareciendo.
La razón era muy sencilla: la gente necesitaba proteger balcones y galerías de la lluvia, y la persiana tradicional no era completamente impermeable. Muchas personas sustituían directamente la persiana por plásticos o lonas improvisadas. Otros vecinos, quizá de forma más ingeniosa, mantenían la persiana original y añadían debajo una lámina plástica sujetada con pinzas.
Aquella imagen nos hizo entender dos cosas. La primera, que se estaba perdiendo una parte importante del paisaje urbano mediterráneo. Y la segunda, que el problema no era la persiana en sí, sino una pequeña limitación técnica que podía resolverse.
A partir de ahí planteamos una persiana con lamas solapadas capaces de evacuar el agua, manteniendo al mismo tiempo la ventilación natural. Era una manera de recuperar un elemento tradicional mejorándolo técnicamente para que volviera a tener sentido en la arquitectura actual.
Más que inventar un producto nuevo, parece una operación de actualización de un elemento que ya funcionaba.
Exactamente. Se trata de mejorar un objeto que llevaba siglos funcionando. Muchas veces pensamos que la innovación consiste en crear algo completamente nuevo, cuando en realidad también puede consistir en refinar soluciones existentes que ya habían demostrado ser eficaces.
Con el paso de las décadas, muchos elementos tradicionales fueron considerados obsoletos frente a materiales que en los años sesenta representaban la modernidad, como el PVC o determinados sistemas industriales. Pero en muchos casos fue un error abandonar soluciones que climáticamente eran mucho más inteligentes.
La persiana de madera, por ejemplo, tiene una capacidad de aislamiento térmico excelente y un comportamiento climático extraordinario. Además, permite una relación mucho más flexible con el exterior que otras soluciones actuales.
¿Qué diferencia conceptualmente a Persiana Barcelona frente a otras soluciones de protección solar?
La principal diferencia es su versatilidad. La persiana enrollable convencional tiene básicamente dos posiciones: abierta o cerrada. En cambio, la Persiana Barcelona permite muchas más configuraciones.
Puede funcionar como protección solar vertical, como filtro climático delante de balcones, como cubierta ligera, como separación interior o incluso como elemento textil arquitectónico. Tiene una flexibilidad enorme y eso hace que arquitectos muy distintos la estén utilizando en proyectos también muy diversos.
Además, el hecho de trabajar con madera aporta no solo ventajas ambientales, sino también cualidades espaciales y atmosféricas muy interesantes. La luz filtrada que genera, la ventilación o la relación visual con el exterior forman parte de una cultura mediterránea de habitar que quizá habíamos olvidado durante unos años.
Como arquitecto, ¿hasta qué punto este proyecto responde también a una manera distinta de entender la profesión?
Los arquitectos tenemos una formación muy transversal. Evidentemente diseñamos edificios, pero también tenemos la capacidad de leer problemas urbanos, climáticos o sociales y proponer soluciones a diferentes escalas.
Persiana Barcelona nace precisamente de esa mirada. No surge únicamente desde la construcción entendida como técnica, sino desde la observación de cómo vive la gente, cómo se transforma la ciudad y cómo determinados elementos arquitectónicos configuran la identidad de un lugar.
Esa capacidad transescalar es muy importante en la arquitectura contemporánea.
¿Cómo está encajando la Persiana Barcelona en la arquitectura contemporánea?
Lo más interesante es que el proyecto ha terminado funcionando incluso más allá de lo que inicialmente imaginábamos. Hoy la persiana está presente en edificios contemporáneos de gran calidad arquitectónica, muchos de ellos premiados tanto a nivel nacional como internacional.
Esto tiene mucho que ver con uno de los grandes retos actuales de la arquitectura: la descarbonización. Cada vez existe una mayor necesidad de trabajar con materiales de baja huella de carbono y con soluciones pasivas que ayuden a reducir el consumo energético de los edificios. Y aquí Persiana Barcelona encaja muy bien. Es un elemento de madera, con una huella ambiental reducida y con unas prestaciones térmicas excelentes.
Por eso está teniendo mucha presencia en proyectos de vivienda pública y vivienda social, especialmente en Baleares y Barcelona, donde distintos organismos públicos - Ibavi (Institulo Balear de la Vivienda) Impsol (Instituto de Promoción de Suelo y Gestión Patrimonial), Imhab (Instituto Municipal de la vivienda y Rehabilitación de Barcelona) e Incasol (Instituto Catalán del Suelo)- y numerosos estudios de arquitectura están incorporándola en promociones recientes.
¿Qué ventajas aporta desde el punto de vista energético y climático?
La principal ventaja es que trabaja desde una lógica pasiva. Permite controlar la radiación solar, reducir la ganancia térmica y favorecer la ventilación natural sin renunciar a la iluminación ni a la relación con el exterior. Eso tiene un impacto directo sobre el confort interior y sobre la reducción de la demanda energética de los edificios.
Además, la madera aporta unas prestaciones térmicas muy superiores a muchos materiales industriales utilizados habitualmente en protección solar. Y todo ello con un sistema muy sencillo, muy ligero y fácilmente reparable.
¿En qué tipos de proyectos está encontrando mayor recorrido?
Principalmente en vivienda y especialmente en vivienda social, porque son proyectos de gran escala y con mucha visibilidad. Pero la realidad es que la versatilidad del sistema permite utilizarlo prácticamente en cualquier tipología.
Estamos trabajando en rehabilitación, equipamientos públicos, escuelas, instalaciones culturales y también proyectos hospitality.
Además, cada proyecto nos obliga a seguir evolucionando el sistema. Por ejemplo, en determinados equipamientos públicos surgió la necesidad de automatizar la persiana, ya que no existe un usuario concreto responsable de su funcionamiento diario.
A partir de ahí desarrollamos versiones motorizadas capaces de mantener las prestaciones climáticas y la flexibilidad del sistema original.
¿Cómo se organiza la fabricación de Persiana Barcelona?
Persiana Barcelona es la empresa que creamos Diana y yo para desarrollar y comercializar el sistema. Contamos con una tienda online y tenemos la capacidad de suministrar la persiana tanto a clientes finales como a constructoras o a cualquier proyecto interesado. Pero detrás hay todo un equipo de arquitectos y profesionales. Uno de nuestros valores diferenciales es, precisamente, el acompañamiento técnico que ofrecemos a arquitectos, interioristas y equipos de proyecto para adaptar la solución a cada caso concreto.
La fabricación se realiza en colaboración con otras dos empresas. Una es una carpintería de un pequeño pueblo de Soria, Duruelo de la Sierra, que ha fabricado durante toda su trayectoria persianas de este tipo. De hecho, la práctica totalidad de ventanas de madera de la Península Ibérica se fabrican allí. El ensamblado o fabricación final de la persiana se realiza en Fornells de la Selva, Girona.
Persiana Barcelona está teniendo mucha presencia en proyectos de vivienda pública y vivienda social, como en este edificio de VPO en Cornellà, en Barcelona, de Peris + Toral Arquitectes. Foto: José Hevia.
El lenguaje arquitectónico mediterráneo está despertando cada vez más interés en Europa. ¿Lo están percibiendo también desde Persiana Barcelona?
Sí, claramente. Cada vez recibimos más proyectos y pedidos procedentes de Francia, Bélgica o Suiza. Por un lado, porque muchos de estos países empiezan a experimentar veranos más extremos y necesitan soluciones pasivas capaces de controlar el calor de manera eficiente. Pero también porque las normativas europeas avanzan hacia modelos constructivos con menor huella de carbono.
Por todo ello, trabajar con madera y con sistemas de protección solar pasiva tiene mucho sentido. Durante muchos años, Europa miró hacia tecnologías muy complejas para resolver problemas climáticos que, en realidad, la arquitectura mediterránea llevaba siglos resolviendo mediante estrategias mucho más sencillas e inteligentes.
En un contexto de exigencias crecientes en sostenibilidad, ¿qué papel cree que jugarán este tipo de soluciones en la arquitectura futura?
Creo que tendrán un papel cada vez más importante. La arquitectura contemporánea está entendiendo que no podemos resolver todos los problemas únicamente mediante tecnología activa o consumo energético. Necesitamos recuperar estrategias pasivas, materiales naturales y formas de construir capaces de trabajar con el clima en lugar de combatirlo.
Y eso no significa volver atrás ni hacer arquitectura nostálgica. Al contrario: muchas de estas soluciones tradicionales, reinterpretadas correctamente, son absolutamente contemporáneas y perfectamente compatibles con la arquitectura más avanzada.
Como co-comisario del Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2026 Barcelona, ¿cómo encaja Persiana Barcelona dentro de los valores que inspiran el Congreso?
Muchos de los temas centrales del Congreso están directamente relacionados con la crisis climática, la descarbonización, la circularidad de los materiales o la crisis de la vivienda. Habrá debates sobre olas de calor, sequías, reutilización de materiales, minería urbana o nuevas formas de construir con menor impacto ambiental.
En cierto modo, Persiana Barcelona conecta con esa misma idea: recuperar conocimientos y sistemas tradicionales para reinterpretarlos desde la arquitectura contemporánea. Ocurre algo parecido con técnicas como la construcción con tierra compactada, que durante años quedaron relegadas a una visión casi folclórica y que hoy muchos arquitectos vuelven a incorporar en proyectos plenamente contemporáneos.
El Congreso quiere precisamente fomentar ese tipo de diálogo entre prácticas, materiales y maneras de construir. Más que grandes discursos cerrados, lo que nos interesa es generar espacios de intercambio donde diferentes arquitectos puedan confrontar experiencias y producir nuevo conocimiento colectivo.
Proyectos como Persiana Barcelona demuestran que innovación y tradición no son conceptos opuestos, sino complementarios. Recuperar soluciones que históricamente habían funcionado bien en el clima mediterráneo no significa mirar al pasado con nostalgia, sino entender que muchas de esas estrategias siguen ofreciendo respuestas plenamente vigentes para los retos ambientales y energéticos de la arquitectura contemporánea.
La arquitectura que viene tendrá necesariamente una relación mucho más sensible con el clima, los recursos y la manera de construir. Y probablemente muchas de las respuestas no surgirán únicamente de nuevas tecnologías, sino también de reinterpretar con inteligencia sistemas y conocimientos que durante siglos ya habían demostrado su eficacia.































































































